El año que acaba de finalizar, para nuestro país fue uno más con eventos que desearíamos no hubiesen ocurrido nunca. Los doce meses que están por concluir, resultaron nefastos por los excesos y abuso del ejercicio del poder ejecutivo; pasando por encima de la Constitución y las leyes, nulificó al poder Legislativo al ordenar aprobar todas las iniciativas que envió aún las inconstitucionales, y ordenó a los Ministros de la Nueva Corte para que al revisar en Acciones de inconstitucionalidad resultara favorable al gobierno su resolución final.
Las notas sobresalientes del año que feneció, fueron los casos reiterados de corrupción en todos los ámbitos de la vida pública, se han ido destapando una por una las cloacas de la podredumbre e inmundicia que se generó el sexenio pasado y que ahora al amparo de la presidenta se resguardan en la impunidad. Tal es el caso de las obras faraónicas del presidente anterior en donde se enriquecieron sus hijos y sus amigos, pero que lamentablemente empezaron a cobrar la vida de mexicanos ajenos a los negocios turbios. El domingo pasado el ferrocarril interoceánico que cruza el istmo de Tehuantepec, se descarriló y en el accidente murieron 13 personas y otras 117 lesionados de los cuales 44 fueron hospitalizados; otra vez más la negligencia, improvisación y corrupción en las obras públicas causa la muerte de personas. Envío desde aquí mi más sentido pésame a los familiares de los fallecidos en el accidente y mis deseos de una pronta recuperación para los lesionados.
Los 12 meses de este año fueron igualmente sombríos por la cauda sangrienta provocada por la equívoca política de “seguridad” contra el narcotráfico que en los seis años del gobierno anterior, y este año ha servido para acumular más casos de feminicidios y homicidios dolosos y desapariciones forzadas que los de los dos sexenios anteriores al gobierno de Morena, llegando a rebasar las 200 mil muertes violentas, y pese al empecinamiento, terquedad, arrogancia y soberbia de los integrantes de Morena, se deben replantear: estrategia y responsables.
Lo que la Presidencia de la República no puede negar, es la flagrante violación constitucional de emplear al Ejército como fuerza policíaca. Lo afirmamos desde 2007 y lo reiteramos ahora: “se expone a las fuerzas armadas a ser permeadas por la corrupción y se termina por faltarles al respeto”; hoy enfrentan denuncias -documentadas- de graves violaciones a derechos humanos y de comprobados casos de infiltración de la delincuencia organizada en áreas sensibles de inteligencia militar.
En la persecución de la delincuencia organizada debe privilegiarse el uso de la inteligencia y se debe golpear a las cadenas financieras por encima del uso de la fuerza y la violencia, hoy testimoniamos el crecimiento de la percepción ciudadana de que se está llegando al extremo de no actuar o de simular las intervenciones, es la consigna, tanto que en diversos foros académicos internacionales se está discutiendo esta hipótesis, aunado que ahora algunos analistas señalen que el gobierno está actuando como aliado a los carteles de la delincuencia.
Lo lamentable es que algunas de esas afirmaciones parecen comprobarse con motivo de casos judiciales que se ventilan en la justicia norteamericana, además de que se nos debe una amplia explicación respecto de quiénes fueron los funcionarios mexicanos que autorizaron a sus contrapartes norteamericanas la realización de operativos o el lavado de dinero a cárteles mexicanos, quizá otra vez tendremos que esperar a que los medios estadunidenses o cortes judiciales de ese país nos informen al respecto.
Por otra parte, las cifras oficiales nacionales e internacionales volvieron a evidenciar la indignante pobreza de más de la mitad de nuestros compatriotas. En la economía, pese a la lenta recuperación, a la supuesta generación de empleos nuevos que afirma haber creado el régimen de la presidente, al pobre crecimiento anual en la economía, al nulo equilibrio de las finanzas públicas, el gobierno persiste en mantener sin variación el actual modelo de la 4t.
La cadena de protestas sociales alrededor del mundo presenta como característica el uso de las nuevas tecnologías informáticas. Como nunca antes, las comunidades virtuales cobraron fuerza internacionalmente. Las noticias como nunca antes se desarrollan y comunican por medio de la gente y no provienen únicamente de fuentes informativas tradicionales. Sin embargo, hasta ahora en nuestro país el fenómeno no ha presentado la sinergia presente en otras sociedades. Recientemente sólo hemos testimoniado su utilización para denigrar, vituperar o hacer burla pero sin superar el cotilleo inducido o espontáneo.
¿El poder de la información en manos de las redes sociales y su impacto en la opinión pública transformará la política? ¿Qué impacto tendrá en las campañas de 2027 y 2030? En fin, este “annus nefastus” por fin terminó.
A los lectores de Siempre, mis mejores deseos de paz y felicidad, así como salud y éxitos personales y profesionales, y recordarles que el próximo 2026 tendremos que seguir luchando esforzadamente por México.
