El asesinato de una mujer de raza blanca por un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), es uno de los actos atroces de estos comandos de la propia ICE, que el presidente Trump ha enviado a Minnesota, Illinois, California, Nueva York, Washington DC y otros Estados y ciudades para capturar inmigrantes, a los que pretenden identificar por su sola apariencia física: color de la piel y el cabello, rasgos físicos, etc. No importa si los capturados gozan de un estatus legal que les permita residir y trabajar en Estados Unidos. Además, el agente puede herir y hasta matar a quien capture, con el argumento de que lo hizo “en legítima defensa”.

La muerte de Renee Nicole Good, la mujer a la que me refiero, podría pasar como noticia intrascendente, escándalo del día, “faits divers”, que dirían los franceses, frente a otras que tienen al mundo en vilo: La represión en Irán, su cuota de miles de muertos (12,000) y la amenaza de bombardeos y hasta de invasión estadounidense al país de los ayatolás.

Hay más: La pretensión de Trump de apropiarse, “por las buenas o por las malas”, de Groenlandia. El genocidio marca Netanyahu, que sigue imparable en Gaza y Cisjordania. La agresión y guerra infame de Rusia contra Ucrania. El tema venezolano. Cuba. ¡y México temeroso, con fundamento, de una invasión estadounidense: con drones o hasta con efectivos militares!

Sin embargo, el asesinato de Good no es solo un hecho, escandaloso, pero de escasa trascendencia, sino el testimonio de una política gubernamental contra inmigrantes y ¡también contra ciudadanos con derechos otorgados conforme a la ley estadounidense!

El periódico El País nos recuerda, por cierto, que “en 2020 Minneapolis fue el escenario del asesinato de George Floyd durante una detención, hecho que desató protestas en todo el mundo. Casi seis años después -añade- la ciudad vuelve a ser testigo de un hecho similar: uso letal de la fuerza, justificación inmediata desde el poder federal y una comunidad que regresa a las calles.”

Los hechos, de acuerdo a la filmación en varios celulares, incluido el de la occisa y el de Jonathan Ross, el agente que la mató, revelan que hubo un intercambio de palabras de ambos, ella desde su auto y él frente a la ventanilla del vehículo. Gordon le dice: “De verdad no estoy enfadada contigo” y acto seguido, intenta avanzar con su auto, cuando su interlocutor le dispara a quemarropa, diciéndole “¡toma, perra!” y la mata. La información aparecida sobre el hecho, también certifica que los agentes del ICE impidieron que un médico brindara asistencia a la víctima.

Sería -dicen las crónicas del hecho- por lo menos la novena ocasión en la que los agentes de ICE han abierto fuego contra personas.

Este Ross ha pertenecido a la Patrulla Fronteriza, también a la Guardia Nacional y sirvió como ametrallador en la guerra de Irak. Es -de acuerdo a su familia y amigos- “cristiano conservador acérrimo y partidario de MAGA”.

La víctima Renée Nicole Good ha recibido comentarios doloridos y de admiración por parte de los innumerables grupos y asociaciones de vecinos que se protegen del asedio de los agentes de ICE que el gobierno de Trump manda y multiplica incansablemente. La víctima era madre de tres hijos y viuda de un veterano militar, poseía un título universitario y ha sido igualmente recordada como escritora y poeta. Sin embargo, los elogios a Renée Good como escritora y poeta han sido convertidos en burla por Fox News, que la llama “poeta autoproclamada”, una “Affluent White Female Urban Liberal: ¡AWFUL!”.

Al margen de elogios y burlas, mientras los habitantes de Minneapolis y las autoridades de la ciudad y del Estado de Minnesota condenaban el crimen, el gobierno nacional defendió a su autor, que -afirma- se habría obligado a disparar “en legítima defensa”. No solo eso, sino que Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, describió el incidente: la maniobra de Renée Good para avanzar con su auto y alejarse, como un acto de “¡terrorismo doméstico!”. Una expresión comprada por el propio Donald Trump. Que se completa con la afirmación de la subsecretaria Tricia McLaughlin, de que Good usó su vehículo como arma, con intención de matar a agentes federales. Y, por si fuera poco, el sutil vicepresidente JD Vance, llamó a Good “izquierdista desquiciada”.

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional

La historia de Renée Gordon es una de tantas, que han sido victimadas por el ICE y que, si hubiera sobrevivido, estaría presa por tentativa de homicidio y terrorismo doméstico. Como estuvo a punto de suceder a Marimar Martínez, baleada 5 veces por el agente Charles Exum, que, sin embargo, sobrevivió. Afortunadamente para ella, el sadismo de Exum, ostentado en sus redes sociales, orilló al gobierno a abandonar el caso, temeroso del desprestigio. Porque Exum se jactó de abrir fuego: “Disparé 5 veces y ella tenía 7 agujeros. Apúntenlo en su libreta, chicos… Genial, mis 15 minutos de fama…”

No sorprende tal sadismo, afirma The New York Times, si se tiene en cuenta la cultura que el gobierno fomenta entre sus agentes de migración: “En un anuncio de reclutamiento del ICE, un agente maneja un arma montada encima de una especie de vehículo militarizado, con las palabras: “Destruye el diluvio”. Era una referencia al videojuego Halo, en el que los jugadores deben matar a una avalancha de alienígenas espaciales hostiles. Otra muestra a caballeros con espadas con las palabras: “Los enemigos están a las puertas”.

Ante estas amenazas y represión, diríase que nazi o soviética, ciudades y sus barrios están montando patrullas de ciudadanos, que, a través de señales acústicas, por ejemplo, con silbatos previenen a los vecinos de la proximidad de agentes de migración, del ICE, que Trump ordena multiplicar. Empleando al mismo tiempo propaganda “demente y nacionalismo cristiano belicoso” … “La paz de una nación que ya no está asediada por el tercer mundo”.

Jacob Frey, alcalde de Minneapolis y Tim Walz, gobernador de Minnesota condenaron el crimen y exigen la salida de los agentes de ice de la ciudad y del Estado. Como también lo han hecho otras ciudades y otros estados. Mientras en la ONU -la Oficina de Derechos Humanos- ha pedido una investigación rápida, independiente y transparente, sobre el crimen.

Concluyo añadiendo esta información sobre Minnesota, que no solo es territorio de conflictos, sino que alberga la comunidad somalí más grande de Estados Unidos, que ha establecido redes sociales y culturales sólidas, especialmente en las Ciudades Gemelas (Twin Cities), atrayendo a muchos por oportunidades y hospitalidad, aunque enfrentan desafíos de adaptación, discriminación y problemas económicos. Lo que irrita al mandatario norteamericano, que toma cartas en el asunto.