En su exabrupto de hoy, Alejandro Domínguez dejó ver la desesperación del PRI por seguir parasitando al PAN, ejercicio en el que ha sido uno de los más beneficiados. Paradojas de la política, siendo presidente del CDE del PRI, Domínguez es diputado federal por los votos y el dinero del PAN. Con esos regalitos es fácil entender las razones por las que ruega por mantener el pacto electoral entre ambos partidos, representan tres años adicionales de buenas rentas.
Desde que Jorge Romero anunció el fin de las alianzas el PRI de Chihuahua encendió las alertas rojas, por vez primera desde la cohabitación se vieron frente a la realidad de competir solos. La idea les aterra; el registro de su partido y las buscas que conlleva están en riesgo. Domínguez dejó ver la urgencia esta mañana, con declaraciones estridentes del tipo “o vamos juntos o pierdes tu libertar”, refiriéndose a los actores más prominentes del PAN.
Es como se interpretan los buenos deseos a sus antiguos compañeros, cuando habla de que, si cancelan la alianza, el PRI puede bajar del catorce al ocho por ciento de la votación, pero los del PAN perderían hasta su libertad, pues los meterían a la cárcel. Es decir, avénganse corruptos porque su libertad depende de nosotros. Muy desesperados deben estar los dirigentes priistas en cuyo nombre habla Domínguez, para las ínfulas de amenazar con cárcel a sus ex socios electorales.
O, la otra posibilidad, que desde ahora están haciendo labor de zapa por Morena. No sería extraño, hace tiempo que Domínguez tiene comunicación con personajes del régimen, entre ellos Ariadna Montiel y Cruz Pérez Cuéllar, en previsión de ser aceptado como nuevo devoto del populismo. Quien sabe, allá están completos y lo que menos quieren es recibir a priistas ligados con César Duarte, uno de los odiados del régimen.
En cualquier caso, sería interesante registrar el “de parte de quien”, pues dudo mucho que Domínguez se descomponga de esa manera por iniciativa propia. Para empezar, es el que más pierde, primero porque no deja de pedir y recibir favores al gobierno de Maru Campos y segundo por la gavilla de aviadores, entre ellos su hermano, que logró acomodar en diversas dependencias estatales, chantajeando con que maneja a los diputados locales. ¿Qué tal si le toman en serio la palabra y empieza el corredero de sus protegidos? Tampoco me extrañaría, estiró la liga de más.
Eso no es todo, la gobernadora Campos se resistió a dar por buenas las versiones de un grupo político liderado por Domínguez, cuyos integrantes actualmente ocupan cargos destacados en la administración estatal. Pero no faltaron los acomedidos que insistieron en la existencia del grupo hasta que lograron convencer a la gobernadora, quien dio por buena la versión basada en los hechos.
Aparte de los pequeños aviadores al estilo de Rubén Aguilar, los malos ejemplos cunden, en esta bien podrían pagar justos por pecadores. Son momentos de definiciones y parece que el PRI de Alejandro se está definiendo por el populismo demagogo. Con sus desplantes, ningún compromiso habría con sus amigos que despachan en varias dependencias de gobierno.
Su conducta de bravucón comprometió los avances vigentes, sólo por el enorme pavor a perder el registro estatal. Hace cuentas alegres con bajar del catorce al ocho por ciento de la votación, pero los números reales es que difícilmente alcanzaría el tres por ciento. Compitiendo sin alianzas, en la capital el PRI alcanzaría si acaso 20 mil votos, en Juárez no existe y en la sierra los votos son de otros grupos. Ya saben de quienes.
El mismo Alejandro demostró la enorme debilidad electoral de su partido, siendo candidato en la pasada elección el PRI perdió 15 mil votos sólo en el distrito octavo. Acéptenlo, primero detiene la caída un meteorito con rumbo directo a la tierra, que la votación en franca picada del PRI. Los estrategas y analistas del PAN tardaron, pero ya les quedó claro, estaban siendo lastrados por las siglas. Ahora saben que su alianza es con líderes regional emanados de este partido. Con ellos trabajarán en la próxima elección, historia que se irá contando en los hechos.
Rompeolas
Cuando pierden el rumbo lo pierden por completo, van como abuelo norteado en horas de la madrugada. Domínguez también quiso golpear a Santiago de la Peña, recordando que hace años perdió la militancia del PRI porque no se refrendó. ¿En serio?, ¡Santiago lo ha repetido mil veces! A cuanto quiere escucharlo le dice que ya no pertenece al PRI, que deliberadamente evitó refrendarse porque no soportó la corrupción en que cayó ese partido. Por supuesto que no cuenta con ustedes, Alejandro y compañía, para ser candidato. Viniendo ese comentario de Domínguez, es un halago para el secretario. Si el proyecto de Santiago prospera será porque así quiso la gobernadora y muchos en el PAN aceptaron. Lo que más desea el secretario es desvincularse del PRI, pero es que no ven. Entiendan, ya no son factor.
