El pasado 8 de enero, tras revelarse que la diputada local de Morena en Baja California, Alejandra María Ang Hernández, fue detenida en la garita de Mexicali-Calexico con 40,000 dólares en efectivo sin declarar, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “el poder es humildad”.
Este mensaje, reiterado por la mandataria ante diversos escándalos de sus correligionarios, alude a la exhibición de lujos en viajes al extranjero y redes sociales: ropa de marca, joyería de diseñador, autos de alta gama y residencias millonarias. Estas conductas resultan ajenas a la realidad de la mayoría de la población. Sin embargo, el llamado no parece haber permeado en muchos integrantes de Morena, quienes mantienen una actitud de soberbia al presumir su estatus.
Gerardo Fernández Noroña, por ejemplo, sostuvo que él no debe ser austero, pues «la austeridad es para el Gobierno», declaración vertida tras la polémica por su residencia de 12 millones de pesos en Tepoztlán. Asimismo, los hijos del fundador del movimiento —quien impulsó la austeridad como mantra— han sido captados en tiendas de lujo en Houston o cenando en Tokio por costos exorbitantes.
La lista de contrastes es larga: Pedro Haces, diputado federal, se traslada en helicóptero y celebra festejos en Madrid o en su rancho de la capital; Ricardo Monreal, coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, vacacionó en Europa, al igual que el secretario de Educación, Mario Delgado, señalado por poseer un departamento en el exclusivo desarrollo Reforma 222.
En redes sociales, las imágenes de políticos con artículos cuyo costo supera el millón de pesos son frecuentes. Ante las críticas, las respuestas oscilan entre la evasiva y la burla, como la de Guillermo “Memo” Herrera, precandidato en Veracruz, o la de la alcaldesa de Acapulco, quien calificó un collar de más de 200,000 pesos como un «regalo del pueblo».

Esta desconexión ignora tanto los llamados de Sheinbaum como las máximas de López Obrador, quien en mayo de 2020 instó a evitar el consumo «enfermizo» y el lujo innecesario: «Si ya tenemos zapatos ¿Para qué más? Si ya se tiene la ropa indispensable, sólo eso. Si se puede tener un vehículo modesto para el traslado ¿Por qué el lujo?»
La contradicción entre el discurso de humildad y el tren de vida de muchos morenistas evidencia una clase política que prefiere los privilegios de la clase alta antes que compartir las penurias de los ciudadanos «de a pie».
En una carta a la militancia el 4 de mayo de 2025, la presidenta Sheinbaum propuso que la honestidad y la sencillez rijan la conducta del partido, advirtiendo que la frivolidad y la ambición pertenecen al pasado. No obstante, la frecuencia de estos escándalos demuestra que los exhortos presidenciales y los principios fundacionales se han convertido en «llamados a misa»: se escuchan, pero no se practican.
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