Ucrania está a punto de convertir su dolorosa experiencia en la guerra contra Rusia en un tesoro tecnológico que podría cambiar las reglas del juego en el mundo de la inteligencia artificial. Imagínate: después de casi cuatro años de combates intensos, han acumulado millones de horas de videos de drones, estadísticas detalladas de batallas y un montón de datos del frente que valen oro puro. El nuevo ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov –el mismo que antes revolucionaba la digitalización en el país–, acaba de anunciar que van a crear un sistema para compartir todo eso con sus aliados. ¿El objetivo? Que países amigos usen esta info real para entrenar sus modelos de IA y hacerlos imbatibles.
Pero espera, que hay más. Esto no es solo un “comparte y ya”. Viene con una alianza potente junto a Palantir, la empresa gringa de análisis de datos que ya les echa una mano desde 2022 en temas militares y civiles. Han lanzado algo llamado Brave1 Dataroom, un espacio donde probarán IA con datos reales del campo de batalla. El foco inicial: mejorar drones autónomos que detecten y tumben los Shahed rusos, esos drones asesinos que tanto daño hacen. Fedorov lo dice claro: “La IA es el factor decisivo en la guerra moderna”. Y Louis Mosley, de Palantir, remata: “Ningún otro país tiene este activo de datos, y menos mal”.
Además, Ucrania no se queda atrás en independencia. Este mes prueban un dron casero que reemplazará a los Mavic chinos –sí, esos que usan ambos bandos pero que ahora preocupan por las movidas de China con Rusia–. Tendrá la misma cámara top, pero con más alcance. Fedorov recibe consejos de cerebritos como el CSIS, RAND y el instituto británico RUSI para reformar el ministerio y meter a los aliados a full en los proyectos.
Esto huele a revolución: datos de guerra que salvan vidas, IA que anticipa ataques y drones propios para no depender de nadie. ¿Te imaginas el impacto global? Si quieres saber cómo evoluciona, ¡no te despegues!

