El senador Adán Augusto López es la primera cabeza del obradorato que se tambalea. Deja la coordinación de Morena, pero se mantiene como senador para seguir protegido, momentáneamente, por el fuero.

No dejó el cargo por voluntad, lo obligaron. No lo obligó Sheinbaum sino las presiones de Washington para que la presidenta saque del poder a los narcopolíticos.

La renuncia de Adán Augusto es señal de que el entramado político criminal construido por López Obrador se debilita. El principal operador del expresidente se vio obligado a dar un paso atrás para, cuando menos, aparentar que la mafia ya no estará en las principales posiciones de poder.

El ex coordinador de los senadores morenistas sólo pudo abandonar el cargo por órdenes de su amigo, socio, “hermano” y paisano tabasqueño. Para Adán Augusto el verdadero presidente de México sigue siendo él, su único jefe es él, no ella.

Aunque seguirá en el senado, su renuncia es un golpe directo a López Obrador. Se cimbró el rancho La Chingada. Su hombre más cercano —y él mismo—, está en la mira de las agencias de inteligencia norteamericanas. No hay duda: Adán, es uno de los artífices del cártel “La Barredora” vinculado al cártel Jalisco Nueva Generación.

Adán Augusto López se ha convertido en el eslabón más débil de la cadena que se ensambló desde el poder para traficar combustible. “La Barredora” suministraba 180 mil litros semanales de diésel robado para los trabajos del Tren Maya.

El ex gobernador de Tabasco no solamente figuró como el operador político clave de López Obrador sino como operador del huachicol fiscal en el estado.

Cómo operador político dispuso de grandes cantidades de dinero y de poder para comprar voluntades. Logró que un juez de Veracruz retirara la orden de aprehensión en contra del senador del PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez a cambio de que le diera a Morena el voto que faltaba para aprobar la reforma judicial.

El ex presidente le confió a su “hermano” y a otros, el diseño de una estructura de grandes dimensiones —donde hay exsecretarios de Estado, gobernadores, funcionarios de aduanas— para asaltar los recursos de la nación, robar petróleo, gasolina, diésel, venderlos en el “mercado negro”, financiar apoyos sociales y comprar votos a favor de MORENA.

La degradación de Adán Augusto en la jerarquía política responde más a una presión externa que a una decisión soberana del gobierno mexicano. Sin las advertencias que el Departamento de Estado norteamericano hace constantemente a Sheinbaum para “limpiar” al régimen, el otrora todopoderoso senador no se habría movido de la coordinación.

No esperemos que la presidenta nos diga la verdad. Trump dio una estocada mortal a la credibilidad de Sheinbaum cuando reveló que él le pidió directamente a ella que dejara de enviar petróleo a Cuba. La exhibida dejó ver que el régimen está sustentado en dos patas: en la mentira y en operaciones delictivas, como el huachicol, para sostenerse.

Adán Augusto es López Obrador. Es la tercera línea de fuego. Es la última línea de contención del “cartel de Macuspana”. En Palenque y en Palacio Nacional tendrán que decidir si terminan por entregar al senador antes de que el fuego llegue a “La Chingada”.

@PagesBeatriz

 

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