Con la renuncia de Adán Augusto López a la coordinación de los senadores oficialistas, el primer apunte es que Morena reduce sus aspirantes a la gubernatura en Chihuahua. La senadora Chávez ve menguadas sus posibilidades de ser candidata a niveles marginales y si permanece su nombre entre los apuntados será únicamente por lo que solía decir Artemio Iglesias: “el que respira aspira”. Ella respira y por lo tanto aspira, pero la única fortaleza en que basaba su proyecto está colapsada. El movimiento fortalece a la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, pues ya no tiene adversario digno en la cúpula de Morena. Cruz sigue como está, intentando secuestrar la candidatura tirando dinero a manos llenas con su frenético activismo político.

Este apunte compete sólo a Chihuahua, sin embargo, la caída de Adán Augusto tiene la mayor significancia política. Representa un reacomodo entre López Obrador, cada vez más presionado por la herencia de corrupción y muerte que dejó y la presidenta Sheinbaum, paradójicamente fortalecida por las ambiciones colonialistas de los Estados Unidos. Le están haciendo el trabajo que por su debilidad política ella no puede hacer. Cuando la crisis de la Barredora el senador dijo que nunca renunciaría a su cargo y aunque estuvo a punto de caer fue sostenido por la poderosa mano del expresidente. Esta vez no pudo mantenerlo, el senador aceptó su derrota a sólo tres días de la última llamada entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum. ¿Coincidencia?

Las circunstancias que rodean su renuncia, tomando en cuenta los meses de incertidumbre en que renunciaba o se fortalecía, obligan una pregunta conspiracionista: ¿Qué presión metió el gobierno de Trump para que López Obrador doblara las manos y aceptara la caída de su “hermano”? Sólo ellos saben, a nosotros nos queda especular con lo que tanto se ha dicho; la insistencia del gobierno norteamericano en que México combata a los grupos criminales incrustados en los niveles de poder gubernamental, los llamados narcopolíticos. En esta parte uno de los nombres más citados desde un principio ha sido el de Adán Augusto López. No es el único, también están el hijo mayor de López Obrador, el secretario Mario Delgado, por lo menos cinco gobernadores en activo, senadores, presidentes municipales y diputados. Presumiblemente es una lista extensa.

Aparte de suspender la entrega de petróleo a Cuba, algo referente a la política interna debieron acordar Donal Trump y Claudia Sheinbaum. Y es algo que dejó satisfechos a los dos, pues tras la llamada Trump se desvivió en cumplidos para Sheinbaum llamándola “una mujer muy inteligente de la que debemos estar orgullosos”. Obviamente dijo que sí a cada exigencia del magnate. Y en la mañanera tardía ella mostró un rostro de satisfacción y seguridad, diferente al ofrecido luego de otras llamadas, cundo aparecía perturbada e impotente. Las fuerzas oscuras están moviéndose en nuestro país y solo podemos intuir que van en la dirección deseada por la presidenta, en detrimento del poder que todavía detenta el escondido en Palenque.

La salida de Adán Augusto López y el arribo de Ignacio Mier a la coordinación de los senadores aporta suficientes indicios para suponer que Sheinbaum toma fuerza con relación a López Obrador. Sin embargo, falta, cayó uno de los más importantes, pero todavía sigue pataleando con que no dejará el senado, es decir que mantendrá el fuero en prenda de que no será entregado a los Estados Unidos ni procesado en nuestro país, por ahora. Es, desde mi punto de vista, lo último que pudo negociar Adán Augusto López, que lo dejaran con fuero constitucional garantizando su libertad, porque eso de que renuncia para ir a trabajar en territorio como responsable de la circunscripción a la que pertenece Ciudad de México, es equivalente a la mentira que contó su discípula, Andrea Chávez, cuando dijo que prefería recorrer el territorio de Chihuahua a la presidencia del Senado. Está tronado y en franca decadencia, sin que por ahora llegue a nivel de lo que podríamos llamar despojo político. Este es un primer y rápido apunte que iré actualizando en la medida que trascienda más información.

 

Rompeolas

Murió Jorge Caballero, un excelente editor de la vieja escuela. Trabajamos juntos en el Diario de Chihuahua, también con su hermano Juan Carlos, otro editor brillante. A Juan Carlos y a la familia del buen Jorge mis más sentidas condolencias. Se fue temprano pero ya está con Dios. Un abrazo muy sentido y mis ruegos porque Dios ofrezca pronto consuelo a sus seres queridos.