A María Teresa Mercado, embajadora de México, Rina Mussali y Jorge Schiavon,
agradeciendo sus generosos comentarios a mis libros de relaciones internacionales.
Lo que hoy está sucediendo en Occidente -y en todo el escenario internacional- bien podría hacer presente a más de una teoría y pensadores que intentan explicar el desarrollo de las civilizaciones y su desaparición. Ya se trate -sin remontarnos a las calendas griegas- de Arnold J Toynbee, Oswald Spengler: “La decadencia de Occidente”. Y Samuel Huntington, cuyo artículo “Choque de civilizaciones”, sería una respuesta a las tesis de Francis Fukuyama, quien en su controvertido libro “El fin de la Historia y el último hombre”, sostiene el inicio de un mundo basado en la política y la economía de libre mercado.
Lo cierto es que el fin ideado e ideal que anunció Fukuyama ya no existe, si alguna vez existió y sí, en cambio, somos testigos -y víctimas- de un escenario universal multipolar, con su cuota infame de violencia, guerras y víctimas inocentes por millares. Terrorismo no solo internacional, sino doméstico cuando policía y otras brigadas represivas violan domicilios, aprehenden con lujo de violencia y llegan al asesinato.
Guerra civil en la metrópoli
Trump, aspirante a dictador exitoso en la captura del sátrapa venezolano y la apropiación de Venezuela y de su petróleo, no lo es en otras iniciativas de las que presume: de la guerra en Ucrania, dragoneó hace dos años que la resolvería en 24 horas, y continúa -cómplice o víctima torpe de Putin- sin lograr la paz y el pueblo ucraniano -y también el ruso- sufriendo un verdadero martirio.
Trump tampoco está logrando detener la mano asesina de Netanyahu y los asesinatos, despojos, hambruna y destrucción en Gaza y Cisjordania. Lo que ahora el estadounidense pretende controlar encabezando un Consejo de Paz, que supervisaría la gobernanza en la franja y se constituiría en una estructura “internacional de construcción de la paz más ágil y eficaz”.
Trump, presidente del Mundo a través de ese Consejo integrado por Toni Blair, emires y otros jefes de Estado o Gobierno. Un Consejo que, hacen notar el Financial Times, otros medios y destacados analistas, pretende sustituir a la ONU. Y no resisto a comparar la burda apariencia de tan terrorífico dictador con la encantadora imagen de Charles Chaplin en la película El gran dictador.
En fin, el éxito -si puede llamarse así- en Venezuela, ha sido acompañado de fracasos, como el fallido intento del “dictador” de adueñarse de Groenlandia -subcontinente helado, donde, curioso descubrimiento, ¡trabaja un científico mexicano! En este caso, donde el estadounidense dio marcha atrás en su intento, sirvió para que el columnista del Financial Times Robert Armstrong acuñara el acrónimo TACO (Trump Always Chickens Out) esto es, ‘Trump siempre se acobarda’.
Más otro escandaloso fracaso político y mediático, derivado de las actividades criminales del ICE (Servicio de inmigración y control de aduanas) y la Patrulla fronteriza, que, en cumplimiento de su encomienda de agredir, aprehender y expulsar del país a inmigrantes, han llegado hasta el asesinato -por cierto. de dos estadounidenses “blancos”. Lo que cobrará factura a Trump y al partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato, este 5 de noviembre.
Y aún hay más, para mayor INRI, como dicen en España, los archivos del depredador sexual Epstein siguen destruyendo honras de políticos y de otras personalidades. La de Trump lo ha sido desde “endenantes”. En el entendido de que tales archivos no solo revelan temas de sexo, sino una gigantesca red de corrupción.
Guerra civil en Europa
Tiene que ver, entre otros motivos, con una relación envenenada entre Trump y Europa: los analistas sostienen que el mandatario estadounidense desprecia de manera ostensible al Viejo Continente, especialmente a la Unión Europea -aunque desde mi punto de vista, se trata de un mezcla de desprecio y envidia: el estadounidense, como muchos de sus compatriotas, se siente inferior y despreciado por los arrogantes europeos; mientras éstos no pueden digerir ser “vagón de cola” de la locomotora “USA”.
Temerosa Europa de su fragilidad, no osa hacer frente a Washington, pues teme la desaparición de la OTAN, su salvavidas ante una agresión de Rusia. Aunque, de hecho, Europa esté cargando cada vez más, con el pago del costoso armamento, “made in USA”, del Organismo, cuya supervivencia está dependiendo, finalmente del elogio humillante de su Secretario general Mark Rutte, a Trump, llamándolo “Daddy”.
La verdad es que la Unión Europea vive la tensión entre dirigentes de países que intentan que sea “más Europa”: hoy Emmanuel Macron, Pedro Sánchez, Friedrich Merz y el portugués Antonio José Seguro, entre otros, y quienes terminan siendo su Caballo de Troya, destacadamente el hungaro Viktor Orban, esquirol de Putin. Una Europa hoy por hoy escorándose a la extrema derecha.
Guerra civil en Latinoamérica
Latinoamérica también está escorándose a la derecha, de suerte que la Marea Rosa, que en más de un período de este siglo, concertó alianzas y estrategias de gobiernos social demócratas y más de izquierda, hoy se encuentra debilitada: Brasil ante el cuarto mandato de Lula, México muy condicionado por las presiones de Trump, Colombia ante el riesgo real de ser desalojada en la próxima elección y Guatemala en sitio permanente por enemigos corruptos poderosos. Nicaragua zombi impresentable y Cuba, siempre dictadura, hoy a punto de fenecer.
Mientras derechas de toda índole, parte de ellas vinculándose a Trump y MAGA, son hoy la cara de Latinoamérica: Javier Milei de Argentina, el chileno Katz y el boliviano Paz, el ecuatoriano Noboa, Nasry Asfura de Honduras, la costarricense Laura Fernández Delgado y el inevitable salvadoreño Nayib Bukele.
Epílogo
Es gratamente obligado referirme al show de Bad Bunny en el intermedio del Súper Tazón (Super Bowl) del domingo 8. Porque, mal que le caiga a Donald Trump, que no entendió lo que decía y cantaba, el popularísimo artista puertorriqueño reivindicó a los latinoamericanos, que contribuyen a la grandeza de Estados Unidos.
Este “atentado a la grandeza de América” (sic) bien puede ser una segunda Oda a Roosevelt, después de la que escribió el inmortal Rubén Darío.
