Dos encuestas recientes revelan que Morena ha perdido terreno en las preferencias electorales. El estudio de Buendía & Laredo, publicado por El Universal, indica que en febrero de 2025 el partido contaba con el 46 % de la intención de voto, cifra que descendió al 34 % en el mismo mes de 2026. Por su parte, la encuestadora Enkoll registró una caída similar: la preferencia bruta pasó del 48 % al 42 %, mientras que la efectiva bajó del 61 % al 54 % en el mismo periodo.

De manera coincidente, en este lapso se han intensificado las acciones legales que sugieren un afán de censura. En Puebla, una iniciativa para regular el “ciberacoso” generó protestas debido a la ambigüedad de sus términos; una propuesta similar en la legislatura de Quintana Roo fue retirada por sus autores tras las críticas recibidas. A esto se suman las medidas de la gobernadora de Campeche, quien ha sido señalada por silenciar a un medio local y a diversos periodistas.

Asimismo, se ha instrumentalizado el recurso de la violencia política en razón de género para acallar voces en redes sociales. Destacan los casos de Karla Estrella, acusada por la usuaria identificada digitalmente como #DatoProtegido, y el de Emma Zermeño, tras la filtración de un chat privado en WhatsApp. En ambos episodios, los acusadores son militantes de Morena o de sus aliados.

En este recuento es preciso incluir a Luis Alfonzo Meza, sancionado por el Tribunal Electoral tras publicar información sobre una candidata a jueza —hoy electa— que presuntamente fue abogada de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Meza fue denunciado por violencia política de género al cuestionar las implicaciones de dicha postulación.

La tentación de ejercer la censura cobra sentido al observar otros frentes críticos: los viajes al extranjero de figuras como Andrés Manuel López Beltrán a Tokio; la ostentación de artículos de lujo; propiedades millonarias —como la casa de 12 millones de pesos de Gerardo Fernández Noroña— que no guardan proporción con ingresos de servidores públicos, y presuntos vínculos con el crimen organizado, como los señalados en el caso de “La Barredora” y su nexo con Adán Augusto López Hernández.

Incluso operativos como “Enjambre”, que derivó en la detención del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, han erosionado la imagen del partido. Este escenario coincide con el desgaste de las conferencias “mañaneras”. Pese a los intentos de la presidenta Claudia Sheinbaum por dictar la agenda con temas como Genaro García Luna, la ciudadanía manifiesta en encuestas que sus prioridades son la seguridad, la salud y la economía, además de percibir una alta corrupción gubernamental.

Mientras la mandataria sostiene que el país progresa y el “pueblo está contento”, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI revela que la mayoría de los ciudadanos se siente insegura en sus ciudades. Frente a esto, la oposición parece no capitalizar la coyuntura, aunque destaca la propuesta de Alejandro “Alito” Moreno para conformar una alianza entre PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC) de cara a 2027 y que está encontrando apoyo entre usuarios de redes sociales. Datos recientes sugieren que, de haber acudido aliados en 2024, reformas como la judicial no habrían avanzado en el Congreso.

No obstante, el PAN mantiene su negativa a coaligarse y MC guarda un silencio ambiguo. La tendencia indica que Morena pierde apoyo; una alianza opositora robusta podría consolidarse como la alternativa para frenar la hegemonía oficialista en 2027. El tiempo determinará si la oposición logra superar sus diferencias o si Morena corrige el rumbo ante el evidente descontento.