PAN-PRI-MC deben unirse para derrotar al enemigo de México: MORENA. Un partido en el poder que ha puesto de rodillas a la nación ante el crimen organizado.
Una alianza necesaria e imprescindible que no admite pretextos ni remilgos ante una emergencia nacional. De no hacerla, sus líderes serán responsables de que un narco partido permanezca en el poder y siga destruyendo las instituciones.
MORENA se ha convertido en un ente cleptocrático. Es un partido de ricos y de narcos. Una organización corrupta donde sus integrantes utilizan el gobierno para robar y enriquecerse. Se hunden en el miasma, en la fetidez de su descomposición y la oposición no capitaliza la pudrición y el hundimiento del cadáver.
Varias casas encuestadoras han dado cuenta de la decadencia morenista. El partido de la “honestidad valiente”, de la “austeridad republicana” sólo cuenta con el 42% de la intención del voto. MORENA ha fracasado como gobierno. Ha cometido “delitos de Humanidad” en Salud y seguridad. Ha engañado y traicionado a su “pueblo”. Y la oposición sigue sin hacer nada.
Trump acaba de ubicar a México como el “epicentro de la violencia” en el hemisferio. Volvió a decir que “los cárteles gobiernan México”. Sólo le falto agregar que MORENA es la cabeza de ese “epicentro”, un partido cártel que representa un peligro no solo para la seguridad nacional de Estados Unidos sino para la región.
Se esperaba que PAN-PRI-MC hubieran hecho un posicionamiento al respecto. El partido de López Obrador y de Claudia Sheinbaum representa un riego para la soberanía nacional. MORENA constituye una provocación a la intervención militar por ser catalogado —aunque no se diga— como un grupo afín al narco terror.
El “Escudo de la América” formado con 16 países de América Latina y el Caribe es un blindaje contra el régimen de la 4T; y ni el gobierno, ni la oposición se han dado cuenta de eso.
Símbolo de la decadencia de la sociedad morenista es la fiesta organizada por un empresario petrolero en el estado de Tabasco. Una fiesta de cumpleaños fue el escenario propicio para mostrar lo que son y lo que tienen los consentidos del expresidente: dinero sin límite, contratos millonarios, impunidad toda y un descaro majadero nunca antes visto.
En este caso, tampoco escuchamos la voz de los partidos opositores. Apostar por la descomposición del escenario político como oportunidad para “cachar” votos es una apuesta mezquina. Significa no entender que un narco-régimen que se sabe derrotado es capaz de lo que sea para mantenerse en el poder.
Prueba de ello es lo que propone Sheinbaum: un Plan B para imponer una reforma electoral inconstitucional que permita a una pandilla de asaltantes seguir gozando del poder.
@PagesBeatriz
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