Abril López Carrillo, productora y hermana de Paloma López Carrillo, realizadora de Say Goodbay (México, 2025), me aclaró que el papá de ellas no está desparecido y no tiene ninguna relación con el documental. El documental “ofrece un retrato íntimo de una familia (tía, prima y primo de Paloma) marcada por la desaparición de su padre” (tío de Paloma)”. Una desaparecida presencia espiritual que los “observa”, mediante largos planos, tras su deportación y desaparición, diez años atrás. Sin duda, se trata de un recomendable buen experimento docuficcional, metafísico y psicoterapeútico.
Se dice que la docuficción es un género híbrido que combina elementos del documental (hechos reales, testimonios) con técnicas de ficción (actores, guion, dramatización), para narrar historias auténticas, buscando una verdad emocional, donde los protagonistas, a menudo, se representan a sí mismos o son recreados por actores, diluyendo la línea entre realidad y recreación artística. También se dice que tiene raíces en el cine de Robert J. Flaherty (16 de febrero de 1884, Iron Mountain, Dickenson, Michigan, USA-23 de Julio de 1951, Dummerston, Windham, Vermont, USA), quien realizó el primer largometraje documental de la historial del cine: Nanuk, el esquimal (Nanook of the North, Estados Unidos, 1922), en el que combinó documental con ficción.
Moana (Moana, Estados Unidos, 1926), producida, escrita, fotografiada y montada, es una realización de Robert J. Flaherty, con Fa’agase. Su’a-Filo, Pe’a, Ta’avale y Tugaita (nativos de las islas Samoa), filmada, hace 100 años, en Samoa, en las aldeas del distrito de Safune, en la isla Savai’i.
Vale la pena transcribir el comentario de Jean Mitry: “Tras el poema de la nieve y del frío (Nanuk), Flaherty aborda el canto nostálgico de las languideces tropicales. Pero se trate de la tempestad de la nieve, de la caza de la foca, o de la cálida sensualidad de las danzas eróticas, la obra de Flaherthy es siempre el canto lírico de un poeta en éxtasis ante la belleza del mundo y la inocencia del hombre, al abrigo de morales constructivas y de civilizaciones corruptoras”.
Flaherthy, nos sigue comentando Jean Mitry, “se consagra, por fin, en el cine, en 1922, cuando tiene cerca de cuarenta años. Uno de los más auténticos creadores de la historia del cinema. Hombre sencillo, fugitivo en pleno siglo XX, se encuentra siempre cerca de lo primitivo, del niño, del ser frustrado, y su universal simpatía se extiende hasta los animales y a los elementos. No toma nunca ningún partido (lo mismo está con ‘el hombre de Aran’ que con el mar). Sus héroes hablan poco. Nunca son jueces (la secuencia ensordesedora del ‘derrick’ en Louisiana Story no es, en modo alguno, una requisitoria). En contra de Joris Ivens (Nota: otro gran documentalista), por ejemplo, el documentalista Flaherthy no quiere añadir nada al ‘documento’ que presenta (como el cartógrafo Flaherthy marcaba su terreno), y es incluso contra su voluntad que la obra se llena de la calurosa generosidad del poeta Flaherthy. La forma en él, es directa, amplia, voluntariamente lenta. Conmovido ante la imagen, se detien un poco en ella…”
En el capítulo XXX de su Historia popular del cine. Desde sus inicios hasta que comenzó a hablar (IMCINE-CONACULTA, 1996) Paco Ignacio Taibo I (24 de julio de 1924, Gijón, España-14 de noviembre de2008, Ciudad de México), con su bella prosa poética escribió sobre Moana: Viaje a la tierra con sol: Hollywood descubre pronto a Nanuk. Advierte que el film ha costado unos cincuenta y cinco mil dólares y decide que Flaherthy es una mina de oro. Lo convencen para que vaya, con su esposa y sus hijos, a la polinesia. En Samoa, Flaherthy advierte que las condiciones de estos isleños nada tienen en común con los que luchan en el polo. Se hace amigo de ellos, charla, observa, pasea y se toma semanas de meditación. No es un fabricante de películas y hará la película que quiera. Comienza a trabajar sobre la historia de un joven llamado Moana (Nota: Moana significa mar profundo, agua profunda). Al ser proyectada a los jefes de la Paramount, productora del film, se produce un total desconcierto. La película no tiene el dramatismo del film rodado en el polo y resulta un reportaje sin exotismo…”
Años después, redescubierta por la crítica, “se entusiasmaría -comenta Don Paco Ignacio- con esta obra de arte del gran cronista de la cámara. Hollywood y Flaherthy hablan dos idiomas que no se relacionan. Unos piden cine para un público que conocen y que paga; él quiere ‘hacer su cine’… El típico drama del creador que busca quien le permita expresarse. El director no acepta condiciones. Hollywood ni siquiera le entiende. Hace un experimento… seguirá experimentando y buscando su forma de contar bellamente lo que podría observarse en ecenarios no demasiado conocidos por el hombre. Y seguirá chocando, constantemente, con una industria que no quiere jugar con los dólares.”
Por lo que se sabe, en la filmografía de Flaherthy (Nanuk, The Pottery Maker, Moana, The Twenty-four Dollar Island, White Shadows in the South Seas, Acoma the Sky City, Tabú, Industrial Britain, Man of Aran, A Night of Storytelling, Sabu, The Land, Lousiana Story y The Titan: Story of Michelangelo) se tratan temas como la belleza natural, las tradiciones antiguas, el arrepentimiento del pasado, el conflicto del hombre con la naturaleza, el aprendizaje por el sufrimiento y la ayuda de la familia.
