La guerra de Estados Unidos de América (EUA) e Israel contra la República Islámica de Irán está llena de contradicciones. Los gobiernos de los bandos en pugna, por desgracia, no son paradigmas de la bondad humana, aunque unos y otros tienen cruzados que los defienden a carta cabal, así como enemigos que los atacan con denuedo. Lo peor del caso es que ni todos son aborrecibles, pero tampoco son ángeles de bondad. Todas las guerras son sucias, aunque como decía George Orwell (el novelista británico nacido en Motihari, Bengala, India, cuyo nombre original era Eric Artur Blair) en su cruda sátira sobre la ideología comunista Animal Farm traducida al español como Rebelión en la granja): “All animales are equal. But some animales are more equal than others” (“todos los animales son iguales, pero hay algunos que son más animales que otros”) Cada cual escoja su preferencia. O mejor, el que entre animales anda, aprende a rebuznar.

El régimen de los fanáticos ayatolás es indefendible desde el punto de vista occidental, sobre todo porque en cuestiones religiosas “mejor no meneallo” se dice en Don Quijote de la Mancha. Soy de los que creen que no hay guerras “limpias”, en cierta forma parodiando la sentencia de Howard Zinn, el historiador y activista estadounidense de origen judío: “Todas las guerras son guerras contra civiles, y por lo tanto Inherentemente inmorales”. Además, este dramaturgo escribió en su famoso libro Historia Popular de los Estados Unidos: “No hay bandera lo suficientemente grande como para cubrir la vergüenza de matar gente inocente”. Parece profecía lo dicho por Zinn, si se toma en cuenta el bárbaro acto que recién ocurrió en una escuela primaria de Teherán durante uno de los innumerables bombardeos que han realizado los israelíes y los estadounidenses sobre la capital iraní, causando la muerte de aproximadamente 170 niños. Suceda lo que suceda al final de esta guerra, esa horrible matanza pesará sobre la administración del magnate. Al tiempo.

Es cierto que EUA es, esencialmente, un país hecho por migrantes, atropellando sin misericordia alguna, a los grupos originarios que lo poblaban centenares de años antes de que llegaran los primeros colonos europeos en el siglo XVI. El racismo surge no solo porque algunos se creen superiores a otros, por el color de piel o por el idioma que hablan. Lo peor es que los descendientes de esos inmigrantes se lo crean, sin importarles el dolor que causan. Los desvaríos de la historia.

Pero, otros, a los que les tocó la peor parte, cuyos ascendientes fueron esclavos, tienen otra visión de la historia. Por ejemplo, el famoso reverendo negro Martín Luther King, que en 1968 dijo a su heterogéneo auditorio: “Hemos cometido más crímenes  de guerra que cualquier otra nación en el mundo, y lo voy a seguir diciendo”. De hecho, tiempo antes ya lo había dicho: “Estamos ante el mundo saturados por nuestra barbarie. Estamos en una guerra que busca regresar el reloj de la historia y perpetuar el colonialismo blanco…Frecuentemente sentimos de manera arrogante que tenemos una misión divina, mesiánica para ser policías de todo el mundo…Somos arrogantes al pretender estar preocupados de la libertad en otras naciones sin primero poner nuestra propia casa en orden”. A lo que anexó: “Dios no llamó a que América (sic) haga lo que está haciendo en el mundo”.

Sorprendentes palabras. Como si Martín Luther King Jr., reprendiera al mandatario que un día dice una cosa y al siguiente otra muy diferente. Voces como la de Zinn y la de King se unen a la de muchos otros estadounidenses que afirman que el gobierno del republicano no logrará el propósito de la manida frase: Make America Great Again: Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande. Por cierto, esas palabras fueron acuñadas por Ronald Reagan durante su campaña electoral en 1980, frente al demócrata Jimmy Carter. Ni en eso es original el hombre de la cachucha beisbolera y el ridículo baile.

Por otra parte, Irán tiene sus peros. Desde la Revolución Islámica que dio pie al establecimiento de la actual República de Irán, en 1979, el país ha sido objeto de sanciones y denuncias por su apoyo al terrorismo y por sus actividades nucleares que han provocado toda suerte de conjeturas. Siete meses después de la proclamación del régimen de los ayatolás, en el mes de noviembre, estudiantes de las madrazas y escuelas coránicas tomaron la embajada de EUA en Teherán exigiendo la extradición del derrocado sha, Mohamed Reza Pahlavi, que estaba en tratamiento médico en EUA. Cincuenta y dos diplomáticos y empleados fueron tomados como rehenes durante 444 días. Fueron liberados el día de la toma de posesión de Ronald Reagan, el 20 de enero de 1981. Debido en buena medida a este secuestro, Jimmy Carter perdió la reelección y Reagan duró en el cargo dos periodos. En 1980, Washington rompió relaciones diplomáticas con Irán e impuso un embargo comercial.

El 30 de abril de 1995, EUA anunció un embargo económico total contra Irán, acusado por el presidente Bill Clinton de apoyar el “terrorismo”. George W. Bush, incluyó al régimen iraní entre los países del “eje del mal”, que apoyaban el terrorismo junto con Irak y Corea del Norte. En 2019, Washington incluyó a los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, en su lista de “organizaciones terroristas extranjeras”.

Respecto al desarrollo de la energía nuclear, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), en 2011 dio cuenta de informaciones creíbles según las cuales Teherán llevó a cabo actividades relacionadas con el desarrollo de un “artefacto nuclear Explosivo” en el marco de un programa estructurado”. Cuatro años mas tarde, el 14 de julio de 2015, Irán y seis potencias nucleares (incluyendo EUA) alcanzaron en Viena un acuerdo para impedir que la República Islámica se convirtiera en una nación nuclear, a cambio de un levantamiento gradual de las sanciones internacionales.

Ya en 2018, durante el primer periodo presidencial de Trump, este anunció la retirada unilateral de su país del acuerdo y luego anunció el restablecimiento de sanciones. Entonces los ayatolás empezaron a cumplir algunas de sus obligaciones acordadas en 2015. Y, en 2025, el 21 de junio, durante otra guerra de 12 días entre Tel Aviv y Teherán, la Casa Blanca lanzó bombardeos contra sitios nucleares iraníes con la denominada Operación Martillo de Medianoche.

Y ahora estamos en plena Operación Furia Épica, que posiblemente dure más de las “cuatro o cinco semanas” que inicialmente calculó Trump que duraría.

 

“No durara mucho en el cargo si no tiene el visto bueno de EUA”

Ocho días después que el ayatolá Ali Jamenei, de 86 años de edad, fue muerto en un bombardeo lanzado por EUA e Israel sobre Teherán, la Asamblea de Expertos —88 clérigos elegidos mediante votación popular cada cuatro años—, que entre otras funciones constitucionales tiene la selección del líder supremo de la República Islámica considerado la máxima autoridad política y religiosa del país, anunció la designación del ayatolá Seyed Mojtaba Hossein Jamenei, de 56 años de edad, como el sucesor de su padre. Con esta decisión, Mojtaba Jamenei, se convierte en el tercer dirigente supremo iraní después de Ruhola Jomeini y Ali Jamenei.

El comunicado de la Asamblea de Expertos, dirigida por el presidente Mohammad-Ali Movahedi Kermani, desde 2024, agregó que, pese a las “maniobras de los enemigos”, el proceso de sucesión se realizó conforme a la Constitución y subrayó la necesidad de que el nuevo liderazgo represente un factor de cohesión nacional en un momento de fuertes tensiones internas y externas.

Mojtaba Jamenei era considerado un aspirante al cargo incluso antes del ataque que mató a su padre, y a su esposa Zara Hadad Adel, quien era hija de un expresidente del Parlameno, así como a un hijo de ambos, y pese a que nunca fue designado para un puesto en el gobierno. Figura hermética dentro de la República Islámica, Mojtaba Hossein tendrá ahora una voz decisiva en la estrategia de guerra de Irán contra EUA e Israel.

Dicen algunos especialistas, que la candidatura de Seyed Mojtaba pudo haber exhibido un impulso indirecto del presidente de EUA, Donald Trump, quien criticó a Jamenei en una entrevista con el sitio de noticias Axios el jueves 5 de marzo e insistió en que debía participar en la selección del sucesor del difunto aytolá Ali Jamenei. El magnate. Había dicho: “Están perdiendo el tiempo. El hijo de Jamenei es un peso pluma. Tengo que participar en el nombramiento”, al referirse a la operación en la que las fuerzas especiales estadounidenses secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro Moros. Agregó: “El hijo de Jamenei es inaceptable. Queremos a alguien que leve armonía y paz a Irán.

Antes de la entrevista citada, el residente de la Casa Blanca, declaró a un medio estadounidense: El nuevo líder Supremo de Irán “deberá obtener la aprobación de EUA”, pues, de lo contrario “no durará mucho”. La soberbia acostumbrada del empresario estadounidense. En ese sentido, el neoyorquino republicano aseguró que su “objetivo es no tener que volver atrás cada diez años”.

Berrinches aparte del sobrino del Tío Sam, cables diplomáticos de EUA publicados por WikiLeaks a finales de los años 2000, comenzaron a referirse al Jamenei más joven como “el poder detrás de las túnicas”. Razón por la cual poco sorprende que los medios de comunicación estatales iraníes informen que los mandos de las fuerzas armadas iraníes juraron lealtad al Mojtaba Jamenei y que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró que estaba dispuesta a seguir al nuevo líder supremo.

Mojtaba Jamenei, nacido en 1969 en la ciudad de Mashhad, 10 años antes de la revolución islámica que transformaría a su país, creció mientras su progenitor, que se convertiría en líder supremo en 1989, agitaba contra el sha Mohammed Reza Pahlavi, cuyo hijo, por cierto, también movió las aguas por retornar al solar familiar aunque con muy poco éxito.

Tras la caída del sha, la familia Jamenei se mudó a Teherán. Mojtaba, siendo muy joven, a los 17 años de edad, combatió durante la guerra Irán-Irak, en el batallón Habib iban Mazamitla, una División de la Guardia Revolucionaria. Además, estudió teología chiita y jurisprudencia islámica en la ciudad sagrada de Qom. Fuentes de la oposición, responsabilizan a Mojtaba de desempeñar un papel de importancia en la represión tras la reelección del presidente ultra conservador, Mahmud Ahmadineyad, en 2009.

De una manera o de otra, la elección del segundo hijo de Jamenei representa “un desafío claro a EUA e Israel”, con él, el régimen islámico le echa en cara a Trump el verdadero sentir de los iraníes: “Si matan a un Jamenei, elegiremos a otro”, como dice Ali Alfonehh, un investigador iraní.  Mojtaba es considerado fiel a la línea dura de su padre. Además, que ha cultivado relaciones estrechas con la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar pilar del régimen.

Recuerda Alfoneh otro punto a favor de Mojtaba: Israel trató de asesinarlo hace pocos días en otro bombardeo. El nuevo líder supremo iraní sobrevivió al ataque, aunque herido. Ese intento de matarlo, y e “martirio”, el 28 de febrero de su padre, de su madre, de su esposa, de uno de sus hijos y de su hermana, entre otros parientes directos, le proporciona un aura: la de ser un “mártir viviente”, destaca el investigador.

Mientras tanto, israelíes y estadounidenses anuncian que los días que corren serán decisivos para la guerra. Trump vuelve a decir que el régimen iraní está devastado. Que ya no tienen nada para combatir, pero los datos de otros países de la zona, donde estallan los misiles y drones lanzados por desde Teherán y otros puntos iraníes, dicen lo contrario. Emmanuel Macron, presidente de Francia, dijo que los últimos informes de la guerra no pronostican que ésta termine en pocos días. Y la posición de Rusia, de China y de Corea del Sur, a favor de los ayatolás, anticipan que la belicosidad del Oriente Medio no está a la baja. Todo lo contrario. VALE.