Mientras Trump cínicamente declaraba su propósito de adueñarse del petróleo de Irán, en su propio país y en el mundo, millones de personas salieron a marchar y protestar por las calles, demostrando a la ultraderecha fascista, encabezada por el mandatario estadunidense, que contra lo que piensa el neoliberalismo hay una plena conciencia en la defensa de las libertades que ya se prepara a dar la lucha a las agresiones militares del imperialismo, contra naciones débiles como Venezuela y Cuba.

A la par del Encuentro Internacional Anti Fascista y Anti Imperialista, celebrado los días 28 y 29 de marzo, en Porto Alegre, Brasil, al que asistieron miles de activistas de más de 40 países de los cinco continentes, en ciudades de la Unión Americana como Washington, Nueva York, Chicago, Mineápolis, Los Ángeles y hasta en la racista Texas, unos 8 millones de norteamericanos tomaron las principales avenidas para exigirle a su gobierno frenar las agresiones contra Irán y Cuba. Y el cese a la persecución contra migrantes por parte del ICE.

En lo que se ha considerado el más grande acto de protesta en la historia de los Estados Unidos, la sociedad americana expresó un “No a Los Reyes”, en más de 3 mil marchas públicas, portando cartulinas escritas tanto en inglés como español, en una abierta crítica a su presidente.

Pero no solo al interior de su nación, Trump comprobó el rechazo a su política intervencionista; en Argentina, un millón de habitantes salieron a las calles a repudiar las reformas antilaborales y antisociales de Javier Milei, incondicional del mandatario estadunidense. También en Reino Unido, fueron miles los que se manifestaron contra el fascismo que se expande en el mundo, como último recurso de un sistema capitalista que ha entrado en crisis y busca sobrevivir con la fuerza de las armas.

En Porto Alegre también marcharon por sus calles, miles de integrantes de organizaciones sociales, sindicales, políticas y campesinas de todo el planeta, unidas en el fin común de hacer frente a la guerra generada por los gobiernos de ultra derecha de Estados Unidos e Israel, que están poniendo en riesgo no solo la vida humana, sino la supervivencia del planeta, exigiendo como la sociedad estadunidense, un alto al fuego contra Irán y el cese de los bloques y hostilidades contra Cuba, buscando recuperar la aplicación puntual del Derecho Internacional, antes de que las locuras del magnate instalado en la Casa Blanca, detonen una trágica Tercera Guerra Mundial.

Por dos días, catedráticos, especialistas y representantes de organizaciones sociales de todo el planeta, entre los que se contó el Sindicato Mexicano de Electricistas, analizaron en conferencias, temas cruciales para el futuro inmediato de la humanidad como “La ofensiva de la extrema derecha en el mundo”; “La lucha contra el fascismo ultra-neoliberal de Milei; “El enfrentamiento de los trabajadores al neoliberalismo y al fascismo”; “Brasil bajo la amenaza de la ultraderecha y del imperialismo”; y, “La solidaridad entre los pueblos y la lucha antiimperialista”.

En las conclusiones del encuentro, se propuso por consenso la creación de un espacio de articulación internacional para unificar la lucha de los pueblos a nivel global para dar la pelea a favor del pueblo palestino, de la agresión militar a Irán y la amenaza contra Cuba.

De igual forma, se estableció la defensa a la independencia, autodeterminación y soberanía de todos los territorios bajo la ocupación imperialista, exigiendo a Washinton, la liberación del presidente venezolano, Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores. La ola fascista que se expande en el mundo, no está pasando desapercibida para la población mundial que en Porto Alegre y en la propia Unión Americana, ya comienza a hacerle frente.