Hablando de Judas Iscariote

La Semana Santa que concluirá cuando se publique este artículo, está siendo pródiga en dramas y en Judas Iscariotes. Entre los Iscariotes, Trump, Netanyahu, Putin y añado al príncipe saudí Mohamed Bin Salman. Más, por supuesto, el ayatolá en turno, líder máximo de la dictadura teocrática iraní.

En cuanto a los dramas, está la guerra contra Irán que ahora también daña gravemente a países del Golfo y al mártir Líbano. La destrucción y la hambruna y crímenes cuyas víctimas son los palestinos en Gaza y Cisjordania -los palestinos, que ahora pueden ser condenados a muerte en Israel-. En fin, la guerra de Rusia contra Ucrania, que destruye ciudades y victíma a ucranianos ¡y también a rusos!, mientras Trump y Putin tienen encuentros y desencuentros, a costa de la población.

 

Trump y Latinoamérica

Hoy me interesa, sin embargo, referirme a otro tema, también de actualidad y que considero debería ser de interés -y mucho- para nosotros, los latinoamericanos: La relación de nuestros países, según su filiación política, con el Estados Unidos de Trump. Ya se trate de la llamada Marea Rosa -centro izquierda e izquierda- o de países lisa y llanamente de derecha, independientemente de sus matices y extremos.

Antes de continuar informo que me he orientado y obtenido información para una buena parte de este artículo en “América Latina y el corolario Trump-Monroe”. Carlos Malamud y Rogelio Núñez Castellano. Real Instituto Elcano. Número 346, 13 de marzo 2026.

Contradiciéndose el estadounidense del grosero comentario al inicio de su segundo mandato, cuando dijo de los latinoamericanos: “No los necesitamos. Nos necesitan”, invitó a una docena de gobernantes de la región a participar en una iniciativa de cooperación militar que tituló pomposamente “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas). Nombrando Encargada del programa a Kris Noem, la funcionaria a cargo de monitorear persecución de inmigrantes por el siniestro ICE, recién destituida por su torpe manejo del tema migratorio en Minneapolis.

Lo cierto es que nuestra región forma parte del hemisferio occidental, que es de la máxima prioridad para Washington, según lo establece la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) publicada a fines de 2025. Una realidad que hace prioritario a Occidente para nosotros, lo diga o no el ESN.

 

Los chicos buenos

Como es obvio, los jefes de Estado -y, en su caso, jefes de Gobierno- presentes en la proclamación por Trump de la mencionada iniciativa “Escudo de las Américas” el 7 de marzo en el Trump National Doral Miami, fueron de derecha. Y pudimos verlos, rodeando sonrientes al estadounidense en la “foto de familia” ampliamente difundida en los medios.

Alli puede verse, entre otros, al imprescindible salvadoreño Nayib Bukele, el único descorbatado, quizá, porque -dicen los maliciosos- es el encargado de recoger las pelotas que lanza Trump en sus entrenamientos y partidos de golf.

También es visible, aunque en segunda fila, el mandatario argentino Javier Milei con su cabellera “como lana de borrego teñida y el traje mal cortado” -dicen algunos peronistas- y una expresión de satisfacción alelada -siguen diciendo sus enemigos políticos.

Por cierto, Milei está siendo acusado de manejos fraudulentos relacionados con la promoción que hizo del criptoactivo $Libra, que se tradujo en una estafa gigantesca con múltiples víctimas.

Pero el argentino no cesa de ser noticia mientras escribo este artículo, pues durante una visita a Madrid, a la reunión del ultraderechista Madrid Economic Forum 2026, fue apasionadamente elogiado por el líder de Vox, Santiago Abascal y provocó un grave desencuentro diplomático con España, al criticar al gobierno y calificar de manera insultante al presidente Pedro Sánchez.

Destaco, igualmente, al presidente de Honduras Nasry Asfura, que, una vez electo ¡fue a pasar lista con Netanyahu!, quien le hizo un comentario en inglés, que Asfura no respondió, alelado por su anfitrión. Hago referencia, por último, a Antonio Kast, presidente de Chile, que. fue invitado, aunque a título personal, pues no había tomado posesión y su antecesor Gabriel Boric, izquierdista, no podía ser bienvenido. Kast, en cambio, es un pinochetista que era considerado “light”.

Hasta que, al asumir funciones retiró el apoyo del gobierno a la candidatura de su compatriota Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU. A pesar del enorme prestigio internacional de la expresidenta, por el hecho de ser socialista. De suerte que el flamante mandatario se está ostentando de derecha dura -ya saludó al mencionado pontífice de Vox Santiago Abascal- y pone en marcha medidas brutales contra la inmigración ilegal de peruanos y bolivianos que huyen de la pobreza.

 

Los réprobos

Los no invitados a la fiesta del ·Escudo de las Américas” fueron los presidentes y la presidenta izquierdistas Lula de Brasil, el colombiano Petro y Sheimbaum de México. Cada uno en relación compleja con el inquilino de la Casa Blanca. Que, tratándose de Petro, amenazaba con tragedia y concluyó en sainete: amenazas furibundas, una conversación telefónica, visita a Washington ¡y franca camaradería de ambos, Trump y Petro! Pero habrá mas sorpresas en esta relación.

Respecto a Brasil y México la intervención de un comando militar y el secuestro de Nicolás Maduro. Provocó la condena de ambos gobiernos -y de otros: el presidente uruguayo Orsi la rechazó, diciendo que el fin no justifica los medios. Y Boric, que definió a Maduro de dictador en diferentes ocasiones, alertó sobre nuevas injerencias regionales: “Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro”.

México y Brasil han mostrado diferentes estrategias tras el ataque a Venezuela. Sheinbaum ha buscado no perder el diálogo con Trump: aumentó aranceles a China, entregó a Washington 37 narcos y “descabezóª al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) al abatir a su jefe, El Mencho. Siempre resistiendo la presión para que tropas estadounidenses entren a territorio mexicano a “combatir s los cárteles”.

Brasil con Lula, por su parte, ejerce una diplomacia que no teme confrontarse con Washington: Lula acusó a Trump de querer “adueñarse de la ‘nueva’ ONU” y ha tenido contacto con líderes políticos importantes, más de uno críticos del trumpismo: Xi Jin Pin, Vladímir Putin, Narendra Modi, el canadiense Mark Carney; la propia Sheinbaum, el turco Recep Tayyip Erdoğan y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. No solo eso, sino que en el grupo BRICS al que pertenece, se alineó con Rusia y China, en apoyo a Irán.

Digamos de paso que tales críticas al arrogante neoyorkino le favorecen internamente en un año de elecciones presidenciales y con un electorado muy sensibilizado que mostró su desagrado en las encuestas por la presión trumpista a favor de Jair Bolsonaro.

Tras el 3 de enero, las “dos grandes potencias regionales, México y Brasil” -como son mencionadas en algunos medios académicos- impulsaron la elaboración de un comunicado conjunto al que, como mencioné,  se adhirieron otros gobiernos progresistas: Chile (Boric), Uruguay (Yamandú Orsi). Y también Colombia (Petro). El texto expresaba su “rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio venezolano, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional” y reafirmaba su apoyo al no intervencionismo: “la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo”.

En sus declaraciones individuales, México y Brasil se habían situado contra la intervención sin aludir a la “dictadura venezolana”. Lula afirmó que la captura de Maduro y los bombardeos “habían cruzado una línea inaceptable” y eran un “precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”. Sheinbaum se acogía a los principios rectores de la política exterior mexicana desde los años 30, la Doctrina Estrada, que defiende la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.

 

La “troika de la tiranía”

John Bolton definió como tales a Venezuela, Cuba y Nicaragua. La Isla entre la miseria y lo que decida Washington de la desfalleciente dictadura de Diaz-Canel. Nicaragua víctima de una diarquía corrupta que entrega a China los valiosos recursos minerales -El Dorado- del país.

 

¿Propuesta ideal?

Pensaba en una suerte de “coalición de izquierda hispano mexicana Sánchez-Sheinbaum”, ahora que el rey Felipe VI ha tenido la grandeza de reconocer abusos de los conquistadores y agravios; y se da la coincidencia de que nuestros dos gobiernos están siendo hostilizados por Trump; y además, ambos gobiernos -mexicano y español- se declaran de izquierda. No se trata de enfrentarse rijosamente al acosador, sino de que México tenga una fuerte presencia, sobre todo política en la Unión Europea.

Y mientras pensaba en ello, la realidad me puso enfrente la Global Progressive Mobilisation, proyecto de Pedro Sánchez, entre otros, que reunirá a líderes socialistas internacionales -hay ya una foto con Lula, Petro. Orsi y Boric.