Que ninguna guerra es limpia es algo sabido desde hace muchos siglos. Lo peor del caso es que de todos los seres vivos que habitan la Tierra —por el momento absorta en las peripecias, más allá de la Luna, de los cuatro astronautas a bordo de la nave Orion en la misión estadounidense Artemis II: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista Christina Koch (de la NASA) y el especialista Jeremías Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, que ya han roto el récord de la mayor distancia en un vuelo tripulado en la historia—, el hombre es el único que tropieza con la misma piedra. La guerra es la única salida que se le ocurre cuando no puede hacerlo por medios pacíficos, la fuerza (o poderío militar) trata de imponerse al más débil. Es el caso del enfrentamiento de EUA-Israel versus Irán. Guerra que se encuadra en el límite de la locura. Al momento de escribir estas líneas, el presidente de Estados Unidos de América, la nación “más poderosa militarmente hablando” del mundo, brutalmente anuncia: “Una civilización entera morirá esta noche”.
La tremenda amenaza es el culmen de anteriores exigencias plagadas de insultos por parte del magnate sobre intensificar los ataques contra Irán y su estructura energética y civil si el régimen de los ayatolás no dispone la apertura del estrecho de Ormuz, a más tardar el martes 7. La alternativa sería alcanzar un alto el fuego en menos de 48 horas, lo que muy pocos consideran algo posible.
De ta forma, en una anterior publicación en redes sociales, Trump prometió atacar plantas eléctricas y puentes en la República Islámica de Irán, y aseguró que el país “estará viviendo en el infierno” si el estrecho de Ormuz, esencial para el transporte global del crudo no está libre para navegar. Y, para que nada aflautara, el presidente terminó su anuncio como si fuera una oración: “Alabado sea Alá”.
En la citada publicación, Trump escribió en inglés: “Tuesday Will be Power Plant Day, and Bridge Day, all wraped up in one, in Iran. There will be nothing like it!!! Open the Fuckin’ Strait, you crazy bastards, or you’ll be living in Hell – JUST WATCH! Praise be to Allah. President DONALD J. TRUMP. (En esta ocasión reproduzco el original inglés para que no haya duda sobre el lenguaje empleado por el mandatario: “El martes (7) será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos bastardos, o vivirán en el infierno! ¡YA VERÁN! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP”. Palabras presidenciales de colección en su red Truth Social.
Más tarde, en Fox News, el canal de noticias por suscripción estadounidense de tendencia conservadora fundada en 1996 y propiedad de Rupert Murdoch y Roger Ailes, preferido de Trump, manifestó su disgusto con la situación imperante en Irán: “Si no llegan a un acuerdo rápido, estoy considerando volar todo por los aires y apoderarme del petróleo iraní”, aunque no descartó la posibilidad de alcanzar in extremis un acuerdo el mismo martes 7, aunque las autoridades iraníes se hayan negado, desde el principio a aceptar directamente sus términos.
Agregó al citado canal de noticias, aunque la parte contraria siempre lo ha negado, “lo importante es que no van a tener un arma nuclear. Ni siquiera están negociando Ese punto. Es muy fácil. En eso han cedido ya. Han aceptado la mayoría de los puntos”.
Asimismo, en el portal Axios (sitio web de noticias independiente, fundado por periodistas especialistas en política, y cuyo nombre en griego significa Digno), Trump aseguró “que las negociaciones están yendo muy bien “ a través de los mediadores Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner. “Pero on los iraníes nunca llegas a la línea de meta”, matizó. “Hay una buena oportunidad, pero si no llegas a un acuerdo, voy a reventarlo todo”, amenazó de nueva cuenta. Con Trump siempre es igual. Cambia las versiones de lo que sucede a su manera, sin importar las consecuencias.
Por su parte, la primera respuesta de Teherán al ultimátum del magnate llegó por medio de su embajada en Pakistán, que hizo un llamamiento a las autoridades estadounidenses a iniciar un proceso de destitución (Impeachment) contra Trump por motivos de “salud mental”. Posibilidad, por cierto, que ya empieza a ser citada con mayor frecuencia en círculos políticos de USA. “Debe ser destituido por su comportamiento desequilibrado y por su incompetencia para ocupar cargos oficiales de alto rango. La responsabilidad recae sobre el Congreso y quienes lo eligieron, así como sobre el gabinete, que está cometiendo traición al no invocar la enmienda 25 constitucional, la cual activa el proceso de separación”.
No solo eso, la República Islámica de Irán, advirtió que intensificará los ataques de represalia contra la infraestructura petrolera y civil regional si EUA e Israel atacan esos objetivos. Además, el gobierno iraní calificó las amenazas de Trump de “incitación a crímenes de guerra y de lesa humanidad” y advirtió que atacar una infraestructura energética equivaldría a poner en riesgo a toda la población civil.
Como es de suponerse, todos los órdenes de gobierno de la República Islámica, actúan de consuno. Así, Mohammed Baqer Qalibaf, uno de los personajes más importantes del régimen, publicó en X que las “acciones insensatas” de Trump arrastraban a EUA a un “infierno para cada una de sus familias” y que “toda la región se incendiará porque usted insiste en seguir las órdenes del primer ministro israelí, prófugo de la Corte Penal Internacional Benjamín Netanyahu”.
En el bando estadounidense, el líder de los demócratas en el Senado, Charles (Chuck) Ellis Schumer, califica a Trump de “persona extremadamente enferma” , tras afirmar que “toda una civilización morirá esta noche” si Irán no cumple con el plazo de las 8 p.m. (Hora del este) para reabrir el estrecho de Ormuz. Además, resaltó: “Mientras vamos a la iglesia a celebrar con la familia y los amigos, el presidente de EUA está despotricando como un lunático desequilibrado en redes sociales”.
Y el senador Bernard (Bernie) Sanders, uno de los críticos más agudos del empresario, a su vez, al comentar el mensaje presidencial de “abrir el maldito estrecho de Ormuz” explicó: “ Este es el discurso del presidente de Estados Unidos de América en Domingo de Resurrección “, y agregó: “Estos son los desvaríos de in individuo peligroso y desequilibrado mental. El Congreso debe actuar ya. Paremos esta guerra”.
DE ULTIMA HORA, TRUMP RECULA: IRAN 1-EUA 0
Al cumplirse la hora, con la presión al límite, Donald Trump pospuso —para fortuna de todos—, lo inaceptable: “Una civilización entera morirá esta noche”. Cuando el mundo, aterrorizado, esperaba lo peor, el “amo del universo” se dobló. Pospuso dos semanas el ultimátum a Teherán. Lo que significa dos semanales de alto el fuego. Y, según los informes la República Islámica de Irán, ella se encargará del control del estrecho de Ormuz. Control que existía, de hecho, pero no con acuerdo de EUA. Tal parece que el mediador Witkof y el “yernísimo” Kushner, no pudieron con el delicadísimo paquete. Los iraníes no se cruzaron de brazos frente a las amenazas de que los estadounidenses y los israelíes bombardearan la estructura energética civil. Miles y miles de iraníes, mujeres y varones, adultos y niños, en masa, acudieron a prestarse como escudos humanos frentes a los misiles y las bombas de los atacantes. En la historia de Irán, y en la de la mayoría de las naciones del Medio Oriente y del mundo se había realizado una defensa semejante. El acto pasará a la historia. Mientras tanto, en dos semanas suceden muchas cosas. Y tal parece que seguirán sucediendo en los terrenos del viejo imperio persa.
En Estados Unidos, también las tornas pueden cambiar. Los estadounidenses también se cansan. Las encuestas demuestran que la guerra contra Irán no es popular entre los sobrinos del Tío Sam, y la clase política, especialmente la oposición demócrata quiere recuperar el poder. Hasta en el Partido Republicano. Por ejemplo, Marjorie Taylor Greengates, la ex congresista republicana, antigua defensora a carta cabal de Trump, atribuyó el cierre del estrecho de Ormuz a una guerra que aseguró, fue iniciada por EUA e Israel con argumentos nucleares reiterados durante décadas. Y criticó duramente las amenazas de bombardear infraestructuras civiles, al advertiere que afectarían directamente a la población común y corriente.
En este sentido, el senador demócrata Tim Kaine, integrante del Comité de Servicios Armados, pidió moderar el discurso presidencial, al considerar que el lenguaje empleado es “vergonzoso e infantil” y eleva el riesgo para las fuerzas estadounidenses. En fin, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnés Callamard, calificó el mensaje de “repulsivo” y advirtió del impacto que tendría en la población.
Así las cosas, la incompetencia y posibles problemas mentales —por decir lo menos—, han dominado la brújula en la Casa Blanca durante el segundo periodo presidencial de Donald John Trump, no solo en la guerra contra Irán sino en muchos otros tópicos, como el de los aranceles a rajatabla. Y, al paso del tiempo, la realidad se ha impuesto. Por lo mismo, a Trump se le empiezan a amontonar las “batallas perdidas”. Domésticas e internacionales. No todo es igual a Venezuela. Lo que está sucediendo en Irán marcan la pauta.
El alto el fuego provisional con Irán atribula a Trump. No era como lo pensaba hace poco más de un mes. Alguien le proporcionó información errónea. La guerra no resultó un desfile militar o algo parecido a lo que logró en Venezuela. Sin duda, ahora se percata que la Venezuela de los llanos, la patria de Chávez y Maduro, no tiene semejanza con Irán. Dos mundos completamente diferentes.
En lo interno, las derrotas, o algo que se le parece mucho, se acumulan. La Corte Suprema de la Unión Americana cuestiona su orden ejecutiva para impedir el derecho a la nacionalidad por nacimiento en territorio de EUA y es muy probable que en pocos meses el supremo tribunal la decrete completamente ilegal. Algo parecido a lo que dispuso la misma Corte en el caso de la imposición generalizada de aranceles que ha alterado las relaciones mulilaterales y los mercados globales.
Más aún, la remoción de varios miembros de su gabinete por supuestas o reales fallas de esos personajes en distintas materias, originan fisuras dentro del trumpismo que parecía incólumne. La expulsión —disfrazada de cambio de adscripción—, de Kristy Noem, ex secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (gracias al salvajismo del ICE contra los migrantes indocumentados y hasta contra ciudadanos estadounidenses), lo cual puso en entredicho su agresiva y racista política migratoria, es otro episodio que caló entre sus seguidores. Lo mismo que el despido de la fiscal general Pamela (Pam) Jo Bondi, que le era la más fiel de los fieles, hasta que no pudo borrar la relación del mandatario con el desprestigiado Jeffrey Edward Epstein, el delincuente sexual que terminó sus días en la cárcel presuntamente suicidado. Con Bondi, Trump aplicó lo que ha hecho con sus más viejos seguidores: la ley Kleenex: úsese y tírese.
A lo que hay que agregar su fallido propósito de apropiarse de Groenlandia, ambición que paró el seco la unidad europea, a la que no le perdonó la ofensa. Y su fracaso de querer convertir a Canadá en el estado número 51. Lucha en la que perdió el puesto el ex primer ministro Justin Trudeau. Con China no ha podido seguir adelante. Xi Jinping lo ha capoteado como un gran matador. Pekín no es Caracas, obviamente. Y Moscú lo trae por la calle de la amargura. Putin lo desprecia cada vez que quiere.
Ahora, la guerra con Irán puede ser la puntilla. A ver que dispone dentro de dos semanas. Hasta el copete se le ha hecho chico. Parece que cualquiera le falta el respeto. Parece que el magnate, el gran magnate, nunca aprendió que, en la forma de pedir, está la forma de dar. VALE.
