Mi solidaridad irrestricta con

la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos

La presente colaboración ya había sido escrita antes de conocer la decisión del gobierno de EU de actuar contra los narcopoliticos de Morena. Es un misil en la línea de flotación de este régimen que se está hundiendo. El artículo razona en ese sentido:

Tienen razón quienes afirman que el obradorismo gobierna con la mentira. Pero el cemento que mantiene unido al núcleo gubernamental de López Obrador y Sheibaum está compuesto además por la corrupción y el autoritarismo. Esto les permite actuar con impunidad, sin controles institucionales para rendir cuentas ante nadie y repartir dinero discrecionalmente, venga de donde venga, con el objetivo de controlar políticamente al mayor segmento posible de la sociedad para que siga votando por ellos y puedan así mantenerse indefinidamente en el poder.

Son espeluznantes e insultantes los datos que se han dado a conocer en los últimos días, a raíz de que la señora Sheinbaum decidió el relevo de Luisa María Alcalde en la presidencia de Morena para sustituirla por Ariadna Montiel, secretaria de Desarrollo Social de su gobierno. Por ejemplo, que la hoy exlideresa morenista otorgó 20 licencias para operar casinos a Hernán Bermúdez Requena, líder de La Barredora; esto, cuando fue secretaria de Gobernación en el sexenio de López Obrador. Ahora, esos 20 casinos están en “la lista negra” del gobierno de los Estados Unidos por operar con recursos de origen ilegal, de procedencia ilícita. ¡Luisa María no se mandaba sola!

Al final de cuentas todo termina sabiéndose, por más que el gobierno oculte información “por razones de seguridad nacional” luego de que desaparecieran todas las instituciones que garantizaban transparencia en el ejercicio público, que ayudaban a que esa información de índole pública se diera a conocer y se rindieran cuentas a la sociedad, lo cual es obligación elemental en un sistema democrático.

Así pues, hoy conocemos que el recién estrenado Tren Suburbano que conecta a la Ciudad de México con el desolado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), originalmente proyectado con un costo de 12 mil millones de pesos terminó costando 23 mil millones, casi el doble (11 mil millones de pesos más). ¿Por qué? ¿Quién fue el responsable de ese derroche de recursos públicos y a dónde se fueron? Hoy no se puede conocer esa información ya que “está reservada por razones de seguridad nacional”.

Preocupantemente esta obra no es la excepción. Según una nota de El Economista publicada hace un año, las obras emblemáticas de López Obrador como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el AIFA, estuvieron por encima de los 504 mil 200 millones de pesos presupuestados originalmente, y acabaron con un sobrecosto de 673 mil millones de pesos (mucho más del doble) para alcanzar un monto de 1 billón 178 mil millones de pesos entre las tres, según cálculos de México Evalúa. Eso sin contar los 330 mil millones de pesos que se están pagando por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, lo cual tiene en crisis el funcionamiento del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

La corrupción es el signo distintivo de estos gobiernos del obradorismo, de López Obrador y de Sheinbaum. En un breve recuento iniciamos con el fraude en Segalmex, con 13 mil millones de pesos, sin que su director Ignacio Ovalle, amigo de López Obrador, hubiese sido procesado. Lo siguió el escándalo de “La Casa Gris” de José Ramón López Beltrán en Houston, por tráfico de influencias. Luego la Auditoría Superior de la Federación reportó más de 127 mil millones con anomalías en la cuenta pública entre 2019 y 2023 (gobierno de AMLO), sin aclararse. Continuamos con los 15 mil millones denunciado en el ISSSTE por contratos con empresas fantasma, además de los casos en Pemex y la CFE señalados por organizaciones civiles.

Entre los casos más recientes, ya con Claudia Sheinbaum, está la red de “huachicol fiscal”, estimada por la Procuraduría Fiscal en 600 mil millones de pesos que se robaron y que ahora ha brincado a la luz pública mundial con la detención del contralmirante Fernando Farías Laguna en Argentina, señalado como una de las cabezas de esa red, y la que  están involucradas la Marina, el SAT, Aduanas, la Secretaría de Seguridad y muchas más dependencias, con un saldo de varios mandos importantes de la Marina asesinados y solamente unos cuantos mandos medios encarcelados pero ningún funcionario importante detenido.

Resultarían interminables los hechos relevantes de corrupción en estos 7 años y medio de gobiernos obradoristas. Pero la conclusión es inevitable: la esencia de esta falsa “4T” es la corrupción y la impunidad, siempre posibles por la concentración excesiva del poder. Concentración del poder y corrupción constituyen el cemento que la mantiene unidad. Sin embargo, a la gente no se puede engañar eternamente.

Si a lo anterior le sumamos la creciente inseguridad para la población, que no se cree los números oficiales de una supuesta mayor seguridad, se puede entender por qué sus números en las preferencias electorales van aceleradamente a la baja. Y eso explica también por qué el obradorismo ha acentuado su autoritarismo para controlar a la Corte, despojar impunemente de gran parte de sus pensiones a la sociedad y recientemente capturar al INE con los tres nuevos consejeros empleados de Morena.

Saben que pueden perder el 2027 y el 2030, y quieren hacer trampa desde el INE para arrebatar lo que hayan perdido en las urnas. La oposición política y social debe unirse urgentemente para derrotar a la dictadura en curso.