El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que, al cierre de 2025, México contaba con una población de 54.9 millones de mujeres de 15 años y más, de las cuales el 71.5% son madres. Esta cifra pone de relieve la magnitud de un sector poblacional que no solo sostiene el tejido social, sino que enfrenta desafíos críticos en la economía y la distribución del tiempo.
En el ámbito laboral, los datos muestran una realidad de alta exigencia. Las madres mexicanas alcanzan sus picos más altos de participación económica entre los 35 y 44 años, con tasas superiores al 61%. Lo más revelador es la carga horaria: casi la mitad de las madres ocupadas (45.6%) dedica entre 35 y 48 horas semanales a su actividad laboral remunerada.
Sin embargo, la jornada no termina en la oficina o el taller. Las estadísticas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) subrayan una persistente brecha de género en el trabajo no remunerado. De acuerdo con el reporte, las madres destinan una cantidad significativa de horas semanales a tareas domésticas y de cuidado que no perciben un salario.
Entre las actividades que más tiempo consumen destaca el quehacer del hogar, al que dedican un promedio de 20.5 horas a la semana. A esto se suma el cuidado exclusivo de niños, adultos mayores o personas enfermas, que les requiere otras 17.3 horas semanales. Estas cifras contrastan drásticamente con el tiempo destinado a otras labores; por ejemplo, solo emplean 3.3 horas en trámites o seguridad del hogar y 3.9 horas en llevar a familiares a citas médicas o escuelas.
El informe también arroja luz sobre la estructura demográfica de la maternidad. Mientras que solo el 5.2% de las adolescentes de 15 a 19 años ha tenido hijos, la cifra se dispara al 93.7% entre las mujeres de 60 años y más, reflejando las transiciones generacionales en el país.
Para los analistas políticos, estos datos son un llamado a la acción. La saturación de las madres, quienes combinan jornadas laborales de tiempo completo con casi 40 horas adicionales de tareas del hogar y cuidados, evidencia la urgente necesidad de políticas públicas de cuidados. Sin un sistema nacional que alivie esta carga, la participación económica de las mujeres seguirá topándose con una barrera invisible pero agotadora.
Este 10 de mayo, más allá de los festejos, las cifras del INEGI invitan a reflexionar sobre la sostenibilidad de un modelo donde la maternidad parece sinónimo de una doble o triple jornada laboral.
