Los comportamientos de Sheinbaum en los últimos días nos hablan de una gobernante enajenada que ignora la realidad, que no la ve porque no quiere o no la puede ver por su ceguera política e ideológica. Por eso aparece descolocada, irascible, intolerante ante sus críticos y no escucha nada que no concuerde con sus valoraciones.
La petición estadounidense para la extradición de Rocha Moya y otros 9 conocidos sinaloenses miembros de ese grupo ha acentuado esa negación gubernamental a aceptar la delicada situación en la que se encuentra el oficialismo y en la que, como consecuencia de esa irracionalidad, Claudia Sheinbaum ha colocado al país.
Su negativa para entregar a Rocha Moya a los Estados Unidos, bajo el manto de la defensa de la soberanía, es la confesión pública de que lo protege porque son parte de un mismo proyecto político que ahora es evidenciado internacionalmente como un narcosistema. Por eso prefieren armar una campaña contra la gobernadora opositora de Chihuahua, Maru Campos, desnudándose impúdicamente en su convicción como una gobernante autoritaria, casi totalitaria, dispuesta a pisotear las leyes y la Constitución con tal de no empezar a desmontar el narcogobierno que ha colapsado al país en todos los terrenos.
Sheinbaum no quiso oír al gobierno del norteño país vecino cuando le advirtieron que entregara a los narcopolíticos o, de lo contrario, vendrían por ellos. El resultado es que ya empezaron a llevárselos para aportarle a la fiscalía norteamericana las pruebas que aquí tanto exige la gobernante mexicana. Y cada día se confirma lo que aquí en las páginas de Siempre hemos dicho reiteradamente: las presiones norteamericanas continuarán acrecentándose.
En medio de ese clima de grandes tensiones binacionales que ponen en riesgo la firma del T-MEC, la economía sigue estancada a pesar de que semana tras semana se anuncian nuevas inversiones que nunca aterrizan debido al clima de desconfianza y la incertidumbre jurídica instalada después de la reforma que anuló la independencia del poder judicial.
Y como no pueden reconocer que esa “reforma patito” fracasó y está naufragando, ahora la quieren parchar con una nueva modificación en lugar de abolirla, ya que ella es resultado de un poder legislativo configurado con una mayoría espuria, lo cual hace que esas reformas no deben ser consideradas partes integrantes de la Constitución.
Adicionalmente, como parte de ese coctel oficial degradante y como expresión de los problemas financieros gubernamentales, hemos conocido de la renuncia de Víctor Rodríguez a la dirección general de Pemex, para sustituirlo por alguien de la plena confianza de Sheinbaum.
Por creíbles informaciones que han salido recientemente, las diferencias entre Rodríguez, por un lado, y Claudia Sheinbaum y la titular de la Sener, por el otro, se hicieron insostenibles, ya que la señora presidenta exigía un crecimiento imposible de la producción petrolera sin reconocer las enormes fallas provocadas por el anterior titular de la petrolera, Octavio Romero, y mucho menos sin querer entender que la empresa paraestatal está obligada a encabezar un cambio en la estrategia energética nacional para que sea palanca y no lastre del desarrollo .
El pasado lunes 18 de mayo, durante un foro sobre energía realizado en el Senado de la República organizado por un grupo plural de exlegisladores federales, el Dr. Francisco Barnés de Castro, de amplia trayectoria en la materia, expuso un preocupante panorama del sector energético y de la petrolera en particular, revelando con muchos datos oficiales la quiebra técnica de la empresa, así como la necesidad de reorientar la política pública en el sector. Téngase en cuenta que actualmente México es importador neto de energía (consumimos más de la que producimos) y que más del 90% del gas que consumen la CFE y la industria es importado de los Estados Unidos. Es decir, tampoco tenemos soberanía energética
Como dijo el Dr. Barnés: si Estados Unidos corta el suministro de gas a México, en 3 días se paralizaría el país. Ese es el grado de vulnerabilidad de la tan sobada soberanía nacional, como sucede en otros preocupantes rubros.
Por último, pero no menos importante, conocimos otro dato igualmente escalofriante: a causa del huachicol a Pemex le roban diariamente ¡50 mil barriles de petróleo crudo! Además de que Hacienda pierde otros 35 mil millones de pesos en combustibles robados de los ductos de la paraestatal (son números de 2025). Conservadoramente, unos 41 mil millones de pesos al año (o sea unos 300 mil millones de pesos en los 7 años del obradorismo), lo cual confirma que López Obrador fundo un Estado Mafioso, que ahora conduce Claudia.
Tampoco esta otra parte de la realidad se quiere ver desde Palacio Nacional. Prefieren asumir que todo va muy bien. Lo hacen porque así lo creen (eso es lo peor, que se creen sus mentiras), aunque el país se esté derrumbando.
