En lo que parece ser fuego amigo, Morena decidió publicar el currículum de Andy López Beltrán en que lo exhibe innecesariamente como un personaje menor, con escasísimos logros académicos, políticos y empresariales, porque eso de tener como única experiencia laboral haber sido delegado de Morena en la CDMX y el EDOMEX, empresario de 2018 a 2024 (justo cuando su padre fue presidente), con una formación académica apenas de pasante (su papá tardó 14 años en recibirse, pero se tituló), y con el espacio de “Cursos, Talleres y Diplomados” completamente en blanco, no es ninguna buena recomendación para quien aspira a ser diputado federal. Habrá que esperar que madure. A sus 39 años de edad Andy resultó todavía verde para asumir encargos mayores como la Secretaría de Organización de ese negocio familiar llamado Morena. Sus tristes resultados en la elección pasada, particularmente en Durango, lo pusieron en evidencia como un político novato, más dado a las vacaciones de lujo y la buena vida que como operador electoral eficiente. Había que sacarlo, viene una mega elección con 17 gubernaturas en juego, se eligen 500 diputados federales, congresos locales, miles de alcaldías, entre otros, y en Morena quieren todo. Solito, Andy dilapidó el capital político de su padre y ahora hasta en el nido guinda lo evitan y le dan la vuelta como ave de mal agüero. Secretarios de Estado, gobernadores, alcaldes, se quejan y manifiestan su desacuerdo con los modos del junior que sin consultarles les ha impuesto titulares de Administración y Finanzas para que toda compra, todo negocio, se decida y se administre desde la comodidad de su depa en la Ciudad de México. Todos y todos los encargados de los dineros le reportan a él y sólo a él. No es lo mismo caminar las calles en busca del voto popular, que administrar cómodamente desde las salas VIP de aeropuertos internacionales la abundancia de los exitosos negocios multimillonarios hechos al amparo de su influencia como el hijo mayor del tlatoani de Macuspana. El más reciente intento por convertirlo en político profesional terminó en corretiza, abucheos e insultos rumbo al avión que lo llevó de regreso a la CDMX, escapando de Chihuahua con el rostro desencajado de miedo, a donde había sido enviado más a fuerza que por convicción a presionar a la gobernadora estatal por “vendepatrias”. Lo de Andy son los viajes, los restaurantes, los buenos vinos, las compras. La idea de su padre era que primero pasara la prueba de fuego como dirigente del partidazo, pero su desinterés por el trabajo político y sus choques con la dirigente Luisa María Alcalde, no le permitieron cuajar. El plan era hacerlo diputado al Congreso capitalino para darle fuero arropado por las huestes morenistas, que agarrara callo político, se hiciera visible, se placeara; más adelante, lanzarlo por el gobierno de la capital del país, donde no enfrentaría la mínima dificultad (recordemos como su padre fue jefe de gobierno sin cumplir con el requisito legal de la residencia), y de ahí —oh sorpresa—, a La Grande. A revivir las glorias de AMLO, el bien amado ídolo de los pobres, por esas multitudes a las que no pudo sacar de su eterna miseria pero que todo le perdonan —“no se puede recomponer a México en 6 años tras el desastre que nos dejó el período neoliberal”—. Pero no se pudo y, con la pena, desde Palenque vino el cambio de señales: que Andy venga a Tabasco de volada, urge conseguirle residencia como local, que le tramiten su credencial del INE con domicilio en el edén, ahora irá por una diputación federal pluri para que tenga fuero (siempre el interés por el fuero, no vaya siendo), que se foguee y veamos cómo evoluciona para el posterior asalto, al frente de la voraz pandilla tabasqueña, sobre la siempre noble, insigne y muy leal Tenochtitlán. Ni hablar, ser hijo del dueño del negocio tiene sus ventajas: siempre caerás de pie.

“La Fiscalía tiene que informar, no nosotros”. La frase de Claudia Sheinbaum sobre Rubén Rocha retrata perfectamente el momento político que atraviesa la 4t: todos intentan tapar el problema, pero nadie quiere cargar con la responsabilidad. Mientras crecen las dudas sobre si Rocha y Enrique Inzunza realmente acudieron a declarar ante la FGR, la presidenta marca distancia al asegurar que la fiscal carnal Ernestina Godoy confirmó la comparecencia de siete personas vinculadas al caso. Si Rocha y otros 6 comparecieron, ¿por qué no existen videos, imágenes, o evidencia sólida? ¿Por qué debemos creer a Godoy? Recordemos que la titular de la FGR no llegó al cargo como funcionaria independiente del poder ejecutivo. Ha sido colaboradora cercana de Sheinbaum, consejera jurídica, una de las piezas más identificadas con Morena antes de asumir la Fiscalía y nada garantiza su imparcialidad. Es del equipo, y perro no come perro. Cualquier declaración de la Fiscalía en este caso deberá ser vista con lupa. ¿Qué sigue? que los declaren inocentes a todos y que en la Casa Blanca les crean? Al fin la tremenda corte del acordeón también es de morena. El caso va entre rumores, silencios y versiones encontradas, y en política, cuando un gobierno entra en la etapa del “no sabemos”, normalmente significa que sí sabe… pero todavía no decide cómo manejar el tener que exonerarlos para que no embarren a todo el “movimiento”. El caso de Rocha, Inzunza, y sus cómplices ya no se limita a Sinaloa. Es una prueba de resistencia para todo el oficialismo.

 

Platos extra

Aunque no le perdió porque sus empresas cobraron contratos e indemnizaciones por la cancelación del NAIM, Carlos Slim consideró que la mega obra en Texcoco sí debió construirse y que habría sido un proyecto positivo para el desarrollo del Valle de México. Quitado de la pena, el dueño de Carso participó en la obra del AIFA demostrando que, a pesar de los rencores del tlatoani de Macuspana, con priístas, panistas o morenos, él no da paso sin huarache.

Parece que funcionarios estadounidenses ya no quieren viajar a México. Primero canceló Sara Carter, titular antidrogas de Trump y ahora Jamieson Greenpeace, representante comercial, tampoco vendrá. A ver si no salen en breve conque ¡golpe avisa!