Los escándalos en materia política no cesan, de uno se derivan otros más y pareciera que es un asunto que luce interminable. Ya muchos hacen su parte para posicionarse en los comicios del próximo año, algunos otros se descartan por el tema que representa el nepotismo.
Se vive en un clima que mucho tiene de tóxico por los pleitos entre rivales políticos, no hay tregua y el mal humor social se mantiene, tal vez se espera algún imponderable que influya para el resultado final.
Por otra parte, las ideologías entraron en un evidente declive, se ha desdibujado la identidad de los partidos políticos para dar paso al pragmatismo que parece absorber doctrinas y pone en perspectiva el inmediatismo para figurar en los lances electorales, nuestro país es un ejemplo obvio, alianzas contradictorias pero vigentes.
La geometría política se originó en la Revolución Francesa, en aquellos tiempos fueron motivos muy definidos, fundamentalmente en apoyo o en contra de la monarquía como ensayo del estado moderno que ya proponía la división de poderes como asignatura derivada del siglo de las luces. Es el referente antiguo originado en la Francia de los revolucionarios, dicha gesta terminaría descabezada literalmente en la guillotina, ahí acabó Danton y también Robespierre.
Actualmente parece que la geometría política es un cliché, un enorme lugar común que carece de contenidos, los partidos políticos resultan onerosos en un país donde abunda la pobreza y se mantiene la polarización generando un tóxico ecosistema social.
Hoy día observamos la carencia del debate de ideas para dar paso a una especie de catarsis tan desatinada como ofensiva que resta calidad a los actores políticos incluidos en la minoritaria clase política que gobierna a las mayorías.
La política no es una ciencia exacta, todo puede suceder, Lula fue un exitoso presidente, aunque posteriormente enfrentó problemas legales que le llevarían a prisión, regresó con fuerza y superó por un margen de poco más de seis millones de votos a Bolsonaro, en su momento.
No existen tantos referentes de izquierda inspiradores en América, ni Daniel Ortega tampoco Nicolás Madura son precisamente ejemplares, en Nicaragua la persecución contra la disidencia ha marcado una administración que no empata con la democracia ni los valores que esta representa. Maduro está confinado en una prisión de Estados Unidos.
En nuestro país diversos partidos se autoproclaman de izquierda, aunque no precisan cómo, se alían con la derecha, digamos el extremo del pragmatismo con el afán de lograr más puestos, es decir todo por el poder.
Actualmente ya se hace mucho ruido con la mira bien puesta en los comicios del 2027 en medio de una situación conflictiva por los escándalos políticos como sucede en Sinaloa con el impresentable Rubén Rocha Moya, mandatario con licencia de Morena, y lo que ha sucedido en Chihuahua con Maru Campos la gobernadora panista.
Derechas e izquierdas navegan sin mayor contenido, se alían y se rechazan a la vez, el discurso no es claro en la torre de Babel que en ocasiones es nuestro país. La búsqueda por el poder parece absorber todo.
