El aniversario del triunfo electoral del 2024  lo celebró la presidente con un acto masivo en el Monumento a la Revolución en donde como de costumbre frente a cientos de acarreados y funcionarios obligados a asistir al evento, pronunció un encendido discurso protegiendo lo que ella entiende por soberanía.

El debate público entre el Gobierno de los Estados Unidos  y la presidente de México enciende  un foco de alerta sobre el peligro que corre la Nación mexicana en su carrera desenfrenada hacia una narco dictadura,  la respuesta visceral de la señora presidente de atacar a las autoridades de nuestro vecino país sin poder desvirtuar los argumentos señalados por Trump de que en México se protege a los delincuentes y de que lo que hay es un narco gobierno.

La falta de argumentos para desvirtuar las afirmaciones hechas por las autoridades norteamericanas, muestra la torpeza en el manejo de las riendas del gobierno; el informe que intento rendir en su celebración, y nos trae a confirmar la certeza de las equívocas decisiones políticas de los gobiernos anterior y actual al dispendiar los recursos públicos en caprichosas obras que no aportan ningún beneficio a la población,  y si en cambio generan gastos y dejaron endeudado al gobierno actual.

Las reformas constitucionales llevadas a cabo por Morena, sin un estudio y sin la posible intervención de la oposición son de corte totalitario tendientes a desaparecer la división de poderes, la rendición de cuentas, la transparencia en el ejercicio del gobierno, además ponen en peligro el ejercicio de los derechos humanos de los ciudadanos.

Transcurridos ya los casi dos años de este gobierno es posible analizar algunas de las acciones realizadas y comenzar a reflexionar respecto del futuro inmediato de la República. La llegada de Morena al poder  con un caudal de votos inédito en las últimas décadas con el apoyo de un tercio de los votantes de la lista nominal y adicionalmente con mayoría en ambas cámaras lo convierte en un gobierno fuerte, con un supuesto amplio apoyo popular.

La larga travesía por la historia de nuestra incipiente democracia en nuestra muy mexicana “Transición democrática”, tuvo el acierto de acotar, de restringir, de limitar el poder casi sin límites del presidencialismo absolutista y de arrebatarle las facultades meta constitucionales de reglas no escritas al viejo régimen. Hasta que llegó Morena al poder.

Al mismo tiempo se construyeron Instituciones adicionales, para actuar reforzar  el sistema constitucional de pesos y contrapesos a fin de lograr una democracia fluida sin que el ejecutivo avasallara a los poderes legislativos y al judicial, así como  transparentar y otorgarle credibilidad a los procesos electorales.

En ese, por lo demás pacifico, avance democrático testimoniamos como logramos una “cohabitación” en la cual los votantes eligieron una alternancia, pero no entregaban el control del legislativo al mismo partido del presidente, así éste se veía obligado a construir acuerdos para lograr la gobernabilidad. Lamentablemente las negociaciones políticas y los acuerdos parlamentarios desembocaron en una partidocracia corrupta en la cual las formaciones partidistas se repartían por cuotas las posiciones en los Organismos Constitucionales Autónomos o las magistraturas y aun las vacantes de ministros en la SCJN.

Ahora con los gobiernos de Morena son patentes los signos, señales de un indeseable retorno a las prácticas autoritarias que costaron incluso vidas; para utilizar nuevamente las prácticas antidemocráticas del pasado, de la dictadura de partido, que se había  logrado acotar gracias a las luchas obreras, campesinas, estudiantiles, y de la sociedad civil,  esta situación nos lleva a señalar que se debe parar este proceso de restauración de un presidencialismo autoritario y francamente dictatorial.

En el ámbito social se descalifica a quienes levantan la voz y se atreven a la menor crítica, tildándolos de enemigos reaccionarios y conservadores. Se rechaza o se incumple la Constitución. Se propicia el linchamiento de los adversarios políticos como el caso de la gobernadora de chihuahua. Se estigmatiza a los medios de comunicación que disienten de fondo o en las formas del gobierno.

Se ha logrado someter al legislativo, utilizando su propia fuerza parlamentaria  y usando las mismas viejas tretas, que antes denunciaban en tribuna, se han construido mayorías tramposas e ilegales con el éxodo de diputados entre los partidos minoritarios, que de manera oportunista venden sus votos a los nuevos detentadores del poder.

Lo anterior de suyo grave, lo es más cuando se aprueban leyes represivas o se intentan aprobar leyes con graves problemas de constitucionalidad o francamente anticonstitucionales. Como la recién aprobada reforma constitucional “Ley Monreal” para anular elecciones cuando triunfan los adversarios. Es preocupante la destrucción del poder judicial, y como con la reforma constitucional se logra el control de éste.

Haciendo un análisis de los resultados del gobierno anterior y de lo que va del presente gobierno, con las reformas que cambiaron totalmente los principios constitucionales que debieron ser inviolables como la división de poderes, el acceso a una justicia libre independiente y profesional, un poder judicial autónomo e independiente, un gobierno transparente y la rendición de cuentas, podemos concluir que la Democracia en México ha sido asesinada por los gobiernos de Morena y asistimos a la agonía y muerte de la Democracia para ser sustituida por un gobierno totalitario protector de delincuentes.