Tituló a este artículo con la pregunta irónica de José Stalin acerca del poder militar del papa, sobre cuantas divisiones -militares- tenía el pontífice, porque me referiré en este artículo a los discursos y acciones de León XIV durante su visita pastoral a España a principios de este mes de junio.

Aunque no dejaré de aludir, así sea incidentalmente, a otro tema que también me interesa mucho y que podría titularse: “El Escudo de las Américas contrataca”, a una debilitada izquierda -Marea Rosa- con serios riesgos de perder el gobierno de Colombia. La creciente debilidad de la izquierda, hoy reducida a Brasil, México y Uruguay, asediada por Trump y esbirros latinoamericanos, y que ha dado lugar a festivos y crueles comentarios. Por ejemplo:

“Kast en Chile, o cómo fusionar a Trump, Milei y Bukele en un solo manual. El presidente chileno prometió ordenar el país en noventa días con un ‘Gobierno de emergencia’. Para ello ha adaptado el control migratorio de Estados Unidos, el ‘shock’ económico de Argentina y la securitización de El Salvador”.

Ahora sí inicio con el tema de este artículo sobre acciones y pronunciamientos del papa León XIV durante su estancia en España. Un pontífice que, recuérdese, fue calificado por Donald Trump de “blando con el crimen” y de “nefasto en política exterior”, cuando criticó la guerra de Estados Unidos contra Irán. Que recibió respuesta de este papa “gringo”, diciendo que no tenía miedo al mandatario y que seguiría hablando contra la guerra.

Comienzo por destacar los comentarios -la cátedra, diría yo- del pontífice sobre los teólogos de la Escuela de Salamanca del siglo XVI, como Francisco de Vitoria y Francisco Suárez. David Gómez, analista de la web El Orden Mundial, hace notar que Vitoria, en su obra De Indis señaló los excesos de la conquista de América y cuestionó la legitimidad de la conquista, defendiendo que los indígenas eran dueños de sus tierras. Estos textos fueron el origen moderno del derecho de gentes, que luego evolucionaría hasta el Derecho Internacional. El pontífice valora el trabajo de dominicos y jesuitas que, en esa época, contribuyó a “formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que autoridad lleva siempre responsabilidad”.

Quiero hacer notar que Vitoria, los teólogos españoles y la Escuela de Salamanca reconocían y daban enorme importancia a lo que hoy viene a designarse como “pueblos originarios”, sin aspavientos y varios siglos antes del nuestro. Además, la historia relata que Francisco de Vitoria, a pesar de contradecir a Carlos I (Carlos V) era frecuentemente consultado por el monarca.

No es ocioso también referirse a la incomodidad -por decirlo suavemente- que han producido en los partidos de ultraderecha como Vox, pero lamentablemente también en el Partido Popular, ciertos planteamientos de León XIV, especialmente los relativos a la inmigración. Piedra de escándalo y no sólo en Estados Unidos sino también en Europa, donde los inmigrantes dejan de ser ciudadanos para convertirse en seres viviventes confinados en una isla lejos, muy lejos del continente.

El Papa tiene previsto visitar una cárcel y hablar con una de las personas confinadas en la prisión. Asímismo, viajará a Gran Canaria y a Tenerife a fin de estar en contacto directo con migrantes refugiados, llegados en condiciones dramáticas, escapando de miseria, persecuciones y hasta de la muerte. Refugiados provenientes de Africa y de más lejos.

Respecto a estos temas, no podré opinar puesto que debo entregar este artículo antes de que tengan lugar estas visitas del pontífice a Canarias.

Para León XIV, “la situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí una doble exigencia de justicia social:ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a pemanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar”. Y si todavía hubiera alguien que se oponga a  la justicia y a la caridad hacia el migrante que, como dice el Prelado de Canarias, José Mazuelos Pérez, “A algunos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, antes de hablar de lo que hay que hacer con los migrantes” antes de la miseria y tragedias en el continente africano. Lamentablemente, no tendré información y comentarios al respecto, ya que este artículo tiene que enviarse a la redacción antes de la visita del Papa a las islas.

¿Ha querido el azar -la Providencia, diría un ferviente católico- que las últimas tareas valiosas para el mensaje de la Iglesia Católica y particularmente para su tarea de justicia y caridad hacia los desposeidos tengan un sello latinoamericano?

Porque los últimos pontífices, Francisco el jesuita argentino y Robert Francis, el estadounidense nacionalizado peruano, tienen la sensibilidad, convicción y el apasionamiento latinoamericanos al realizar su apostolado. Formados en los suburbios latinoamericanos, la iglesia de Roma, “puede ser guiada por personas formadas en las vena abiertas de América Latina”.