Para “lavar su imagen”, Morena no registrará como candidatos al 2027 a políticos con expedientes penales. Con esa medida, el partido en el poder busca simular un “acto de purificación”, pero lo cierto es que se ha impuesto a sí mismo una misión imposible.
Morena no tiene cuna popular. Tiene cuna criminal. Es una organización política que afilió no solo a resentidos, corruptos y oportunistas sino a extorsionadores, secuestradores y a líderes delincuenciales que pudieran garantizar la obtención de votos.
El empoderamiento de los cárteles en el país, su crecimiento y expansión, coincide con el crecimiento electoral de Morena. Si el INE y el Tribunal Electoral fueran autónomos; si no estuvieran, como están, bajo el control del gobierno, ya habrían cancelado el registro al partido de López Obrador, brazo político del crimen organizado.
En el 2027 se van a renovar las gubernaturas que llegaron al poder en el 2021. En esa elección Morena ganó 11 de 15 gobiernos locales. Cuando menos ocho de esos candidatos ganaron gracias al financiamiento y operación de los cárteles.
Esos mandatarios que le deben el cargo al crimen, son los mismos que hoy van a tratar de imponer como candidatos a sus favoritos. La duda es si esos contendientes sólo serán los delfines de los gobernadores y gobernadoras o si serán, sobre todo, los que aprueban los grupos criminales que cogobiernan en los estados.
El próximo año, no sólo se llevará a cabo uno de los procesos electorales más grandes, también se decidirá si México va a seguir bajo el control del crimen o si las instituciones recuperarán espacios de poder. En las urnas solo habrá dos opciones: Votar por Morena para que los cárteles sigan compartiendo la cama con el régimen o votar por el cambio.
El narcotráfico se siente muy cómodo con la 4T. Le vino como “anillo al dedo”. Nunca en la historia habían recibido el buen trato, la tolerancia, la impunidad y la invitación a compartir el poder que hoy reciben. Esto significa que el crimen recurrirá a lo que sea para impedir que Morena —su protector— pierda gubernaturas y presidencias municipales.
Morena y el gobierno preparan una “caja china”, una estrategia de distracción. Van a simular elegir candidaturas honorables para poner detrás a operadores oscuros que los hagan ganar. El estado de Guerrero es un ejemplo. Salgado Macedonio podría no contender por Morena, pero utilizará la estructura criminal asentada en el estado para movilizar a las comunidades.
La oposición está obligada a entender que las elecciones del 2027 y 2030 no serán procesos normales. Enfrente no habrá un adversario común, un partido más, sino al enemigo más grande que ha tenido México en su historia: al crimen organizado hecho gobierno.
@PagesBeatriz
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