Las campañas políticas rumbo al 2027 ya comenzaron, los partidos políticos han dado el banderazo de salida a los aspirantes y, aunque podríamos decir que van muy adelantados los tiempos también se advertía una inercia difícil de detener, con el riesgo de volverse incontrolable, por lo que guardando las formas decidieron cada uno poner sus reglas y darle cauce.

Tampoco es ajeno a la opinión pública los momentos inéditos que vivimos, se compone por un conjunto de circunstancias que ponen al país en condiciones imprevisibles al ser poco claras e inclusive algunos de ellos pueden calificarse como eventos impredecibles, pues ni siquiera nos imaginamos que podrían ocurrir.

Todo esto tiene impacto con relación a las elecciones del próximo año, que de por sí, es un proceso que por su magnitud al renovarse 17 gubernaturas; la mayoría de los Congresos locales; un sinnúmero de Ayuntamientos y la Cámara de Diputados Federal, tiene una importancia histórica, sobre todo en la integración de ésta última, por ser una institución estratégica.

Máxime, al tratarse de comicios intermedios, por lo regular se estima que también se pone a prueba la gestión de quien ocupa la Presidencia de la República, en este caso Claudia Sheinbaum y su Partido Morena, pues, aunque las encuestas le siguen dando un buen margen de aprobación, está demostrado que esa popularidad no necesariamente se refleja en las urnas, por lo que el reto es interesante.

Sin olvidar, que al grueso del electorado le interesan las Gubernaturas y Presidencias Municipales, prácticamente lo relativo al legislativo le tiene sin cuidado, debido a ello, los candidatos a diputados se cuelgan de las otras campañas, de ahí la importancia de poner atención en las cabezas.

También podemos afirmar que han cambiado radicalmente la forma de hacer política. En el sistema político mexicano, no había espacio para confrontar al Presidente de la República, procuraban guardar las formas y, en su caso, la Secretaria de Gobernación operaba por lo regular arreglando las diferencias de manera discreta y conciliadora.

Ahora las desavenencias se ventilan públicamente, en múltiples ocasiones su utiliza la mañanera para dar rienda suelta   al ánimo rijoso, batir los tambores de guerra e irse en contra de los adversarios acusándolos de cualquier cantidad de cosas.

Además, el movimiento de la cuarta transformación ha dejado claro que el dialogo no es una opción en materia política con la oposición, a la que consideran un enemigo irreconciliable, de ahí la rivalidad pública entre la Titular del Ejecutivo Federal y la Gobernadora de Chihuahua.

Es curioso que trayendo encima tantos y tan complicados problemas todavía busque más frentes; seguimos con la violencia, inseguridad, ejecuciones, desaparecidos, huachicol fiscal, una implacable corrupción y, toma el papel de abogada del diablo como defensora de Rocha Moya y compañía.

Las condiciones no son propicias para el pleito, estamos inmersos con el mundial y se lleva a cabo la negociación en la revisión del T MEC, sin embargo, desde el púlpito de Palacio Nacional se sigue propiciando un ambiente enrarecido, las nubes autoritarias ensombrecen el camino hacia el 27.