A concluido formalmente el accidentado ciclo escolar 2025-2026 marcado por la falta de coordinación nacional y de una verdadera agenda integral educativa que resuelva los principales problemas y retos que se avecinan. Como Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) presentamos aquí un balance responsable asertivo. De los más de 28.4 millones de estudiantes que se encuentran en el sistema, enfrentaron un año marcado por rezago educativo persistente, deficiencias estructurales y decisiones controversiales.
Nuestros niños terminan el ciclo escolar con graves deficiencias en escritura, ortografía y comprensión lectora, el desarrollo de las habilidades lógico-matemáticas y pensamiento crítico, confirmadas por evaluaciones nacionales e internacionales. Un alto porcentaje de alumnos, especialmente en primaria y secundaria, no alcanza los niveles mínimos. Este ciclo escolar, entre el 13-19% de estudiantes de tercer grado de primaria apenas mostraron aprendizajes desarrollados en áreas clave, mientras en secundaria las deficiencias superan el 80%. No existió por parte de las autoridades ni federales ni en la mayoría de los Estados en el País, por impulsar iniciativas o mecanismos de intervención para atender los rezagos en aprendizajes básicos que minan el desarrollo integral del niño durante su proceso educativo. Las alertas tempranas no solo es la falta de aprendizaje, sino la falta de interés por llevar a los niños a la escuela y padres de familia preocupados por sus hijos que no aprenden ni existen actividades para reforzar o retomar los conocimientos básicos requeridos. En reiteradas ocasiones, ante diversos comunicados, como UNPF dimos cuenta que es necesario modificar y elevar la calidad de los contenidos de los libros de texto gratuitos y programas educativos, que no responden a las necesidades reales de estudiantes y docentes. La distribución masiva de materiales es positiva, pero insuficiente sin calidad pedagógica. Con cerca de 27.5 millones de personas mayores de 15 años en rezago (INEA) y millones de niños fuera del sistema, el reazgo escolar crece y con ello la emergencia de atenderlo.
Infraestructura y Recursos: La Carga que Recae en las Familias
Escuelas sin agua, luz, ventilación ni mantenimiento adecuado marcaron el ciclo. La UNPF documentó estas carencias en múltiples estados. La propuesta de adelantar el cierre al 5 de junio por calor y Mundial de Fútbol expuso improvisación: hubiéramos perdido 5-7 semanas de clases, agravando el rezago. Gracias al rechazo unánime de padres, docentes y especialistas, se mantuvo el calendario original, una victoria del diálogo. Sin embargo, la inversión por estudiante permanece baja respecto a promedios OCDE. A causa de ello, las familias mexicanas asumieron la tarea como cada año de equipar algunos salones con ventiladores equipos de luz, audio, video e internet y asumimos cooperaciones para reparaciones y materiales, principalmente en escuelas públicas. En este sentido es necesario que los Gobiernos Estatales etiqueten presupuestos y transparentar y clarificar el ejercicio del gasto.
Deserción, Ausentismo y Contenidos: Omisiones Trascendentales
Este ciclo escolar marca aún más el tema del incremento en la deserción escolar. Más de 9 millones de niños fuera del sistema reflejan serias deficiencias estructurales en el proceso de atención. Aunado a factores como la infraestructura deficiente, contenidos de calidad para el aprendizaje y el ausentismo docente, como UNPF nos hemos pronunciado e insistir en dignificar las condiciones y preparación del magisterio con formación continua y la actualización de herramientas y equipos acorde las realidades actuales, condiciones justas para su desarrollo integral. La tarea se quedó a medias ya que la salida de Max Arriaga, pues los libros de texto siguen sin la calidad adecuada. Se desperdician recursos ante acciones improvisadas.
Ante ello, nuestros hijos pagan las consecuencias con brechas que se amplían, sobre todo en zonas vulnerables ante un mundo marcado por la competitividad laboral. Los resultados son limitados. La reversión del recorte fue un logro, pero no resuelve problemas estructurales. Avanzamos en visibilizar la voz familiar, pero persiste lentitud en rendición de cuentas y mejoras profundas.
Recien se anunció que para el ciclo 2026-2027, se tienen contemplados 185 días de clase efectivas por lo que como padres de familia insistiremos en:
- Construir una mesa nacional de diálogo permanente para mejorar contenidos, planes y programas de estudio.
- Propiciar la mejora de la infraestructura y equipamiento escolar.
- Impulsar mayor capacitación y un adecuado fortalecimiento de herramientas didácticas para todos nuestros docentes de escuelas públicas.
- Lo anterior indudablemente conlleva a impulsar el aumento el presupuesto en el rubro de educación no solo en la parte de los apoyos sociales.
Nuestros hijos merecen un sistema que los prepare para la vida. La niñez mexicana no puede esperar más por lo que deberemos impulsar de la mano de la sociedad, instrumentos, estrategias para lograr acciones que mejoren la educación integral. Ya no es una tarea pendiente sino urgente para atender y que entre sociedad y gobierno podemos construir alternativas que ayuden a consolidar un mejor sistema educativo que den certidumbre al desarrollo profesional y académico de nuestras nuevas generaciones.
