Durante años, Morena convirtió a Tabasco en el símbolo de su proyecto político, y hoy es otro estado fallido. No es un estado cualquiera. Es la tierra de Andrés Manuel López Obrador, el laboratorio de la Cuarta Transformación y ejemplo de que las cosas pueden hacerse de otra manera. Ese mismo estado se ha convertido en una de las pruebas más contundentes del fracaso de la estrategia de seguridad del oficialismo. Las ejecuciones, los descuartizados, los incendios de vehículos, las extorsiones y los enfrentamientos armados dejaron de ser hechos aislados para convertirse en la vida cotidiana. Tabasco vive una disputa abierta entre organizaciones criminales que se despedazan por la plaza, como lo reconoce sin ambages el próspero terrateniente y neo empresario ganadero, José Ramiro López Obrador, Secretario de Gobierno del Estado, que ha perdido el monopolio de la fuerza. Lo más revelador no es que la oposición lo denuncie. Lo más grave es que lo reconoce el hermano del dueño del “movimiento”. Las declaraciones de “Pepín”, sobre la presencia y la disputa entre La Barredora y el Cártel Jalisco Nueva Generación, terminaron por confirmar públicamente lo que miles de tabasqueños sufren desde hace meses: el crimen organizado dejó de esconderse. Cuando son funcionarios del propio sistema quienes reconocen con desparpajo el problema, el discurso oficial se derrumba. Y, sin embargo, desde Palacio Nacional siguen hablando de una estrategia exitosa. ¿Exitosa para quién? Porque mientras en las mañaneras se presume una disminución de delitos, en las calles los ciudadanos observan convoyes armados, negocios cerrados por miedo y comunidades enteras sometidas por quienes verdaderamente controlan ciertas regiones. Eso tiene un nombre. Estado fallido. No porque el gobierno haya desaparecido, sino porque dejó de ejercer la función de garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Tabasco duele especialmente porque representa el corazón político de Morena. Si el modelo de la Cuarta Transformación no puede garantizar paz en la tierra que la vio nacer, la del tlatoani de Macuspana, ¿con qué autoridad presume haber resuelto el problema en el resto del país? Durante años culparon a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto, responsabilizaron al pasado, luego a los jueces, a Estados Unidos, a los medios y hasta a las redes sociales. Hoy la violencia ya no distingue discursos. Habla por sí sola. Las balas terminaron desmintiendo la propaganda y esa es la mayor derrota del oficialismo. Porque cuando el estado que presumían como ejemplo se convierte en sinónimo de miedo, el relato está roto. Tabasco ya no es únicamente la cuna de López Obrador. Es el espejo donde Morena observa el verdadero resultado de su ineficaz política de seguridad, si es que alguna vez la hubo. Y ese reflejo está muy lejos del país de fantasía que intentan vender cada mañana.
Rapiditas:
Palenque ya dio su visto bueno a Gino Segura para Quintana Roo, a pesar de Jorge Sanén, protegido de Mara Lezama; Ruth González para San Luis Potosí, con tal de mantener la fiesta en paz con el Verde; Cruz Pérez Cuéllar para Chihuahua, o tal vez un tercero porque Andrea Chávez nomás no pasa; Beatriz Mojica a Guerrero, y el PT apoya a Santiago Nieto para Querétaro. El tlatoani descartó a Félix Salgado para Guerrero, a David Monreal para Zacatecas, por el tema del nepotismo, y a Andrea Chávez la padeceremos otros 3 años en el senado. A Rafael Marín Mollinedo le dará Cancún como premio de consolación, y Arturo Ávila podría ir por Cuauhtémoc, en la CDMX. Los demás, siguen a la rebatinga.
Y sigue la mata dando…A pesar de la propaganda oficial que machaca un día sí y otro también que en México los homicidios y feminicidios van a la baja, la realidad es dolorosa bofetada. Más allá de los diez cuerpos encontrados tan sólo el fin de semana pasado en Zacatecas, en la presente ya llevamos contabilizado el homicidio del empresario restaurantero Luis Ballardo López Corral en Michoacán, el del periodista Alejandro Leyva Aguilar en San Pablo Etla, Oaxaca (el decimocuarto comunicador ejecutado en el sexenio de la presidenta Sheinbaum), quien señalaba al senador morenista Antonio Morales por huachicol y despojo, y el del alcalde de Temoac, Morelos, Valentín Lavin Romero, a quien dos sujeto armados lo privaron de la vida en su oficina en pleno centro del municipio. Por si fuera poco, fue levantado con violencia y está desaparecido Erik Rafael Stanford Silva, funcionario del ayuntamiento de Reynosa, cercano al alcalde Carlos Peña Ortiz.
Es larga la lista de colegas periodistas que rápidamente salieron a desmentir su participación en el nuevo canal digital que estaría lanzando el diputado morenista, dirigente sindical y empresario, Pedro Haces Barba. Parece que no les hace mucha gracia participar en Haces TV, y es que ¿Quién querrá servir al interés de un personaje como Haces y sus muy particulares intereses?
De risa la solicitud que ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum a la titular de la Fiscalía General de la República, de pelear parte de los 15 mil millones de dólares que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha instruído le sean confiscados a Ismael, El Mayo, Zambada. Hacerlo implica reconocer que su secuestro es un hecho ya aceptado por el gobierno de México y lo más seguro es que en Washington harían oídos sordos a la inocente solicitud. Se ve que acá hacen cada vez más falta fondos para seguir comprando votos, perdón, para programas sociales del Bienestar.
Emma Coronel, esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, mostró sus aptitudes como cantante en el escenario del BelicoFest de Los Ángeles, California, durante un evento de música regional mexicana en el que estuvo acompañada por Mariel Colón, “La Abogada Farandulera”, quien es cantante de ese género y también defensora legal de la familia Guzmán. ¡póngale lumbre compadre!
