En un momento de intensas discusiones políticas sobre el rumbo económico del país, el Banco de México reveló cifras contundentes: México registró un impresionante superávit comercial de 4,090 millones de dólares durante junio de 2026. Esta cifra representa casi el doble de los 2,259 millones reportados en mayo anterior, impulsada principalmente por un dinamismo sin precedentes en las exportaciones no petroleras, las cuales alcanzaron un superávit parcial de 7,486 millones de dólares.

El reporte oportuno de comercio exterior detalla que el valor de las exportaciones totales de mercancías ascendió a la histórica suma de 72,551 millones de dólares en el sexto mes del año, lo que se traduce en una notable expansión anual del 34.4%. Este avance estuvo liderado por el sector manufacturero no automotriz y una sólida demanda desde los Estados Unidos, hacia donde las ventas crecieron un 35.8%, consolidando la profunda integración con el principal socio comercial del norte en un contexto de reconfiguración geopolítica.

No obstante, la nota amarga del informe proviene del sector energético, un rubro central en el debate de la soberanía nacional. El déficit de la balanza de productos petroleros se amplió significativamente, pasando de 2,642 millones de dólares en mayo a 3,396 millones en junio. A pesar de que las exportaciones petroleras crecieron un 43.4% anual gracias a un incremento en el volumen y a un precio promedio de la mezcla mexicana de 82.30 dólares por barril, las importaciones de combustibles y derivados se dispararon un 39.8%, evidenciando la persistente dependencia energética externa que sigue presionando las finanzas públicas.

En el desglose del motor manufacturero, las ventas al exterior sumaron 67,219 millones de dólares, registrando un alza anual del 35.3%. Al interior de este rubro, las manufacturas no automotrices mostraron un impresionante salto del 48.8%, mientras que el sector automotriz avanzó un más modesto pero positivo 7.6%. Por su parte, el sector agropecuario y pesquero sufrió un tropiezo al contraerse un 2.8% anual, afectado por caídas severas en las ventas de productos clave como el melón, la sandía, el café en grano y los aguacates.

Por el lado de las importaciones, el gasto total de México ascendió a 68,461 millones de dólares en junio, reflejando un incremento anual del 28.0%. Lo más destacable para el termómetro del consumo interno es el aumento del 23.5% en la adquisición de bienes de consumo, impulsado fuertemente por las compras petroleras. Los bienes de uso intermedio, fundamentales para la cadena de producción industrial, subieron un 30.9%, mientras que los bienes de capital mostraron un avance del 8.8%.

Con estos resultados, el primer semestre de 2026 cierra con un balance acumulado favorable para la economía mexicana: las exportaciones totales sumaron 389,723 millones de dólares frente a unas importaciones de 379,866 millones de dólares. Este saldo neto positivo del periodo enero-junio deja al país con un superávit acumulado de 9,857 millones de dólares, una potente herramienta estadística que sin duda será utilizada en el debate político para evaluar la efectividad de las actuales directrices comerciales del gobierno frente a los desafíos globales.