El Banco de México ha encendido las alertas de los analistas políticos y económicos tras revelar los saldos preliminares de su estado de cuenta de la última semana. En un contexto donde cada movimiento financiero del banco central es observado bajo lupa por su impacto en la estabilidad del país, el más reciente informe revela una disminución en las reservas internacionales y una masiva absorción de dinero por parte del Gobierno Federal, lo que redefine el mapa de la liquidez en el cierre de este mes.

De acuerdo con el reporte oficial emitido por la institución, las reservas internacionales de México registraron una baja de 34 millones de dólares en la semana que concluyó el pasado 24 de julio. Con este ajuste, el saldo total de las divisas y el oro en poder del banco central se ubicó en 255,297 millones de dólares. La autoridad monetaria explicó de forma clara que esta reducción no responde a una fuga de capitales ni a una intervención directa en el mercado cambiario, sino principalmente al efecto del cambio en la valuación de los propios activos internacionales que administra el organismo.

Por otro lado, la base monetaria del país —que abarca todos los billetes y monedas que circulan en las calles junto con los depósitos bancarios en cuenta corriente dentro del Banco de México— experimentó una ligera disminución semanal de 663 millones de pesos. Al cierre del periodo reportado, esta cifra alcanzó un saldo total de 3.53 billones de pesos. A pesar de este descenso en los últimos siete días, la circulación de dinero muestra un crecimiento anual del 7.6% en comparación con la misma fecha del año anterior, lo que equivale a un incremento neto de 250,077 millones de pesos en la economía nacional.

El dato que verdaderamente ha capturado la atención de los observadores de la política económica es el comportamiento de los depósitos del Gobierno Federal. La Tesorería de la Federación inyectó una gran cantidad de recursos en su cuenta corriente, provocando una contracción neta de la liquidez en el sistema bancario por 320,889 millones de pesos. En términos específicos, los depósitos del gobierno pasaron de 293,369 millones a un impresionante saldo de 623,067 millones de pesos en tan solo una semana.

Este drástico movimiento obligó al Banco de México a intervenir activamente a través de operaciones de mercado abierto con las instituciones financieras. El objetivo de esta maniobra fue compensar la falta de dinero circulante provocada por el enorme depósito gubernamental, garantizando así que los bancos comerciales contaran con los fondos necesarios para operar con normalidad y satisfacer la demanda del público. Estas cifras técnicas reflejan cómo las finanzas del Estado se concentran fuertemente en el banco central, un indicador clave para evaluar el ritmo del gasto público y la salud de la economía mexicana en la segunda mitad del año.