La inflación esperada para 2026 cae a 3.92% y la previsión de crecimiento económico sube ligeramente al 1.11%, según la Encuesta de Expectativas del Banco de México publicada este 3 de agosto. Aunque el panorama macroeconómico muestra señales de alivio en la carestía de vida, los analistas de mercado advierten que la inseguridad, la incertidumbre en el comercio exterior y los problemas en el estado de derecho continúan siendo los mayores frenos para el desarrollo y la inversión en el país.
El reporte mensual de Banxico, elaborado con la consulta a 42 grupos de análisis y consultoría del sector privado nacional y extranjero entre el 19 y el 27 de julio, revela una revisión a la baja en los pronósticos de inflación general para el cierre de 2026, pasándola de un 4.21% estimado en junio a un 3.92% en julio. La inflación subyacente, aquella que elimina los precios de bienes más volátiles, también mostró un ajuste favorable al ubicarse en 4.05% proyectado para fin de año.
En materia de actividad económica, las expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 registraron una leve mejora en su estimación media, pasando de 1.07% a 1.11% anual, mientras que la mediana del pronóstico avanzó del 1.10% al 1.20%. Para 2027, el ritmo de expansión económica se proyecta en torno al 1.79%, manteniéndose prácticamente sin cambios respecto a la medición del mes anterior.
Respecto a las variables financieras, los analistas proyectan estabilidad en el tipo de cambio, situando al peso mexicano en 17.82 unidades por dólar al cierre de 2026 y en 18.38 para el término de 2027. En cuanto a las tasas de interés de referencia, se prevé que la tasa de fondeo interbancario culmine el año en un nivel del 6.49%, manteniendo una trayectoria muy similar a la estimada previamente.
Sin embargo, el clima interno para los negocios muestra reservas considerables. Al ser cuestionados sobre las principales barreras que limitan el crecimiento en México durante los próximos seis meses, el 44% de las respuestas de los especialistas apuntó a factores de gobernanza. De forma detallada, los problemas de inseguridad pública concentraron el 21% de las menciones, seguidos por la política sobre comercio exterior con el 15%, la ausencia de cambio estructural con el 9% y la falta de estado de derecho con el 9%.
Esta percepción de riesgo incide de forma directa en las decisiones financieras de las empresas. Al evaluar la coyuntura actual para realizar inversiones en el país, el 59% de los analistas encuestados afirmó no estar seguro sobre si es un momento propicio, mientras que un 41% consideró abiertamente que se trata de un mal momento, dejando en cero por ciento la proporción de quienes consideran óptimo el periodo actual para invertir.
