Ya sea a manera de homenaje, o también como un negocio organizado por fanáticos de una franquicia televisiva o cinematográfica, los llamados “Fan Films” —producciones derivadas de ciertas historias que han tenido éxito en la pequeña pantalla o en el cine—, ahora enfrentan severas restricciones para su difusión.

El caso que derivo estas limitantes fue el enfrentamiento judicial entre CBS/Paramount y la productora detrás de los videos de Axanar. Esta última tenía el proyecto de producir una película de 90 minutos basada en la historia de una guerra entre el imperio Klingon y la Federación de Planetas, todo en el universo creado alrededor de la franquicia de Star Trek.

Antes de llegar a la sentencia del juez, ambas partes tuvieron un acuerdo extrajudicial, que derivó en una guía de lineamientos para los “Fan Films”, que los obligaba a producir videos de sólo 15 minutos y sin posibilidad de comercialización mediante anuncios en plataformas de streaming o de microfinanciamiento.

Esto ha provocado un “efecto inhibidor” (chilling effect) global en toda la comunidad de creadores aficionados, redefiniendo las reglas del juego para los “fan films” de otras grandes franquicias de ciencia ficción.

Al ver que un estudio legalizaba restricciones tan duras sobre el presupuesto y la duración, otras corporaciones imitaron o endurecieron sus posturas para evitar que los fans compitieran directamente con sus producciones comerciales.

Esto ha afectado a producciones de fans relacionadas con Star Wars, Doctor Who, Battlestar Galactica y otras franquicias de ciencia ficción con cientos de aficionados a sus productos audiovisuales.

A las críticas que han recibido los estudios de cine por no innovar, no presentar historias originales, se suman a este embate en contra de los “Fan Films” y la creatividad que despliegan en sus videos, algo que podría ayudar a renovar la oferta cinematográfica actual.