Muchos se preguntan cómo construir una auténtica cultura de la paz, para lograrla se debe apelar al arte y la cultura porque a través de dicho binomio se pueden lograr otros escenarios, así como la recuperación de espacios públicos que han sido arrebatados por el crimen.
Michoacán ha enfrentado diversos problemas en cuanto a la inseguridad, aunque también cuenta con otras alternativas que son parte de tradiciones e identidad.
Por ejemplo, desde 1973 se ha celebrado en cada mes de agosto en Paracho la Feria Internacional de la Guitarra, de modo que ha sido una gran vitrina en materia de promoción de estos singulares instrumentos que tienen la utilidad para mostrar las estampas de nuestra música, un escaparate para el arte y una salvaguarda para nuestras tradiciones.
Paracho es un municipio que se ubica en el corazón de la Meseta Purépecha, es el lugar que presumen como la capital mundial de las guitarras, los instrumentos de cuerda que son la bandera en esta región de los pueblos originarios.
En muchos municipios de nuestro país se trabaja desde tiempos antiguos para mostrar y compartir trazos estéticos que revelan el talento, calidad y magia que unidos producen arte que se convierte en un elemento digno para nutrir a los pueblos de un sello inquebrantable de identidad, lo cual se mantiene con vigencia y tiene una larga data.
Paracho es el sitio en donde transita el ritmo de las pirekuas, canciones en el idioma originario que retratan las cuitas con el vendaval de vivencias de dicho pueblo con la sonoridad de las guitarras y asoma un gran espejo de nostalgias.
El arte es la ventana por donde se filtra la sensibilidad para troquelar una realidad diferente, la cual esté alejada del oprobio, la violencia y las sinrazones que aquejan nuestra vida cotidiana, en Paracho desde hace siglos se fabrican las guitarras de modo artesanal. Vale señalar que en los últimos años los lauderos parachenses han enfrentado la competencia desleal.
Los guitarras y otros instrumentos producidos en Paracho son un corazón que late, su vida está llena de motivos, razones, nostalgias e historias. La música nutre su identidad, las pirekuas proclaman los dolores de un alma que emergió de bosques, las alegrías forjadas por sus hijos con los colores del cosmos. Así es Paracho, la ofrenda entre sierra, noche y frío. Es la tierra en la que los artesanos producen la magia para diseñar, construir y elevar el sonido de las guitarras para proclamar identidad.
En sus caminos quedaron las huellas de las misiones, las leyendas se han tejido para dotarle de historias, aquí desfilaron los pasos de Fray Juan de San Miguel y Don Vasco de Quiroga. Las fiestas y tradiciones son imperturbable bagaje de un pueblo que en 1754 fue conocido como San Pedro Paracho, en 1831 se le dio el estatus de municipio y en 1862 se elevó a villa con la nominación Paracho de Verduzco, en honor al insurgente Sixto Verduzco.
Así que se cuenta con los argumentos para impulsar el arte y la cultura, por cierto, el próximo 10 de agosto la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo iniciará en Paracho la licenciatura en guitarrería, es un logro que seguro contribuirá para bien de la comunidad purépecha.
