Hay mañaneras que parecen capítulos del diario personal de la Presidenta. Esta semana conocimos información verdaderamente indispensable para entender el momento nacional: Claudia Sheinbaum hizo ballet desde niña, practicó atletismo, perteneció al equipo de remo de la UNAM, quería aprender Tai Chi y ahora practica Chi Kung por recomendación de Rommel Pacheco.

Menos mal. Uno preocupado por Sinaloa, la violencia, las desapariciones, la economía o el avance del crimen organizado, cuando en realidad lo urgente era conocer la evolución deportiva de la presidenta.

El tema surgió durante el reconocimiento a los atletas mexicanos que hicieron una actuación histórica en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. ¡Felicidades muchachos! México consiguió 407 medallas y sus deportistas merecen todos los reflectores.

El problema es esa facilidad extraordinaria que tiene la 4T para convertir cualquier escenario en una cápsula de vida saludable mientras afuera existe otro México. Sheinbaum contó que hizo ballet desde los seis y hasta sus primeros años universitarios. Practicó remo en Cuemanco con el equipo de la UNAM, atletismo, y durante años salió a correr. Ya como presidenta, dijo, resulta complicado mantener esa rutina. Entonces apareció Rommel Pacheco. Sheinbaum quería Tai Chi, pero el titular de la Conade le recomendó Chi Kung, disciplina china basada en movimientos, respiración y concentración y la presidenta asegura practicarla porque ayuda al cuerpo y a la mente, aunque a México también le vendrían muy bien unos ejercicios de respiración. Sobre todo, a los ciudadanos que viven en regiones donde escuchar una ráfaga de disparos forma parte de la rutina, a las familias de desaparecidos que llevan años esperando respuestas quizá también les serviría inhalar profundamente mientras alguna autoridad vuelve a decirles que “se está investigando”, y en Sinaloa podrían organizar una sesión multitudinaria de Chi Kung. Respirar, mientras se pueda. Concentrarse, cerrar los ojos. Aunque esto último sea precisamente lo que lleva demasiado tiempo haciendo el gobierno. No es que Claudia Sheinbaum haga ejercicio. Su vida privada le pertenece. Puede practicar ballet, remo, atletismo, Tai Chi, Chi Kung o los cinco juntos.

El problema aparece cuando la enorme y costosa maquinaria de comunicación presidencial nos da una imagen de normalidad que cada vez se parece menos al país que existe fuera de Palacio Nacional, el verdadero. México no necesita conocer la rutina deportiva de su mandataria, necesita una presidenta dedicada a recuperar territorios, enfrentar al crimen, encontrar desaparecidos y devolver tranquilidad a millones de familias, porque mientras en Palacio se habla de equilibrio entre cuerpo y mente, existen mexicanos cuyo único ejercicio cotidiano es sobrevivir.

La 4T tiene una extraordinaria capacidad para fabricar un país paralelo. En uno, México avanza, el pueblo está feliz, la estrategia funciona y Sheinbaum practica Chi Kung. En el otro están las balaceras, los desaparecidos, las extorsiones, las familias desplazadas y los ciudadanos preguntándose dónde está el piloto de esta nave. Quizá el Chi Kung ayude a encontrar equilibrio y funcione, porque entre el México que describe Palacio Nacional y el México que padecen millones de mexicanos, Claudia Sheinbaum va a necesitar un equilibrio extraordinario. Mientras lo encuentra, a los ciudadanos nos queda seguir practicando la disciplina nacional que la 4T ha perfeccionado durante años: respirar profundo y aguantar.

 

Platos extra:

Napoleón Gómez Urrutia en Portugal, Cuauhtémoc Blanco en Barcelona y Layda a Sansores en Madrid. Tres destacados morenistas a quienes la prédica de modestia y medianía de Andrés Manuel López Obrador les importa un bledo cuando de vacacionar se trata. En vuelos primera clase y acompañados de la familia y hasta de personal doméstico, estos representantes de la 4t no reparan en gastos ni disimulan sus cuantiosas fortunas que no coinciden con sus ingresos como legisladores o funcionarios públicos. La medianía juarista de la ex militante priísta por 30 años, ex del Partido Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) y ahora destacada morenista, Layda Sansores, acumula una fortuna calculada en cientos de millones de pesos, incluye residencias, ranchos, terrenos, locales comerciales, vehículos de alta gama y negocios, algunos de ellos adquiridos en efectivo. Su aventura más reciente es en Madrid hospedada en exclusivo hotel gran turismo, degustando las exquisiteces de los mejores restaurantes, de compras en almacenes y boutiques en la exclusiva calle Serrano, el Masarik de la capital española. ¿sus ingresos como legisladora, alcaldesa y gobernadora dan para tanto? Es sólo una pregunta con vino tinto Ribera del Duero, jamón de pata negra, y ¡olé!

Autoridades federales presumen que las cifras por homicidio doloso han bajado 5.2% desde 2025, pero por efecto de la negativa a iniciar carpetas por ese rubro, han incrementado otros crímenes de los llamados contra la vida. Desde la misma fecha aumentó 197% el número de desparecidos, 127.3% las no localizados y 53.5% de feminicidios. El efecto maquillaje, le dicen.

Mis queridos lectores en busca del amor, mucho cuidado. Con fotografías y videos en los que aparecen atractivas jóvenes invitándoles a visitar Rusia, el gobierno de Vladimir Putin está incluyendo en las redes sociales ofertas falsas de trabajo para varones con un bono de medio millón de pesos, sueldo de 25 mil dólares mensuales, traslado y visas migratorias. En realidad, se trata de un gancho para enviarlos al frente de la guerra contra Ucrania; de hecho, la Federación Internacional por los Derechos Humanos calcula en 27 mil el número de extranjeros reclutados por Moscú desde el inicio del conflicto con Ucrania en 2022, y en el caso de los “invitados” se trata de hombres en edad productiva procedentes principalmente de México, Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador. La BBC de Londres calcula que son alrededor de 500 mil los soldados de la causa rusa que han muerto en el frente de batalla desde el inicio de este conflicto armado, que no se ve para cuando concluya.