El pasado 7 de septiembre de 2026, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dio continuidad al Ciclo de Conversatorios “Inteligencia artificial y derechos humanos” con la realización de su segunda sesión, denominada “Personas mayores y sus derechos humanos en la era de la inteligencia artificial. Salud, autonomía, cuidados y riesgos de exclusión, en las instalaciones de la Fundación para Ancianos “Concepción Béistegui, I.A.P.” El encuentro contó con la participación, en modalidad híbrida, de personas mayores, familiares y personas cuidadoras.

En esta sesión se planteó que las herramientas de inteligencia artificial pueden contribuir al bienestar, la salud, la autonomía y la vida independiente de las personas adultas mayores, siempre que se diseñen y utilicen desde un enfoque de derechos humanos que garantice su dignidad, igualdad y no discriminación, y que evite nuevas barreras de acceso a trámites, servicios y derechos.

Asimismo, se planteó que estas tecnologías deben desarrollarse desde principios como la dignidad, la autonomía, la igualdad y la no discriminación, así como desde el derecho al cuidado y a una vida libre de violencia. Se advirtió que la inteligencia artificial puede convertirse en una nueva forma de exclusión cuando un trámite digital, un reconocimiento biométrico, una aplicación o una herramienta automatizada se transforman en la única vía para acceder a un derecho o servicio.

Entre las principales conclusiones, se señaló que el derecho al cuidado no puede traducirse en la sustitución del cuidado humano por máquinas, robots o sistemas automatizados. La tecnología puede apoyar a las personas adultas mayores, a sus familias y a quienes realizan tareas de cuidado, pero no debe desplazar la escucha, el acompañamiento, los vínculos afectivos, la atención personal ni las responsabilidades sociales e institucionales para garantizar cuidados dignos.

De esta manera, se destacó que las personas mayores no son únicamente usuarias de la tecnología, sino personas con experiencia, conocimiento y capacidad para participar en las decisiones sobre las herramientas que afectan su vida. Para ejercer esa autonomía, deben contar con información clara, suficiente y accesible, así como con oportunidades de formación y alfabetización digital que les permitan comprender las tecnologías, decidir sobre su uso y conocer sus riesgos y beneficios.

En materia de salud, se señaló que la inteligencia artificial interviene cada vez más en servicios esenciales y puede contribuir a la prevención, el diagnóstico y el seguimiento de la salud; sin embargo, la innovación no debe colocarse por encima de la dignidad, la igualdad, la privacidad y la protección de datos. En la atención médica, se subrayó que la IA no sustituye la valoración clínica ni la relación entre el personal de salud y la persona paciente: las decisiones deben conservar supervisión humana y tomarse con participación de la persona sobre su tratamiento.

En materia tecnológica, se presentó el trabajo realizado con robots social y cognitivamente capaces de apoyar y asistir en tareas de compañía, apoyar ciertas terapias previamente validadas en contextos de interacción humana y favorecer ejercicios de memoria y atención. Este tipo de avances muestra que la tecnología puede ser una herramienta de apoyo para mejorar el bienestar de las personas adultas mayores, siempre que complemente y no sustituya la interacción, el cuidado y la supervisión humana.

De igual forma, se presentó un estudio realizado por especialistas de la Universidad de la Salud de la Ciudad de México, según el cual las personas mayores de entre 65 y 75 años registraron menores porcentajes de uso de internet frente al 97.6% observado entre personas de 15 a 24 años. Se señaló que esta diferencia refleja la persistencia de brechas e inequidades tecnológicas y refuerza la necesidad de accesibilidad, formación y alternativas no digitales para que la innovación no profundice desigualdades existentes.

Finalmente, se subrayó la importancia de fortalecer la supervisión humana y avanzar hacia una mayor soberanía tecnológica y de los datos, de manera que las instituciones y la sociedad puedan establecer para qué se utilizan estas herramientas, qué información emplean, quién la controla y cómo se protege. Ya que las actuales no contemplan las características de la población mexicana. Las decisiones que afecten la salud, el patrimonio, los cuidados, los trámites o el acceso a servicios no deben quedar exclusivamente en manos de un sistema automatizado; deben existir alternativas accesibles, revisión humana y mecanismos para corregir o impugnar sus resultados.

El tercer y último conversatorio tendrá lugar el lunes 14 de septiembre, con el tema “Inteligencia artificial y sociedad. Derechos, poder y decisiones para el futuro de México”.