El informe Big Data Geopolitics Monitor de BBVA Research, publicado el 8 de septiembre de 2026, documenta un patrón que se ha vuelto recurrente en la guerra ruso-ucraniana y que plantea una pregunta incómoda sobre la utilidad real de la diplomacia de alto perfil: cada visita de enviados estadounidenses a la región coincide con una escalada, no con una desescalada, de las hostilidades.
La diplomacia como preludio del ataque
Según el monitoreo de BBVA, Rusia lanzó misiles balísticos y de crucero contra Kyiv poco después de la visita de los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner a la ciudad para negociaciones de paz. La secuencia de hechos, verificada por múltiples fuentes internacionales, resulta particularmente reveladora: el 5 de septiembre, Zelensky había señalado que misiles rusos impactaron dos aeropuertos cercanos a Kyiv, incluido Boryspil, en lo que interpretó como una reacción a los preparativos para el posible arribo de la delegación estadounidense. Pese a ello, los enviados iniciaron su fin de semana de diplomacia con una reunión de tres horas con Putin en el Kremlin el sábado, y posteriormente viajaron a Kyiv.
La tregua fue efímera. Rusia reanudó los ataques sobre la capital ucraniana el 8 de septiembre de 2026, tras una pausa de tres días coincidente con la visita de Witkoff y Kushner a Moscú y Kyiv. El saldo, de acuerdo con las autoridades ucranianas, fue de al menos dos muertos y siete heridos, con daños en un edificio residencial de cinco pisos en el distrito de Solomianski. El canciller ucraniano Andrii Sybiha resumió la lectura oficial de Kyiv en términos que BBVA recoge implícitamente en su indicador de tensión bilateral: sus misiles balísticos hablan más fuerte que sus palabras sobre diplomacia, declaró, calificando los bombardeos de “terror sin sentido”.
Este patrón —negociar y simultáneamente escalar— es precisamente lo que el indicador de Tensiones Bilaterales UE-Rusia de BBVA capta de forma cuantitativa: el reporte señala que dicho indicador continuó en ascenso durante la semana del monitoreo, alcanzando un valor de +3.0 desviaciones estándar respecto a su historia desde 2021, frente a +1.1 en el indicador OTAN-Rusia. La brecha entre ambos valores sugiere que la escalada percibida se concentra más en el eje europeo directo que en el multilateral atlántico, un matiz que merece atención analítica: ¿está Europa absorbiendo un costo político desproporcionado frente a Washington en esta fase del conflicto?
Yemen: la guerra olvidada que resurge
El segundo eje del informe documenta la fractura de una tregua de cuatro años en Yemen. Los ataques huthíes contra instalaciones sauditas —que la BBVA describe con base en fuentes de GDELT— dejaron más de 70 heridos y fuego en instalaciones petroleras del sur del reino. El dato más contundente del monitoreo no es narrativo, sino estadístico: el indicador de riesgo geopolítico de Yemen se aproxima a la zona de riesgo extremo, la categoría más alta de la escala normalizada que BBVA construye desde 2019. Esto contrasta con el discurso internacional que, durante buena parte de 2025, trató el conflicto yemení como secundario frente a Gaza y Ucrania. La reactivación huthí interpela directamente esa jerarquía de atención mediática y diplomática.
México, ausente del radar pero no de la ecuación
Para el lector interesado en la política mexicana, el hallazgo más relevante del informe es indirecto: la matriz de señales de BBVA (Fig. 3) coloca a México en niveles de riesgo geopolítico y tensión política considerablemente más contenidos que los de Ecuador, cuyas embarcaciones continúan siendo blanco de la campaña marítima estadounidense contra el narcotráfico, con vínculos señalados hacia la organización Los Choneros. Washington busca, según el propio reporte, profundizar la cooperación con gobiernos latinoamericanos para operaciones contra el crimen organizado que podrían extenderse “más allá de las interdicciones marítimas”. La pregunta que se impone para el contexto mexicano es evidente: si la administración Trump amplía este marco de cooperación regional, ¿qué presión estructural anticipa esto para la relación bilateral entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, más allá de los mecanismos ya conocidos de fiscalización individual a funcionarios?
La contradicción de fondo
El informe de BBVA no emite juicios, pero sus propios indicadores narran una historia que la retórica diplomática difícilmente puede sostener: cada gesto de acercamiento entre Washington, Moscú y Kyiv ha sido seguido, sin excepción reciente, por una escalada militar. Ante datos que muestran tensión ascendente pese al aumento de encuentros de alto nivel, ¿qué elemento adicional determina que la diplomacia siga sin desincentivar la violencia?
