A partir del primero de septiembre, día del informe presidencial la Señora Presidente ha tenido una serie de tropiezos y mala racha;  empezando antes del informe  por la supuesta crisis de nervios que le provocó sus desavenencias con su antecesor quien quiere continuar mandando y le ordena qué debe hacer y qué debe decir. Cuando se le preguntó en la mañanera sobre su crisis de nervios al contestar cayó en una crisis de risas a carcajadas.

Las presiones de los funcionarios de Estados Unidos exigiendo cada vez con mayor firmeza que a veces raya en la grosería, el cumplimiento del tratado de extradición que México tiene firmado con Estados Unidos, y que envíe de una vez por todas al ex gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y los otros 8 funcionarios de aquel estado que fueron requeridos por las autoridades norteamericanas para ser juzgados en aquel país.

Después de rendir su informe en Palacio Nacional frente a un grupo selecto de integrantes de Morena la presidente dispuso realizar unas giras por todos los estados de la República para tratar de rendir en cada Estado un informe sobre su año de gobierno. El fin de semana pasado en el acto que se realizó en la ciudad de Colima, la presidente desde el aeropuerto fue abucheada y en el evento a coro le gritaron “fuera, fuera” para señalarle que no era bienvenida.

Las carpetas de investigación sobre el contrabando de combustibles o huachicol fiscal, y el desarrollo de los juicios en contra de los hermanos Farías Laguna, involucran cada vez más a uno de los hijos de AMLO y al ex secretario de Gobernación y ahora diputado federal López Hernández.

En materia de Política educativa con el fin de evaluar las habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en ramas como Matemáticas, Lectura y Ciencias, la OCDE ha implementado la prueba PISA que es un estudio comparativo entre los sistemas educativos de varios países.  Esta prueba es útil para monitorear el avance o retroceso de los alumnos de los países que participan en cada evaluación, en México se aplica la prueba desde el año 2000, y se realiza cada tres años.

Este año se acaba de aplicar la prueba PISA, a los alumnos de 15 años  que es una herramienta que aplica la OCDE a los países que pertenecen a dicha organización y que permite hacer un análisis comparativo entre países y  a los centros educativos comparar el nivel de competencia de sus alumnos con el de los alumnos de otros centros y de otros sistemas educativos a nivel nacional e internacional. Mide el conocimiento aplicado y las competencias en lectura, matemáticas y ciencias de los estudiantes de hasta 15 años, además de sus actitudes hacia el aprendizaje con el objetivo de comprender el rendimiento global del sistema educativo.

Y para alegrarle el carácter a la presidente los alumnos mexicanos que participaron en la prueba PISA 2026, reprobaron, el 41.8 por ciento de los alumnos mexicanos se ubicó por debajo del nivel 2 en las materias: matemáticas, lectura y ciencias, lo que hace que cuatro de cada diez estudiantes mexicanos de 15 años quedaron por del nivel básico. Solo el 50 por ciento alcanzó al menos el nivel básico en ciencias, frente al 74 por ciento de la OCDE; el 30 %  lo logró  en matemáticas, contra el 65 por ciento del promedio, y el 50 por ciento en lectura, ante el 69 por ciento.

Lo que nos lleva a concluir que el sistema educativo de la 4t es un fracaso de la “Nueva Escuela Mexicana”  y a constatar que los alumnos han retrocedido en conocimientos y habilidades, sin embargo esa es la política educativa de Morena desde el sexenio anterior. Nos fue comunicado por el presidente López Obrador cuando en una mañanera señaló que “Morena obtiene sus votos de la gente más ignorante”.

Ante esta serie de acontecimientos no debería extrañar el mal humor de la presidente que esta extraviada en su laberinto, dando vueltas, sin encontrar la salida y regresando al punto de partida, no solo en las muchas crisis que tiene que sortear, también en la grave complicación económica, y ahora para evadirse anunció el inicio de varias giras para rendir informes a los estados, que solo servirán para que constate por sí misma que su nivel de aprobación no es el que las encuestas pagadas por el gobierno indican, no hay remedio.