Una nueva depresión tropical se fortaleció en las aguas del Océano Pacífico, amenazando con transformarse en un huracán de categoría 3 en los próximos días. Las autoridades del Servicio Meteorológico Nacional emitieron una alerta para las regiones del sur y occidente de México debido al peligro de precipitaciones intensas y oleaje elevado.
El fenómeno meteorológico se ubica al sur de las costas de Michoacán y Colima con un desplazamiento progresivo hacia el nor-noreste. Los pronósticos oficiales señalan que la fuerza de sus vientos y las rachas de lluvia aumentarán de manera constante, alcanzando su mayor nivel de afectación hacia mitad de semana sobre varias entidades costeras.
De acuerdo con el reporte del Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua, el sistema presentó inicialmente vientos sostenidos de 55 kilómetros por hora y rachas mayores, localizándose a más de 300 kilómetros de Punta San Telmo, Michoacán, y Manzanillo, Colima. La evolución del ciclón contempla su conversión gradual a la tormenta tropical Polo, para posteriormente ganar fuerza como huracán categoría 2 el martes y alcanzar la categoría 3 durante el miércoles.
La trayectoria prevista indica un comportamiento errático que terminará por recurvar para desplazarse de manera paralela a los litorales de Guerrero, Michoacán y Colima. Para el jueves se espera que el organismo ciclónico se posicione en su punto más cercano a la tierra, registrando olas que podrían superar los cuatro metros de altura y ráfagas de viento de hasta 90 kilómetros por hora.
Las autoridades de la Coordinación Nacional de Protección Civil exhortaron a las comunidades locales a extremar las prevenciones necesarias. La presencia de lluvias fuertes a intensas podría desencadenar el incremento en los niveles de ríos y arroyos, desbordamientos, deslaves e inundaciones en las partes bajas de los territorios bajo advertencia.
Como respuesta preventiva, las instancias gubernamentales mantienen bajo vigilancia constante 16 presas ubicadas en Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero y Oaxaca. Hasta la fecha, los embalses no registran niveles de peligro y se ejecutan maniobras de vertido controlado de agua de forma coordinada entre dependencias federales.
La infraestructura de atención para emergencias incluye la movilización de brigadistas, equipos de bombeo y maquinaria especializada distribuidos en los centros regionales de Conagua. Asimismo, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Comisión Federal de Electricidad mantienen sus esquemas de actuación preparados ante cualquier eventualidad.
El despliegue de brigadas técnicas en las zonas prioritarias busca inspeccionar los refugios y coordinar labores de limpieza en cauces y redes de alcantarillado antes del impacto de los efectos climáticos más severos. Las autoridades reiteraron el llamado a la población para seguir las indicaciones de Protección Civil y mantenerse informados a través de las vías oficiales del Gobierno de México.
