El Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, se viste de flamenco a partir del 2 de octubre y hasta el 7 de noviembre con seis espectáculos que forman parte del ya tradicional ciclo “Quejío Flamenco”, que se lleva cabo en el Teatro Raúl Flores Canelo y el Foro de las Artes.
Desde 2010 el flamenco forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En el Cenart, el ciclo “Quejío Flamenco” tiene sus antecedentes en el año 2004, en lo que en su momento se llamó “Duende flamenco”, que se creó como una plataforma en la que los ejecutantes de este arte se pudieran expresar.
Este año, el ciclo arranca con Retrospectiva. XXX años de La Forja, que se presenta este fin de semana en el Teatro Raúl Flores Canelo, un espectáculo donde el zapateao, la pasión, la fuerza y la entrega se reúnen en un solo escenario, para celebrar los 30 años de esa compañía de flamenco.
A través de un recorrido musical y coreográfico por sus producciones más representativas, bailaoras y músicos de La Forja entregan su madurez artística en un diálogo íntimo con el público, demostrando por qué siguen siendo el taller donde el hierro de la tradición se transforma en el fuego de la vanguardia.
El jueves 8 de octubre, también en el Teatro Raúl Flores Canelo, estará la pieza Oro Viejo, un proyecto de danza flamenca creado, dirigido e interpretado por la bailaora Nuria Catalina Rubio con música en vivo de guitarra, cante y percusión.
Se trata de un equipo de artistas mexicanos que cruzan el flamenco con el bolero y la raíz mexicana para contar una historia de amor. Un homenaje a dos grandes artistas mexicanos que dejaron huella en nuestras vidas, bajo la premisa de que “ella hace oro con lo que duele, él hace oro con lo que se pierde”.
Para el 10 y 11 de octubre, en el Teatro Raúl Flores Canelo, la compañía TierraLuna Flamenco llega con Alar, un recorrido por las entrañas de diversos estilos flamencos, bajo la dirección de Andrea Páez y Luis Javier Morales, donde una criatura alada vive, respira, vuela, danza.
Inspirada en el simbolismo de las alas, su capacidad de impulsar el vuelo, abrazar, romperse o mudar, la obra explora los claroscuros y las transformaciones de un vínculo amoroso. El espectáculo narra la historia de dos seres entrelazados por el destino que, confrontados por una incómoda intimidad, rompen su abrazo para enfrentarse a sus propias sombras en un viaje de desprendimiento y madurez.
Posteriormente, MARTEscénico presentará, del 16 al 18 de octubre, en el Teatro Raúl Flores Canelo, Tríada para un día, que reúne baile, cante y música en vivo para convertir el transcurso de un día en una experiencia coreográfica, a través de distintos palos del flamenco.
Creada y dirigida por Ondina María Syrenna, a partir de la experiencia de desplazarse diariamente en la Ciudad de México, el cuerpo se convierte en un territorio atravesado por la distancia, el cansancio y la memoria. El diálogo, el zapateado y la coreografía resignifican el trayecto cotidiano, convirtiendo al cuerpo en una superficie donde se inscribe la experiencia del desplazamiento.
Por su parte, la compañía ELZET llega del 23 al 25 de octubre, también al Teatro Raúl Flores Canelo, con Estío. Entre estaciones, pieza que transita entre el flamenco tradicional y el experimental, tomando como punto de partida la música de Antonio Vivaldi y utilizando las estaciones como símbolo del estado del ser, particularmente el invierno y el verano.
Un recorrido por las emociones y las máscaras que acompañan al ser en su lucha entre ser visto y no serlo, con la intención de hacer la música visible a través del cuerpo y las sensaciones, explorando aquello que sucede entre el sonido, el movimiento y la emoción, en una suerte de desnudez del alma. Un tránsito entre estaciones, entre estados y entre las distintas formas de habitar el cuerpo.
Finalmente, del 5 al 7 de noviembre, en el Foro de las Artes, el Dueto de Danza Española, integrado por Lina Ravines y Omar Yáñez, presenta Geografía de lo inasible, pieza que habla de dos trayectorias que han avanzado por separado y vuelven a encontrarse.
Entre el flamenco, la danza estilizada, los violines, el chelo, la guitarra, el compás y el silencio, dos cuerpos recorren el espacio, se reconocen, se distancian, se buscan y trazan un mapa que no existe en ninguna parte y que sólo puede aparecer mientras se danza.
El ciclo “Quejío Flamenco” continuará con funciones hasta el 7 de noviembre, en el Teatro Raúl Flores Canelo y el Foro de las Artes. La entrada tiene un costo de 180 pesos, con promoción 2×1 los miércoles en compra en línea a través de cenart.comprarboletos.com y los viernes en taquillas. Más información en cenart.gob.mx.
