El avance de la derecha en el hemisferio ha desplazado a los gobiernos de la izquierda que se apoderaron de la mayoría de los países latinoamericanos con gobiernos que se dicen de izquierda pero desprovistos de la auténtica ideología y sustentados en discursos populistas, con enorme corrupción y coludidos con la delincuencia organizada y o la guerrilla, que solo provocaron un atraso económico y un mayor empobrecimiento de la población.

La población de los países de América Latina se cansó de la izquierda, desde 2022 de 15 países democráticos nueve han virado a la derecha. Entre crisis económica, La alta inflación y el alto precio de los alimentos afectan los bolsillos de las familias. La inseguridad con el aumento de la delincuencia que genera frustración con las autoridades en funciones. El desgaste político por la falta de resultados económicos y de bienestar y los casos de corrupción debilitaron a los partidos gobernantes, los electores buscaron nuevas alternativas.

De República de El Salvador a Argentina, pasando por  Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia y Chile, los ciudadanos  han expresado un creciente rechazo a gobiernos de izquierda. El regreso del péndulo  comenzó con Argentina, en 2023 Javier Milei derrotó a la izquierda peronista; en 2025  Bolivia terminó con casi 20 años de gobierno del partido MAS con la victoria del demócrata cristiano de centroderecha Rodrigo Paz; ese mismo año Chile eligió a José Antonio Kast, del Partido Republicano, en Panamá los electores votaron por el conservador José Raúl Mulino y en  Honduras pasó de Xiomara Castro a Nasry Asfura, en Ecuador con Daniel Noboa y en Colombia con Abelardo de la Espriella, refleja una marcada tendencia hacia la derecha conservadora en América Latina.

El domingo pasado con la caída de Lula da Silva en la primera vuelta en Brasil se pronostica para el próximo domingo 25 de octubre el triunfo de la ultra derecha con Flavio Bolsonaro, poniendo así fin a la izquierda y la caída de uno de los líderes de mayor representatividad de la izquierda latinoamericana del siglo XXI que está llegando a su fin.

Los países del continente que aún persisten en gobiernos de izquierda son México, Cuba y Nicaragua, y ya solo es cuestión de tiempo para que los regímenes cambien,  de los gobiernos que ni siquiera se pueden asumir como movimientos ideológicos; ya que son dictaduras disfrazadas de izquierda.

Desde el año 2018 los mexicanos ya no podemos desarrollar nuestra vida en paz y total libertad en la mayor parte del territorio del país, no hay rutas o carreteras federales ni estatales que sea seguro transitar por ellas. Las extorciones o “cobro de piso” por parte del crimen organizado frena la inversión y el desarrollo económico de los productores de limoneros, aguacateros, los transportistas, las madres buscadoras, los periodistas.

A pesar de que el gobierno lo niegue las muertes violentas siguen aumentando y las desapariciones de personas sin tener una respuesta, solamente con esfuerzo las madres buscadoras encuentran fosas con restos humanos de personas desaparecidas de todas las edades.

La economía mexicana comenzó su actual deterioro desde hace 8 años, lo que haya sucedido es responsabilidad de los gobiernos de Morena  y de nadie más. La crisis económica que han generado los gobiernos de la 4t, con el enorme déficit fiscal que tiene a las dependencias casi paralizadas, el enorme endeudamiento y las tasas de inflación en aumento constante sobre todo en los alimentos y la falta de resultados que han deteriorado los servicios que presta el Estado en materia de salud, educación, comunicaciones, calles y carreteras y los casos de enorme corrupción como es el caso del contrabando y robo de hidrocarburos, hacen que los ciudadanos se encuentren frustrados con el gobierno actual y que estén pensando en otras alternativas de gobierno para las próximas elecciones del 2027 y 2030.

No debemos de dejar de insistir que es muy importante que se abata el abstencionismo en las próximas elecciones, solamente acudiendo a votar podemos darle otro cause al deterioro de nuestro país. Debemos operar el día de la elección como observadores ciudadanos,  para vigilar sobre el correcto conteo de los votos y que las actas de cada casilla no sean modificadas. No dejemos que nos vuelvan a robar la elección.