A tres semanas de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, el análisis conjunto de TResearch y Mitofsky ofrece tres escenarios para Estados Unidos: “vía libre” (republicanos conservan ambas cámaras, 10 a 15%), “contrapeso” (Cámara demócrata y Senado republicano, 30 a 40%) y “freno” (demócratas ganan las dos, 50 a 60%). Su lectura es que lo más probable es un Congreso que frene a Trump sin quitarle el volante. La conclusión es sensata. Los números que la sostienen merecen más escrutinio del que el documento propone.
Un clima adverso, un pronóstico cauteloso
El punto de partida favorece a la oposición. La aprobación presidencial ronda 34.6% y la boleta genérica marca ventaja demócrata de ocho puntos. En la Cámara de Representantes, hoy de 220 a 215 a favor de los republicanos, a los demócratas les bastan tres escaños. Con esos indicadores, que el oficialismo conserve ambas cámaras en apenas 10 a 15% parece casi un piso de cortesía.
Hay una lectura menos cómoda. Sumando los dos escenarios en que los demócratas ganan la Cámara, la probabilidad ronda entre 80 y 100%. El Senado es otra historia: partir de 47 escaños y necesitar cuatro más es una cuesta empinada, y sin embargo el estudio asigna a la victoria demócrata total más probabilidad que a la mitad. O el mapa senatorial es mucho más favorable de lo que sugiere la aritmética, o el escenario central está sobrestimado. El documento no lo explica.
Un vacío metodológico
El escenario inverso (Cámara republicana con Senado demócrata) no aparece en el cuadro. Además, los rangos se solapan y su suma no cierra en 100%, lo que sugiere pronósticos tomados de otras fuentes más que un modelo propio. Las probabilidades provienen de DGA Group, citadas con fecha del 13 de octubre; las tablas de efectos son una adaptación traducida de su análisis, y solo las secciones sobre México y mercados llevan la firma de las dos casas encuestadoras. Es legítimo apoyarse en una consultora externa, pero conviene que el lector sepa que no está ante una medición original. El indicador de “poder de Trump”, con sus barras de cinco niveles, es por admisión propia una valoración subjetiva.
Hay también una advertencia que el estudio hace de pasada y que debería ocupar el centro: en 2016 y 2024 las encuestas subestimaron el voto por Trump. Si ese sesgo se repite, el escenario de “freno” pierde terreno justo donde más se le necesita.
El contrapeso que no pesa
La tesis más interesante del informe es también la más incómoda para quienes esperan un giro: en los tres escenarios, Trump conserva el veto, la política arancelaria (secciones 232 y 301) y el mando migratorio. Un límite legislativo a los aranceles exigiría 60 votos en el Senado y enfrentaría un veto que no podría anularse. Y las deportaciones ya cuentan con recursos aprobados hasta 2029. Dicho de otro modo, ganar la elección legislativa no equivale a ganar la política pública.
Esto introduce una contradicción de fondo. El estudio califica de “contrario a Trump” el escenario en que los demócratas controlan todo el Congreso, pero lo describe como el de mayor riesgo de cierre de gobierno y con el presidente gobernando por la vía ejecutiva. El escenario favorable al presidente, en cambio, aparece como el de menor riesgo de cierre. Quien lee “contrario” espera un cambio de rumbo; el análisis promete cambio de ritmo.
La lectura mexicana
Para México, la tesis es coherente con la evidencia: aranceles de 25% a autos con contenido no estadounidense, 50% al acero y al aluminio, remesas que cayeron 4.6% en 2025 (61.8 mil millones de dólares) y un impuesto de 1% a los envíos en efectivo que ningún escenario revierte. La revisión del T-MEC se decide en la Casa Blanca, no en el Capitolio.
Las recomendaciones son más ambiguas. Pedir “cabildeo doble” ante la Casa Blanca y los comités de la Cámara, o “usar audiencias para mostrar el costo de los aranceles”, supone que Washington escucha a México por vía legislativa justo cuando el propio estudio concluye que el Legislativo tiene poco que decidir sobre el tema. La advertencia de “no sobrestimar” el efecto de una victoria demócrata, que cierra el tercer escenario, es quizá la mejor recomendación del documento y debió ser la primera.
El debate pendiente
La pregunta que queda es si las encuestas miden lo que importa. Pueden anticipar quién controlará las cámaras, pero no cuánto poder real cede un presidente que gobierna por decreto. Si el volante sigue en las mismas manos, la noche del 3 de noviembre podría ser menos decisiva para México de lo que los titulares anticiparán, y más reveladora sobre la solidez de los contrapesos estadounidenses que sobre el rumbo de la relación bilateral.
