A Marcia Patro y Nuria,
“coautoras” de este artículo,
Por su valioso apoyo y su cariño.
Mientras Donald Trump intenta desesperadamente echar a andar a la “madre de todas las victorias” -parafraseo a Saddam Hussein, el dictador de Irak, derrocado y muerto- entre la lucha contra la inflación y alza de precios, la guerra en Ucrania, el genocidio en Gaza y Cisjordania, la guerra contra Irán y humillar a Europa y obligarla a “bajar la cerviz”. Mientras el neoyorkino es manipulado, creyendo manipularlos, por Putin y Netanyahu; y da trato principesco a Xi Jin Ping…
El mundo está siendo escenario de elecciones en múltiples países, algunos de los cuales, muy importantes, serán objeto de mis comentarios. También habrá elecciones en la vapuleada ONU, que, presumiblemente, tendrá como titular de la Secretaría General a ¡una mujer, y latinoamericana!
Brasil, la potencia de América Latina
La primera potencia latinoamericana es con México, éste como la potencia número dos, lo que resta de la “Marea Rosa” socialdemócrata y de izquierda, que en las dos primeras décadas de este siglo fue la corriente preponderante en la región. Hoy, al lado de ambas potencias solo se encuentra Uruguay, gobierno de prestigio como socialdemocracia e izquierda, pero pequeño. Aparte de la indecente dictadura nicaragüense y de Cuba, que se encuentra “in Artículo Mortis”.
Si Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario brasileño, que aspira por cuarta ocasión, de manera discontinua, a la presidencia de la República pierde la elección en esta segunda vuelta el 25 de octubre, las consecuencias previsibles serán graves para América Latina y para el propio Brasil: la presidencia de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, golpista cumpliendo pena de prisión por ello, implicaría un verdadero asalto al gobierno por parte del clan de los Bolsonaro, vinculados a la poderosa secta de evangélicos y relacionados con mafias de policías, de militares y de narcotraficantes.
De hecho, en la primera vuelta de las elecciones en octubre, el bolsonarismo (liderado por el Partido Liberal y Flávio Bolsonaro) se impuso en 15 estados y el Distrito Federal, logrando victorias en bastiones clave como São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul. Además, de esta mafiosa oposición puede decirse que ha conquistado el Congreso.
Como ha informado ampliamente la prensa y otros medios internacionales, al igual que analistas y calificadoras, el triunfo de Flavio Bolsonaro sobre Lula en la primera vuelta fue por pocos puntos porcentuales y una diferencia no significativa de votos. Sin embargo, mostró graficamente al presidente empequeñecido y viejo, bajo un sombrero que minimiza su figura, mientras su rival -y el padre de este- aparecían luminosos, vistiendo juveniles playeras de color azul.
En vísperas de la segunda vuelta este domingo 25 de octubre, algunos expertos y calificadoras prevén ¡el triunfo de Lula! Pero el 21 de octubre, queda como imagen del debate previo a la votación definitiva, a Flavio juvenil, arrogante y burlista y al presidente torpe e impaciente. Pero el lulismo -la Marea Rosa- reaparece fuerte; y, ¡quién sabe!
Trump en su laberinto
El presidente estadounidense enfrenta este 3 de noviembre las elecciones de mitad de mandato con muy raquítico apoyo popular -según últimas encuestas de la CNN, entre otras, el índice de aprobación es de apenas 32%, Lo anterior, aunado a éxitos de candidaturas en diversos Estados hace temer que el Partido Republicano pierda la mayoría en la Cámara de Representantes, ¡e incluso pierda el Senado!
Pero no para ahí la cosa, sino que los demócratas podrían imponerse en Estados republicanos de hace décadas, como Texas, en donde está pisando fuerte, como candidato fuerte James Talarico, actualmente representante en la Cámara legislativa de Texas.
Los demócratas aspiran, con bases sólidas para ello, a recuperar el voto de los hispanos, que les había arrebatado Trump. Lo que no significa un mejor trato a México en lo político, ya que los demócratas están igualmente convencidos de “la presencia dominante del narcoterrorismo en el gobierno y una buena parte del territorio del país”.
Será importante, en todo caso, que la diplomacia mexicana: embajador, canciller e incluso la presidenta, tenga contacto con los demócratas y con personajes tan importantes e impactantes como Rohan Mamdani, alcalde “socialista” de Nueva York. La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, saludó recientemente a Mamdani, pero tan cordial saludo fue irrelevante, “de mentiritas”, para la estrategia de política exterior de México.
Dos temas restaría de comentar en este inciso: A diferencia del triste y a menudo ridículo papel del mandatario estadounidense en sus salidas al mundo, puede estar orgulloso del éxito de su Escudo de las Américas (Shield of Americas) que, pretende ser la Doctrina Donrue (versión Trump de la Doctrina Monroe), por la que la inmensa mayoría de países de la región rodea a Trump, como escudándolo. Escudo al que no se invitó a Brasil (mientras no gane Bolsonaro), a México, Nicaragua y Cuba.
El otro tema es el de las elecciones en Israel, en las que un controvertido Benjamín Netanyahu requiere y está obteniendo el apoyo de su amigo Trump ante los comicios del 27 de octubre. Un apoyo, entre otros, urgente, pues Bibi -sobrenombre del primer ministro- es cada vez más impopular y una mayoría quiere que dimita.
Además pesa mucho en su contra la noticia de que el gobierno de Emiratos Árabes Unidos le había informado, días antes de que sucediera, del mortífero asalto de Hamas a Israel, el 7 de octubre de 2023. Algo gravísimo, de lo que Netanyahu niega haber tenido noticia.
Turbulencias en Europa
Muy importante por el peso geopolítico y económico de España -la 4ª economía, por su PIB Nominal- de la Unión Europea y por tratarse del socio y la puerta de entrada por excelencia a Bruselas -la UE- de México y de Hispanoamérica, resultan las elecciones generales a celebrarse el 29 de noviembre.
Con un accidentado gobierno, entre otros motivos por crisis internas: la vivienda, “internacionales”: la avalancha de inmigrantes a Ceuta y el brutal acoso de la oposición de derecha y ultraderecha, el presidente de gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido que convocar a las mencionadas elecciones.
Sin ánimo “intervencionista”, le deseo éxito, pues es un político moderno, que entiende el mundo de y un excelente interlocutor para México y Latinoamérica.
Y dos palabras finales sobre Francia: Ojalá que no sea la ultraderechista Marine Le Pen ni Jean-Luc Melenchon, de rabiosa ultraizquierda, quien suceda a Macron como presidente de la República. Me inclino por Raphael Glucksmann, de izquierda moderada. En posterior artículo abordaré el tema galo.
