Sheinbaum declaró que el desabasto de medicamentos en el IMSS no es por falta de dinero, sino a causa de la burocracia.

La verdad es otra: la crisis en la salud pública, la más grave y profunda de la historia reciente, se debe al despojo que el “gobierno del pueblo” ha hecho de los ahorros de los trabajadores afiliados al IMSS.

Para decirlo sin rodeos: el régimen de la “transformación” ha extraído ilegalmente dinero del IMSS —propiedad de los trabajadores— para costear proyectos ocultos y ajenos a la salud de los mexicanos.

El saqueo y no la “burocracia” es la causa del desastre que hay en las clínicas y hospitales públicos. Detrás de la elevada mortalidad, de las escenas dantescas que se ven en los corredores de los centros médicos, está el desfalco a las cuotas obrero-patronales.

La Ley del Seguro Social es muy clara: Las aportaciones que hacen los trabajadores al IMSS son para garantizar las pensiones por vejez, invalidez o retiro y poder asegurar atención médica. No pueden tener —bajo ningún pretexto— un uso distinto.

Contrario a la ley, Sheinbaum y el director del IMSS, Zoé Robledo, han desviado y utilizado las reservas del Seguro Social para financiar una de las iniciativas más demagógicas del régimen: la “Salud Universal”. Dar atención médica a toda la población, independientemente de que estén afiliados o no.

La Salud Universal es un “canto de sirenas”. Lo inventó el obradorato con fines meramente propagandísticos y sin sustento financiero. El gobierno se negó a invertir un solo peso para ampliar la cobertura médica y lo que hizo fue saquear el bolsillo del trabajador para dar vida a una farsa.

Una farsa que los mexicanos más pobres están pagando con enfermedad y muerte. Un crimen de Estado que tiene a médicos, enfermeras y trabajadores de la salud recibiendo salarios miserables. Hospitales en ruinas, quirófanos sin equipo, niños sin vacunas, bebes muertos por falta de higiene.

Sheinbaum con esa frigidez que le caracteriza, con la mentira patológica siempre en la “punta de la lengua” aseguró que en el IMSS hay dinero. ¿Pues, en dónde está?

La dramática carencia de insumos y medicamentos indica que el dinero del IMSS se está utilizando en asuntos que nada tienen que ver con la salud de los pacientes. ¿Acaso el IMSS es hoy la caja chica de López Obrador y del régimen?

Sólo un dato. Mientras el secretario de Salud, David Kershenobich cuenta con un presupuesto mínimo para operar el sector y recibe trato de “pato feo”, Zoé Robledo, el director del IMSS es un poderoso funcionario bajo las órdenes del AMLO que maneja cantidades estratosféricas de recursos.

El IMSS y todo el sistema de salud pública está en el corazón de la corrupción del régimen. El fracaso del INSABI, del IMSS-Bienestar, de la Mega farmacia, la venta de medicamentos a sobre precio por parte del prestanombre de Andy López Beltrán, Amílcar Olán, son la “punta del iceberg” de una red destinada a saquear el dinero de los derechohabientes.

Sheinbaum está cometiendo múltiples errores en el manejo político de la crisis. Hace acuerdos con un líder sindical “charro”, Rafael Olivos, alineado a los intereses del gobierno y rechazado por os trabajadores. Minimiza las fuerzas de los disidentes y luego pone topes a los montos para jubilarse.

La movilización de los trabajadores del IMSS debe ser el catalizador de la caída de un régimen que con toda alevosía y perversidad no solo aniquiló lo que funcionaba, sino que condenó a la enfermedad, a la muerte y a una jubilación miserable a toda una nación.

 

@PagesBeatriz

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