Guadalupe Taddei no se fue por corrupta. En Morena no se castiga la corrupción. Si así fuera estarían purgando condena gobernadores, diputados, senadores y secretarios de Estado señalados de enriquecimiento ilícito y de tener vínculos con el crimen organizado.

No. A Taddei la obligaron a renunciar porque ya no era confiable al régimen. O cuando menos a Sheinbaum. De cómplices pasaron a ser enemigas. Algo provocó  el choque de poder y de soberbias. La sonorense cometió el error de creerse dueña del INE y la Presidenta le mando decir: no te equivoques, el INE es mío.

Taddei es un monstruo fabricado por Morena. Ahora niegan a su criatura. Sheinbaum salió con la gracejada de que Lorenzo Córdoba la avaló como titular del Instituto Estatal Electoral de Sonora. Toda manipulación es buena para negar a quien conoce los entuertos que llevaron a Sheinbaum a la Presidencia de la República.

Fue la misma Claudia la que hizo todopoderosa a Guadalupe. Pocos días después de haber protestado como Presidenta de México, se ordenó al senador de Morena, Miguel Pavel Jarero, presentar una reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales para darle a Taddei poderes casi absolutos.

La rapidez con la que operó la maquinaria oficial para deshacerse de la ex titular del INE llama la atención. Al gobierno le urgía eliminar y dejar sin vida política a quien ya no le servía. A quien fue clave para garantizar que —por medios legales e ilegales— Sheinbaum se sentara en la silla presidencial.

¿Qué pasó? Una pregunta que tendrá que ser resuelta con el tiempo. Lo único cierto es que el próximo Presidente o Presidenta del INE volverá a ser impuesto por Palacio Nacional. Para el régimen autocrático que nos gobierna, no hay nada más vital y más urgente que tener bajo control a los órganos electorales.

La dictadura electoral es la puerta que lleva a la dictadura perfecta. Para Sheinbaum es crucial que Morena conserve la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. De ello depende que el obradorato se perpetue en el poder y logren redactar una nueva Constitución que reabra el camino  a la reelección presidencial.

El INE, cimiento de la democracia, está herido de muerte. La impactante corrupción de Taddei dejó al desnudo la pudrición de una institución obligada a ser ícono de legalidad y certeza.

Sheinbaum y su cortejo reniegan ahora de su criatura, pero el cinismo, la prepotencia, la corrupción y los excesos de Taddei son también los vicios de Morena. Todos se revuelcan en el mismo fango. Son  lo mismo. Cómplices incluso en la traición entre ellos.

 

@PagesBeatriz

 

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