Un antiguo compañero de trabajo, mayor a mí en todos los sentidos, Don Ovidio González Díaz, mejor conocido por su seudónimo Ovidio Gondi, que después de muchos de días de azaroso viaje en el legendario barco Sinaia, de bandera francesa, junto con su esposa e hijo desembarcó el 13 de junio de 1939 en el viejo puerto de Veracruz, huyendo de la Guerra Civil que ensangrentó a España, una tarde de tantas, me platicaba en la redacción de la inolvidable revista Tiempo, fundada y dirigida por el escritor, periodista y personaje de la Revolución Mexicana, Martín Luis Guzmán Franco, originario del mero Chihuahua, que en “la política todo puede suceder”, y cuidado que sabía de eso.
Lo sucedido en su lugar de origen, Sama de Langreo, Asturias, así como en Madrid, donde escribía en El Sol de Madrid —el diario del Partido Comunista de España, que dejó de imprimir en marzo de 1939 por los avatares de la Guerra Civil—, lo obligaron al exilio que lo transterró a México y a Estados Unidos de América, a Nueva York, donde trabajó en la ahora complicada Organización de Naciones Unidas (ONU). “En la política todo puede suceder”, me dijo. Los recientes acontecimientos en Brasil lo ratifican. En la política todo sucede y no hay de otra. O la bebes o la derramas. En los días que vivimos, el indiscutible, aunque sorpresivo triunfo electoral —el cuarto—, de Luiz Inacio Lula da Silva, y el “vergonzante” escape de Flávio Bolsonaro a la Florida, ganador en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, lo demuestran cabalmente.
Como dice el refrán: “Éramos pocos y parió la abuela” aunque algunos le cambian la cantidad y afirman; “Éramos muchos y la abuela se embarazó”. Total, que en contrario sensu de la mayoría de las encuestas que aseguraban que Bolsonaro sería el triunfador en el balotaje, el ya legendario Lula da Silva logró una voltereta entre los electores, una “remontada épica” dicen sus seguidores, al imponerse con 4 puntos (52% contra 48%), o lo que es lo mismo una vuelta de más de seis puntos porcentuales y más de 4 millones de votos.
Casi, casi un milagro, pues los números estaban en su contra. Por eso se entiende la euforia de la izquierda brasileña y de otras partes del mundo, como en México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cantó, enfebrecida, su “alegría” por el triunfo del antiguo líder metalúrgico. En la “mañanera” del lunes 26 de octubre a la sucesora del fundador de MORENA sólo le faltó el sombrero de flores y frutas que caracterizó a la popular cantante y actriz brasileña, nacida en Portugal, María do Carmen Miranda da Cunha, más conocida como Carmen Miranda, la exuberante brasileira que hizo historia en Las Vegas y en Hollywood. Cosas de la farándula.
Ante la realidad de los hechos, Bolsonaro perdió en la segunda vuelta Y, muy al estilo de su padre, Jair Messias Bolsonaro, expresidente convicto reducido al espacio de su domicilio, con candado electrónico en la pierna, cuando perdió la reelección frente a Lula, no reconoció su triunfo, lo mismo hizo el hijo. Habló de presentar impugnaciones y hasta pidió la anulación completa de los comicios. Y algo más.
Lo cierto es que Lula da Silva, que el martes 27 de octubre cumplió 81 años, recibió un regalo nada despreciable: el cuarto mandato de cuatro años, en el momento que todavía tiene la suficiente energía para llevarlo a cabo, por lo que se convierte en el mandatario más longevo de Hispanoamérica —su competidor y adversario es Donald John Trump, alias el Magnate, que cumpliría los 81 años hasta el mes de junio del próximo año—, y posiblemente del planeta.
El único pero que encontraron los mercados al triunfo de Lula fueron los resultados, ya que el índice accionario Bovesa presentó su mayor caída desde mediados de marzo de 2020, al retroceder 13.88%; no obstante, durante la jornada llegó a desplomarse poco más de 17%, y las operaciones se suspendieron 30 minutos.
Los activos brasileños habían experimentado un comportamiento favorable tras la primera vuelta, a medida que los inversionistas se posicionaban ante la posibilidad de una transición política que permitiera mejorar las perspectivas fiscales, reducir las primas de riesgo soberano y abrir espacios para una política monetaria menos restrictiva”, señala Felipe Barragán, analista de Pepperstone. En suma, la bolsa, el real y los bonos brasileños se desplomaron el lunes 26 de octubre, tras la sorprendente noticia. 13.88% se hundió el índice bursátil en Brasil, con lo que presentó su mayor caída desde la pandemia de Covid19. Y, 8.8% cayó la divisa brasileña, el real, y se ubicó en su mayor nivel desde enero del año en curso.
En su columna, Coordenadas, Enrique Quintana desmenuza varias “lecciones del triunfo de Lula para México”. “Los análisis disponibles coinciden en que una parte decisiva de la votación adicional que obtuvo Lula entre la primera y la segunda vuelta provino del temor de millones de personas a perder los apoyos que hoy reciben”. Cada lector saque sus deducciones de lo que esto significa.
Además: “El propio comité de campaña reconoció que la estrategia de la remontada pasaba por movilizar a los militantes, pero sobre todo por convencer a indecisos y abstencionistas de que el regreso del bolsonarismo pondría en riesgo los programas sociales, los salarios y las pensiones”. El experto abunda; “No fue solo discurso. Bolsa Familia, que llega a más de 19 millones de hogares, recibió un reajuste de 15% días antes de la primera vuelta, y el gobierno adelantó la dispersión de las transferencias en la antesala de la segunda vuelta, junto con alivios de deuda y apoyos adicionales para estudiantes de bajos ingresos”. Como simple acotación, ni en Brasil ni en México hay “madres de la caridad” al frente de los organismos oficiales de “apoyo”. Todos son iguales, y hay algunos peores.
Explica Quintana: “La abstención bajó de 21.1 a 19.2 por ciento entre ambas vueltas. Buena parte de quienes regresaron a las urnas lo hizo para defender lo que ya tiene. De poco sirvió que Bolsonaro insistiera en que no tocaría los programas. El antecedente pesó más que la promesa”. Ahí se aplica aquello que dice: “Prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”.
“De ahí se desprende la primera lección —dice el experto—. Mientras no haya una crisis financiera asociada al costo fiscal de esos programas, en términos electorales los beneficios funcionan”, agrega. “Sí. Hay deterioro fiscal, deuda elevada y tasas de interés de dos dígitos, pero no hay crisis. Y sin crisis, el votante no castiga a quien le da. Castiga a quien percibe que puede quitarle”. Ojo, México. “Los Programas del Bienestar dispondrán en 2026 de casi un billón de pesos, poco más de 2.5 por ciento del PIB, con cerca de 43 millones de beneficiarios según cifras oficiales. Como en Brasil, son electoralmente eficaces y lo seguirán siendo mientras las finanzas públicas los sostengan”… “Una oposición que apueste al colapso del modelo, o que insinúe una revisión de los apoyos, difícilmente será competitiva…el riesgo del modelo no está en las urnas, sino en la caja”. Y, finaliza: “Lula ganó porque millones salieron a defender lo que ya tienen. Esa fuerza electoral durará exactamente lo que dure la estabilidad que la hace posible”. Y en la política, ya lo dijo Ovidio Gondi: “todo es posible”. O no. El sistema, como obligación, de dar dinero ajeno “a los pobres primero”, por “obligación”, un día finaliza. Porque ni el amor ni el dinero “son para siempre”.
Huida de Flavio a EUA
El candidato del Partido Liberal a la presidencia de Brasil el lunes 26 negó que tuviera planes de abandonar el país, después de informar que debía entregar sus pasaportes por órdenes de un juez, y agregó: “Nunca pensé en abandonar Brasil”. Pero, ya se sabe, del dicho al hecho.
Un vocero del Departamento de Estado de EUA confirmó que se expedirían visas tanto al ex candidato presidencial como a sus familiares, esposa e hijos. Asimismo, la cadena CNN declaró que Bolsonaro había llegado a la Unión Americana por la tarde del martes 27, horas después de abandonar Brasil, aunque no se precisó su ubicación definitiva, aunque se mencionó el estado de Florida.
La huida tuvo lugar después de que la Policía Federal brasileña cancelara los pasaportes: personal y diplomático (en su calidad de senador) de Flávio Bolsonaro, por no acatar una orden judicial que le exigía entregarlos en 24 horas y le ordenaba no salir del país. La medida fue dada por el juez de la Corte Suprema, Alexander de Moraes, que fue el encargado de llevar el proceso que terminó con la condena a 27 años de prisión del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Los motivos para retener los documentos de Bolsonaro fueron tanto el riesgo de fuga como los recursos financieros del ex candidato presidencial. Por el momento no está claro como salió de territorio brasileño pese a la restricción judicial. Fuentes policiacas afirmaron que el “prófugo” no pasó por los controles migratorios habituales.
El hijo mayor de Jair Bolsonaro enfrenta una investigación en el máximo tribunal brasileño por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. Uno de los asuntos bajo revisión son supuestos pagos de Daniel Vorcaro, ex director del colapsado Banco Máster, para financiar la película Dark Horse, sobre la vida de su padre, el expresidente brasileño.
De sobra está decir que Flávio niega haber cometido actos ilegales. Otra investigación, ordenada también el martes 27 de octubre, por el magistrado Flávio Dino, trata de determinar si hubo injerencia extranjera en su candidatura mediante financiamiento irregular, manipulación de plataformas digitales o beneficios a cambio de apoyos.
Flavio Dino, ex ministro de Justicia durante el gobierno de Lula da Silva, señaló que “no se admite la interferencia directa o indirecta de un Estado extranjero” en asuntos de soberanía brasileña. La indagatoria examina posibles vínculos entre la campaña y Rockbridge Network, una organización estadounidense que reúne a empresarios y donantes afines a la agenda republicana. Entre sus fundadores figura el vicepresidente J.D. Vance.
Las autoridades también revisarán si esos contactos estuvieron relacionados con intereses económicos sobre las tierras raras y otros minerales críticos de Brasil. La legislación brasileña prohíbe que partidos y candidatos reciban donaciones extranjeras, incluso mediante publicidad.
La investigación se suma a las denuncias por presunto trato desigual en redes sociales. El 15 de octubre, jun juez prohibió a META, propietaria de FACEBOOK, Instagram y WhatsApp, interferir en la distribución de contenido electoral. La campaña de Luiz Inacio Lula da Silva denunció una reducción del alcance de sus publicaciones. META negó favorecer a algún candidato, aunque reconoció una falla que permitió generar materiales favorables a Flávio Bolsonaro mediante Inteligencia Artificial.
Por su parte, el presidente Lula da Silva lamentó que su rival abandonara Brasil y sostuvo que pudo quedarse para demostrar que las acusaciones eran su contra son falsas. Durante una reunión con motivo de su 81 aniversario, en Brasília, calificó la salida como vergonzosa. “Quien no debe, no teme”, la versión brasileña del dicho del tabasqueño: “Quien nada debe, nada teme”. Aunque también dijo Lula: “Quien sale escondido de su país, debe alguna cosa”.
Además, poniéndose de ejemplo, Lula recordó a la prensa que lo rodeaba que a lo largo debe su trayectoria política en varias ocasiones recibió “invitaciones” para salir del país, pero decidió no hacerlo y enfrentar a las autoridades para demostrar su inocencia. También aludió a su encarcelamiento durante la operación Lava Jato. Lula estuvo en prisión más de 500 días y salió para ganarle la presidencia a Jair Bolsonaro. Sin duda, la huida de Flávio Bolsonaro a EUA se ha convertido en un dramón televisivo, de la que pronto saldrá una película.
Respecto al futuro gobierno de Lula, ésta será la cuarta y última presidencia del líder obrero, y sin duda la más crítica. La oposición controla la mayoría de los estados y el congreso. Alrededor de 60 millones de brasileños votaron por Bolsonaro y aunque la cabeza de su movimiento se encuentre en el exilio, el bolsonarismo poderoso le complicará la gestión a Lula en los próximos meses. No será nada sencillo para el legendario mandatario gobernar un país dividido, y a la vez, asegurar una sucesión para la izquierda. Aunque de momento, el triunfo del Partido Liberal en Brasil signifique un izquierdazo para los intentos de Donald Trump y su falsa doctrina Donroe, que el próximo martes 3 de noviembre recibirá la decisión del pueblo estadounidense.
La próxima semana, habrá show político. Esta vez en Estados Unidos de América. Y que no se olvide, en “la política todo puede suceder”. VALE.
