Veintidós elecciones en seis meses, de noviembre de 2026 a abril de 2027, ponen a prueba a las casas encuestadoras. Mitofsky y TResearch pronostican seis de ellas, pero su propio marcador pide cautela. De tres pronósticos recientes, solo uno se cumplió. En Brasil anticiparon un triunfo ajustado de Flávio y ganó Lula por 3.6 puntos. En Serbia hablaron de moneda al aire y los estudiantes ganaron por 13. Su diagnóstico es revelador: el voto de último momento y la participación se movieron hacia el cambio más de lo que captaron los sondeos finales.

Bulgaria: una encuesta sin electores

La segunda vuelta de este domingo enfrentó a la presidenta Yotova con Andrey Gyurov. Con 95% escrutado en la primera vuelta, Yotova sumaba 34.6% frente a 32% de su rival, en una jornada con participación históricamente baja. Las proyecciones apuntaban a menos de 40%. Yotova defiende la negociación con Moscú y se opone a la ayuda militar a Ucrania. Gyurov defiende el rumbo prooccidental. Con una abstención así, el margen de error estadístico es casi irrelevante, porque el verdadero riesgo es quién decide quedarse en casa. No encontré un resultado verificable al redactar este texto.

Nueva Zelanda: el empate que nadie puede medir

Según 1News-Verian, National lidera con 32% y Labour tiene 27%. Ningún bloque llega solo a 61 escaños. Con Opportunity, la proyección queda en 60 a 60. La muestra fue de 1,003 personas, con ±3.1 puntos. Con un empate exacto, el pronóstico se reduce a moneda al aire, y la propia consultora lo admite. Basta que Te Pāti Māori gane cinco distritos para que el Parlamento crezca y la izquierda llegue a 64. Una encuesta mide votos, no distritos.

España: la sombra de 2023

La media de diez sondeos da a PP y Vox 201 escaños, frente a una mayoría de 176, y el PSOE quedaría en 108. Los individuales coinciden en el sentido: SocioMétrica proyecta 141 para el PP y 64 para Vox. Sin embargo, en 2023 el PP ganó con menos escaños de los que daban las encuestas y el PSOE resistió mejor de lo previsto. Además, el CIS, organismo público, todavía situaba a los socialistas al frente en octubre. Esa discrepancia entre institutos privados y público es una fricción que nadie debería ignorar. Una parte de la ventaja derechista depende de que Vox crezca sin que el PP se hunda, y el voto útil de la izquierda puede alterar esa aritmética.

El Salvador: el consenso que incomoda

La aprobación de Bukele fluctúa entre 85.5% y 94% según la casa encuestadora, y el pronóstico es reelección casi segura. La reforma constitucional de 2025 permite reelección indefinida, mandato de seis años y una sola vuelta. Sus partidarios atribuyen esos números a la caída de la violencia. Sus críticos sostienen que una medición hecha bajo concentración de poder no equivale a libertad de opinión. Ambas lecturas pueden ser ciertas. La pregunta analítica no es quién gana, sino cuánto se achica la oposición y qué tan confiable es el dato.

Francia: ganar todas las encuestas y perder las urnas

Ifop coloca a Le Pen en 36%, con Mélenchon en 16.5%, Philippe en 15% y Glucksmann en 14%. En segunda vuelta, Le Pen gana contra todos: 56 a 44 frente a Philippe y 68 a 32 frente a Mélenchon. Elabe la ve más ajustada frente a Philippe, 52% contra 48%. La historia exige humildad. Le Pen llegó a la segunda vuelta en 2017 y 2022 y perdió ambas veces ante Macron. Cuando el rival es “cualquiera menos ella”, los sondeos de primavera subestiman la movilización contraria.

Un patrón y una advertencia para México

Los seis casos comparten un rasgo: la incertidumbre se concentra en dos variables que las encuestas miden mal, la participación y la decisión de última hora. El pronóstico de EE. UU. de una Cámara demócrata es el que más certeza recibe, con 84% a 99% de probabilidad según cinco modelos. España y El Salvador reciben certeza media alta. Francia y Bulgaria, media baja.

El informe deja en el radar la elección intermedia y judicial de México del 6 de junio de 2027. Las casas encuestadoras que hoy publican pronósticos con “certeza” calificada son las mismas que medirán esa elección. ¿Quién audita al auditor cuando el voto cambia en las últimas horas?