La actualización semanal de BBVA Research del 6 de noviembre de 2026 parece, a primera vista, un inventario burocrático de consultas, directrices y dictámenes. Leída en conjunto, dibuja una paradoja: los reguladores del mundo avanzado aligeran reglas justo cuando admiten que el riesgo tecnológico crece más rápido que su capacidad de supervisarlo.
La virtud discutible de la proporcionalidad
La Autoridad Bancaria Europea revisa sus directrices de gobernanza interna para simplificar el mapeo de funciones, los conflictos de interés y el seguimiento de la diversidad. La autoridad europea de seguros (EIOPA) busca aligerar la divulgación conforme a la Taxonomía. El Comité de Basilea consulta ajustes técnicos para actualizar referencias cruzadas, con plazo al 21 de diciembre. En el Reino Unido, los reguladores evalúan si un marco más proporcional permitiría a las cooperativas de crédito ampliar el acceso financiero.
La lógica es defendible: normas menos densas se cumplen mejor y abaratan la operación, sobre todo de las entidades pequeñas. Pero cada requisito que se retira nació como respuesta a una falla concreta. Quienes celebran la agilidad deben explicar qué función de vigilancia se pierde en el camino. Quienes la critican deben admitir que la acumulación normativa también produce opacidad. Ningún bando está libre de contradicción.
El punto de fricción: la superinteligencia
La Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos orienta a sus examinadores sobre riesgos y controles de la superinteligencia y de su variante agéntica. Aclara, sin embargo, que no constituye una categoría de riesgo separada ni exige un apetito de riesgo específico. Es una decisión de diseño con consecuencias: gestionar una tecnología descrita como disruptiva con las herramientas de siempre.
El criterio contrasta con el diagnóstico de EIOPA, que en su informe de octubre califica de elevados los riesgos de mercado y cibernéticos y expresa preocupación por la inteligencia artificial de frontera. También contrasta con el boletín del Banco de Pagos Internacionales sobre prevención del lavado de dinero, que insiste en la calidad de los datos, la gobernanza, la explicabilidad y la supervisión humana en el seguimiento de transacciones con inteligencia artificial.
Hay, pues, dos filosofías. Una sostiene que el marco vigente basta y que crear categorías nuevas solo burocratiza. La otra advierte que lo que no se nombra no se mide. El documento no zanja la disputa, y conviene precisar que apenas sintetiza titulares: el alcance real del marco estadounidense exige leer el texto original.
Mercados: flexibilidad con letra pequeña
La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) emitió una carta de no acción que permite a las cámaras de compensación de derivados liquidar a diario con sus miembros mediante compañías fiduciarias, tratadas como bancos de liquidación. Es una flexibilización operativa. Al mismo tiempo, la CFTC exige a los mercados designados eliminar o justificar en 30 días las restricciones geográficas de acceso, y firma un memorando con el Departamento de Agricultura para vigilar el riesgo sistémico en los mercados agrícolas.
Se abre una puerta y se refuerza otra. El esquema es coherente solo si la vigilancia se ejerce en los hechos y no únicamente en el comunicado.
Tiempos desiguales
El riesgo avanza por trimestres y la norma por años. La Autoridad de Conducta Financiera británica exigirá autorización a los proveedores de calificaciones ESG desde junio de 2028. El Banco de Inglaterra prevé el plan final de su infraestructura de pagos minoristas para la primavera de 2027. La consulta sobre cooperativas de crédito cierra en marzo de 2027.
Entretanto, el Grupo de Acción Financiera Internacional describe cómo los ingresos de las estafas se generan, se mueven, se blanquean y se reinvierten para sostener nuevas estafas. Es una economía criminal que se retroalimenta sin calendario de consulta pública.
Lo que queda por responder
El balance no es una condena a la simplificación, sino una exigencia de coherencia. Menos reglas pueden ser mejores reglas, siempre que el supervisor conserve la capacidad técnica de ver aquello que ya no está obligado a preguntar. En España, la CNMV mantiene abierta hasta el 15 de diciembre su consulta sobre el Código de Buen Gobierno. Allí se reforzarán la independencia de los consejos, la ciberseguridad y la inteligencia artificial, lo que sugiere que no todos los reguladores aflojan en los mismos frentes.
La pregunta de fondo no es cuánta regulación hay, sino quién absorbe el costo cuando la norma llega tarde. Si esa factura la paga el usuario y no la entidad, la simplificación habrá sido una transferencia silenciosa de riesgo.
Fuente: BBVA Research, “Regulación Financiera: Actualización semanal”, 6 de noviembre de 2026.
