Marco Muñoz
La belleza de podredumbre de los alimentos es lo que atrae la cámara de Darío López-Mills. Con ese tema lleva a cabo la exposición fotográfica Perecibles, una colección que construye un discurso sobre la caducidad y el proceso a través del cual los objetos transitan de un estado a otro. Se dice en la presentación de esta muestra: “Lo marchito implica un misterio porque la desaparición de la vida es tan inexplicable como su inicio y su continuidad mientras esta dura. Las fotografías establecen un diálogo con el observador en este sentido, lo interrogan acerca de sus propias emociones frente al objeto que perece, que deja de ser lo que es, y algo despiertan, algo igual de misterioso, porque remiten a la caducidad propia. La metáfora, al final, nos ubica frente a nosotros mismos”.
La trayectoria de López-Mills como fotoperiodista tiene una notoriedad reflejada en la constante presencia de su trabajo en los medios internacionales. Fotógrafo y editor en Associated Press, López-Mills ha cubierto algunos de los eventos más significativos de la agenda de los últimos años: La Guerra en Afganistán después de los ataques del 11 se Septiembre, y de nuevo en 2009, La guerra en Irak en 2003, y una gran mayoría de los grandes acontecimientos en Latinoamérica durante los últimos diez años, así como la reciente crisis en Libia, hasta finales de agosto de este año. En este periodo ha capturado la imagen de figuras de tanta relevancia como el expresidente argentino Néstor Kirchner, el actual presidente mexicano Felipe Calderón y el mandatario norteamericano Barak Obama. Su trabajo es tan vasto y tan sobresaliente que conscientes o no de ello, lo más probable es que todos hayamos visto al menos una imagen tomada por la cámara de Darío.
Ahora hace de su cámara objeto encargándose del arte, como lo muestra en Perecibles, también su primera ocasión en abordar la fotografía artística.
Perecibles se expone en el Café La Gloria
(Vicente Suárez, 41D, colonia Condesa) hasta el 3 de diciembre.
