Entrevista a Roberto Badillo/Ex comandante de la 35 zona militar en Guerrero

Por Irma Ortiz

Con el objeto de “evitar” la propagación del terrorismo, Estados Unidos no sólo ha instalado oficinas de inteligencia en México, sino que ha desplegado a personal de sus oficinas especializadas en materia de seguridad en todo el país —con la anuencia del presidente Felipe Calderón—, para implementar en forma conjunta una estrategia de combate a los cárteles de la droga —que en opinión de expertos en la materia no ha dado los resultados esperados y sí ha incrementado terriblemente la cifra de muertos mexicanos.

Un reportaje del periodista Jesús Esquivel en la revista Proceso publicado en agosto pasado destacaba que estos acuerdos que se iniciaron desde el gobierno de George Bush y que dieron pie a la Iniciativa Mérida —mediante la cual nuestro país comenzó a recibir apoyo económico y militar norteamericano— permitieron a ese país tener un control estratégico de todo lo que ocurre en nuestro territorio.

Sin embargo, en opinión del general Roberto Badillo, quien fuera comandante de la 35 zona militar en Chilpancingo durante la administración de José Francisco Ruiz Massieu —hoy en retiro—, hechos como la Iniciativa Mérida y la reciente operación Rápido y Furioso que favoreció la introducción masiva de armamento en México y fortaleció a los principales cárteles de la droga en nuestro país, demuestran que Estados Unidos lo único que busca es seguir favoreciendo la desestabilización en diversas partes del país y una muestra es lo que sucede en Acapulco.

El ex diputado priísta recuerda que problemas endémicos como la pobreza y la falta de educación y salud en Guerrero persisten, sin embargo, apunta, la violencia se ha desbordado como nunca por todo nuestro territorio.

“Hoy pudiéramos hablar de Guerrero pero el asunto es que todo el país está igual. Ha habido centenares muertes en toda la República como el caso de Tamaulipas y Nuevo León, ese México de antes, el que hoy añoramos”, apunta.

En relación con la pobreza, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y parte de Veracruz siguen siendo de los más afectados. Lo que no había así era la violencia generalizada, pero antes había esperanza, hoy el problema es que al parecer se están perdiendo las esperanzas por salir adelante.

En cuanto al narcotráfico, la producción de mariguana, de amapola, cerca del 97% de la limpia de enervantes lo realizan las fuerzas armadas. En Guerrero hay 500 o 600 plantíos diarios que se destruyen. Se trata de un trabajo muy pesado que no se ve, pero que se siente para quien lo realiza, porque cuando está la limpia de enervantes en la sierra, no sólo son uno o dos días, sino semanas o un mes completo, donde las tropas duermen en plena sierra en ocasiones con un frío tremendo o un calor muy alto.

Y combatiendo con armas menores con respecto a las que usan los narcotraficantes.

Eso se debe a que Estados Unidos como país o potencia belicista, es un gran exportador de armas. Estados Unidos no ayuda a ningún país del mundo, por el contrario desestabiliza a los países para poder lograr sus objetivos. En esta etapa que estamos viviendo en la Iniciativa Mérida, el presidente Felipe Calderón ya debió haberse dado cuenta de que fue engañado por Estados Unidos y que México está sufriendo una agresión militar por parte de esa nación.

Tan solo la Secretaría de la Defensa Nacional informó en abril de 2011, que había asegurado en lo que va del sexenio casi 165 mil armas, de las cuales el 85% viene de Estados Unidos y donde se incluyen rifles de asalto, armas antiaéreas, granadas y armamento que solo las fuerzas armadas pueden utilizar.

Por eso insisto en que se trata de una agresión militar por parte de Estados Unidos porque creo que el presidente Calderón actuó de buena fe, aunque le advertimos que no era el camino.

Esta lucha antinarco, que no se ha querido admitir que no fue la adecuada, que no contó con una estrategia clara…

Algo que no se desmiente es lo que sucedió hace varios años donde un periódico de circulación nacional dijo que la estrategia —después del triunfo de Calderón en julio del 2006— la realizaron Genaro García Luna, hoy secretario de Seguridad Pública, el procurador, que era Eduardo Medina Mora, y un personaje de tercer nivel de la DEA, quienes se reunieron en Cuernavaca y plantearon una propuesta que fue la que el presidente Calderón presentó y es lo que Estados Unidos estaba esperando.

Recientemente un diario estadounidense señalaba que Genaro García Luna es un elemento fuera de serie, un gran policía, que es como Edgar Hoover, el creador del FBI, y por eso ha sido tan fuerte el combate al narcotráfico. Lo que no dicen es que esa forma de actuar permite una mayor intromisión de Estados Unidos en México.

Ya existía, pero de una forma diferente, ahora ya están permitidos por México, por la Secretaría de Relaciones Exteriores, porque cuando se presentó una primera información de que iba a haber un acercamiento entre Estados Unidos y México, se le dijo a la secretaria de Relaciones Exteriores que no se hiciera ningún convenio que no estuviera apoyado por el Senado, eso lo denunciamos en tribuna en la pasada legislatura.

Cuando se presentó la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, le dije que México no era Colombia —país que respeto mucho— pero nosotros tenemos una situación estratégica geopolíticamente hablando. Varios diputados del PRI y PRD le dijimos que si iba a haber un acuerdo, cualquier papel que se firmara, que se entendiera que debía ser revisado por el Senado, sin embargo este órgano legislativo no apoyó la propuesta.

Hoy tenemos una agresión por parte de Estados Unidos con sus fuerzas armadas, sus servicios de información y el establecimiento de un centro de investigación e información en la ciudad de México con otro que se dice que está en el norte de la república, y con sus agentes que andan por todo el país, pero además con sus aviones que andan fotografiando todo el territorio nacional.

Operaciones de cooperación como el Plan Mérida y la no tan reconocida de Rápido y Furioso tendrían como objetivo desestabilizar diversas entidades de la República y que los mexicanos prácticamente pidan que Estados Unidos nos venga a salvar.

Exactamente. Me dio rabia, risa y un cúmulo de sentimientos cuando señalaron primero que nuestras autoridades no sabían de la operación de Rápido y Furioso; luego que sí sabían que había la operación pero no a qué venían. ¿Qué clase de funcionarios tenemos? ¿Cómo es posible que nuestros secretarios no supieran que Estados Unidos metió armas como las 165 mil señaladas? Suponiendo que la Secretaría de la Defensa ha asegurado el 10% de las armas, quiere decir que hay un millón 700 mil armas diseminadas en el resto del territorio nacional.

Esto es una agresión militar, y tan es así que Barack Obama cuando vino a México dijo que no podía hacer nada porque la venta de armas es un derecho constitucional. Se trata de la segunda enmienda en Estados Unidos, que es su derecho, pero son armas que venden en 15 mil puestos y eso lo sabía la secretaria de Relaciones Exteriores.

Daños colaterales

Los daños son gravísimos, ya nos acercamos a los 47 mil muertos probablemente y en eso hay muchos narcotraficantes, que no deben ser despreciados por ninguna autoridad porque son jóvenes, muchos de ellos menores de 25 años y se involucraron en el narcotráfico porque tenemos un régimen disfuncional, que no crea empleo y que no tiene capacidad para desarrollarse económicamente.

Preocupa que los funcionarios del gobierno digan que solo se trata de una lucha entre narcotraficantes, finalmente es una lucha entre mexicanos. Cuando el presidente Calderón dijo abiertamente que eran enemigos de México, recordemos que los enemigos son los extranjeros que invaden nuestro territorio, los demás son problemas que nosotros hemos creado, que no nos hemos organizado como nación para ser efectivos, progresistas y exitosos.

De cara al 2012, ¿cuál sería el objetivo de Estados Unidos, determinar incluso al próximo presidente de México, con la anuencia de Felipe Calderón?

Está peligrando la elección porque Estados Unidos tiene tantos órganos de información aquí, tantos espías, aviones y que conocen perfectamente la situación del país, hay mala fe. Considero que la elección presidencial del 2012 estará probablemente afectada por decisiones que vienen del norte —como siempre ha sucedido—, pero no podemos desechar que salgan con presunciones de actos terroristas que favorezcan una mayor intervención. Estoy claro que el pueblo de México no lo permitirá y sus fuerzas armadas se opondrán hasta las últimas consecuencias.