Ricardo Muñoz Munguía
(Primera de dos partes)
Los prejuicios reinan en cualquier cultura. Éstos desatan una serie de actitudes en el ser humano que no sólo nos blindan con una coraza que nos impide acercarnos a la felicidad, sino al encuentro de nosotros mismos. Un ejemplo trazado con maestría narrativa es propuesto por Erma Cárdenas (Washington, D.C. 1945), autora de una decena de libros entre novelas y volúmenes de cuentos, merecedora de diversos premios por su labor creativa.
En la novela Tiempos de culpa, Cárdenas propone a través de dos principales personajes, Handrik Buchheim y Veba, un asunto donde los prejuicios rasgan y el orgullo parte la relación de pareja. Sobre este libro charlamos con la autora, quien sitúa su novela en Alemania “porque es el único país, que después de la Segunda Guerra Mundial, siente culpa. Este arrepentimiento de lo hecho, esta vergüenza de los campos de concentración, han logrado que el alemán tenga una actitud diferente ante el mundo y ante la vida. Sin embargo, no hay una redención total porque sigue habiendo prejuicios contra los turcos y el inmigrante. Es así que la situación se me hace muy apropiada para tratar este problema, no sólo de abordar el prejuicio contra la persona que es distinta sino de la marginación de las minorías”.
Para ello dibuja un personaje que “me han dicho que despierta pasiones hasta conseguir odio en algunas personas, pero más allá debemos mirar una cualidad admirable: él es un hombre que se considera digno, superior; y es terrible, soberbio y muy cruel. Siempre cree que debe estar a la altura de sí mismo; constantemente se está cuestionando: ‘si yo soy una persona noble, recta… ¿puedo actuar así?’, y la conciencia le dice: no. Entonces él trata de escaparse pero la conciencia no lo deja, con un humor muy negro, con una ironía muy fina le está diciendo: no eres tan noble o inteligente como tú te crees; o rectificas o vas a caer a un nivel que tú consideras inferior. Un juego muy atractivo”. Por otro lado, continúa Erma, “busco que el lector se pregunte: ¿es posible que un ser humano, careciendo de tantas cualidades, pueda cambiar, aspirar a dejar atrás la soledad e integrarse al mundo?, tal sentimiento de soledad quisiera que no trascendiera, que hubiera una esperanza”.
