Corrupción oficial y sociedad cómplice
Por Jorge Carrillo Olea
¡Un cenotafio para los muertos del Casino Royale! Recuerdos respetuosos y justicia, pareciera ser que es lo que socialmente se demanda. Ello sólo puede darse si todos los presuntos responsables son llevados a tribunal, ya sea este judicial, mediático o social. Pero no debe circunscribirse a los criminales materiales como los gobiernos de las tres jerarquías quieren hacer pasar. Entre estos mismos hay muchos responsables por su calidad de autoridades.
Son presuntos criminales por acción u omisión, los funcionarios que promovieron el reglamento que flexibiliza el artículo 1o de la Ley de Juegos y Sorteos y que así lo hace nugatorio, aceptando como legal cualquier forma de juego. Dicho reglamento, ya con esas intensiones, se expidió durante la administración de Vicente Fox, en septiembre de 2004 siendo secretario el hoy cándido y desentendido Santiago Creel.
Serían también criminales aquellas autoridades y las actuales por haber expedido y mantenido innumerables concesiones, y sabiendo ahora que cada concesión puede acoger varias licencias nos hace entendible por qué sólo en Monterrey hay más de 65 casinos. ¡Inimaginable!, ¿no?, si no se basara todo ello en el factor común: una brutal corrupción gubernamental y una sociedad cómplice, a la que estamos acostumbrados, que cierra los ojos ante su complacencia, para abrirlos sólo ante su perjuicio.
El gobernador nada sabía, tendría que explicar por qué, pero más bien cómo le hizo para no saber. El presidente municipal aparentemente sí sabía y le encantaba. Y la PGR y las otras fuerzas federales dado lo sospechable que resultan esos antros ¿por qué no sabían? Pues todos ellos deben rendir cuentas, pero por favor, de los detenidos habría que vigilar que no se esfumen como estamos acostumbrados. Además de ello, llamar a cuentas a las altas autoridades de Gobernación, a Creel y sus vasallos que como sabemos, de último momento prodigaron concesiones.
Y habría que exigir se informe de la totalidad de las ya entregadas en el pasado. Cómo sería sano saber también, porque es un ejercicio idéntico de generosa conveniencia, complacencia o complicidad, a quiénes se han regalado concesiones de radio y televisión, la lista nos haría brincar. Afortunadamente, al menos en este caso la Suprema Corte ha actuado bien. Suspendió a un juez que otorgó indebidamente amparos a casinos. ¡Cuántas acciones así se necesitarían!
¿Dónde está el rechazo a la impunidad y compromiso con la transparencia que tanto ha cantado y canta Calderón? No merece ningún respeto social y como él mismo lo dijo en Chapultepec, pasará negativamente a la historia. Pues sí señor y ganado a pulso.
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