Quiere gobernar la capital
Por René Avilés Fabila
A todos los especialistas que interrogo sobre la sucesión capitalina me responden que ganará nuevamente el PRD. Algunos piensan, como las encuestas, y explican que es posible que pierda varias delegaciones a manos del PAN. Son realmente pocos los que creen que el PRI ganará el Gobierno del Distrito Federal, sobre todo si lo encabeza Beatriz Paredes. Aquí mismo he dejado constancia del tema.
He podido asimismo conversar con algunos de los aspirantes, y dos de ellos, Carlos Navarrete y Alejandra Barrales, muestran optimismo y tienen ya proyectos claros sobre cómo gobernar una ciudad que es realmente ingobernable y con multitud de problemas complejos como son la corrupción, los vendedores ambulantes, la basura, el intenso tránsito vehicular, la inseguridad y las marchas, plantones y todo tipo de acciones que entorpecen el buen movimiento de automóviles y autobuses.
Sin embargo, el delfín de Marcelo Ebrard es un desconocido llamado Mario Delgado, del que poco sabemos los capitalinos a pesar de los esfuerzos de su protector para mostrarlo primero al PRD y enseguida a la ciudadanía. Es un hombre de escasas luces, lejos de competir con los políticos que arriba he citado y casi imposible de que venza en un debate a una mujer como Beatriz Paredes, de larga experiencia y clara inteligencia.
Una revista del corazón, de cuestiones amorosas, que hace poco le dedicó su portada a la pareja reinante en el Distrito Federal —Marcelo y su nueva esposa (quienes por cierto, en lugar de una luna de miel habitual, optaron por ir en gira de trabajo y buscar inversiones a Kuwait, sobre todo inversiones petroleras, sin duda para operar en el Zócalo, cuando esté libre de plantones—, ahora entrevista a Mario Delgado. El pobre muestra su ignorancia y no alcanza a saber qué clase de ciudad es ésta donde él resulta el secretario de Educación. Cuando le preguntan dónde tiene estudiando a sus hijos, precisa que en el costoso Colegio Alemán. El reportero pregunta desconcertado, algo así como ¿usted perredista (donde primero son los pobres), los tiene en una escuela privada? Mario, sin saber el valor del silencio, responde: sí, para permitir que los niños sin recursos ocupen sus lugares en las escuelas públicas. Sin palabras. Calladito, como dice la frase hecha, se vería mejor. Pero busca desesperadamente ser conocido por los capitalinos. Empieza a serlo, pero con una campaña llena de tonterías y ridiculeces.
Imagino que Ebrard tendrá un plan B y un C, porque el A no va a funcionarle. Hace poco escuché al senador Navarrete, en la fundación del escultor Sebastián, exponer ampliamente los problemas de la ciudad y es posible advertir su conocimiento del Distrito Federal y su agudeza política, independientemente de militancias.
Por más que veo en los medios al señor Delgado, en pancartas, en inserciones pagadas, en presentaciones de proyectos inauditos, en publicidad espectacular que él afirma no ser suya sino de un enigmático funcionario que se le parece, no prende su campaña. Está peor que Ernesto Cordero, delfín de Felipe Calderón, quien por cierto, tampoco cuenta con un plan alternativo en caso de que fracase su protegido.
El PRD, supongo, tiene sus tiempos políticos, pero también tendrá problemas si no elige cuidadosamente a su candidato para gobernar el Distrito Federal. La corrupción, la prepotencia y la ineficacia del gobierno de Ebrard y de muchos funcionarios perredistas hacen compleja la lucha electoral capitalina.
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